29 d’abril del 2003

L'H Confidencial # cicle 2003/1. Cicle de cinema negre: La dona fatal

[L'H Confidencial, cicle 2003/1. L'Hospitalet: Biblioteca la Bòbila, abril de 2003]

La Biblioteca la Bòbila, conjuntament amb el Cine Club L’Hospitalet i el Centre Cultural la Bòbila, inicia una nova activitat relacionada amb el fons especial dedicat al gènere negre i policíac, els cicles de cinema negre, per tal de donar la oportunitat als aficionats al gènere de veure petits cicles amb una temàtica comuna.

La nostra voluntat és la d’oferir tres cicles l’any de quatre films cadascun i, sempre que sigui possible, es programaràn activitats paral·leles a la temàtica del cicle.

Aquesta nova activitat de la biblioteca vindrà a sumarse a altres ja consolidades com el Club de Lectura de Novel·la Negra o les Confidències d’autor, que tenen per objectiu la difusió del fons especial de gènere negre i policíac de la biblioteca.

La Biblioteca la Bòbila disposa de les últimes novetats en narrativa policíaca, una col·lecció dels millors films de gènere en suport vídeo i una secció específica d’obres de consulta sobre el gènere negre i temes relacionats.

28 d’abril del 2003

Por un estilo de vida criminal

[Prótesis, 2, abril 2003]


Hace un año, los integrantes de Prótesis. Publicación consagrada al crimen decidimos hacer una apuesta a ciegas, más de forma pasional que premeditada, que nos sirvió para encontrar multitud de espíritus afines y sorprendernos al comprobar cuán amplio es el colectivo de personas que se interesan por la novela negra, la prensa de sucesos y otras manifestaciones (artísticas o no) de la criminalidad.

Una sociedad como la actual, que vive cada vez más sometida a la “cultura del miedo”, tal y como se expone en el excelente documental Bowling for Columbine, de Michael Moore, en la que el ataque preventivo, el armamento (tanto para gobiernos como para particulares) resulta una insuperable forma de disuasión, en la que los ciudadanos rechazan sus otrora valiosas libertades civiles en aras de la “eterna vigilancia”; en resumen, una sociedad en la que el fantasma de la inseguridad ciudadana asusta más cada vez, se encuentra más que nunca necesitada de información y saturada de noticias alarmistas, que buscan llegar a ser el titular en portada, pero rara vez llegan a una explicación sólida de los hechos.

Y es que todos esos huecos que vemos en las noticias del día a día solemos verlos cubiertos en la novela negra. Muchos pueden interpretar este tipo de literatura como un entretenimiento de primera; nosotros añadimos que además de entretenida, la novela negra no es inocente; que en la mayoría de las ocasiones quien la escribe sabe de qué habla. Un ejemplo elocuente lo supone Mariano Sánchez: Para Matar supuso una conmovedora recreación de los tiempos de las manifestaciunes estudiantiles; Carne fresca nos advirtió de los peligros de la prostitución infantil bastantes años antes de que los medios de comunicación machacasen con el tema, y Festín de tiburones sacó a colación escándalos financieros que conmovieron al gremio de los banqueros españoles...

En definitiva; aquel primer número de Prótesis sirvió para expiar ciertas obsesiones personales y, una vez libres de ellas, ir viendo más caras de la poliédrica novela negra. Si en nuestro debut demostramos interés por el “terror urbano” del maestro Andreu Martín o el thriller de Thomas Harris, en este segundo número hemos optado por una mirada nostálgica al género. Nuestro gran homenajeado es Juan Madrid, quizás el más puro narrador del género, el que asume un mayor clasicismo formal. También llevamos a estudio las novelas policiacas de Carlos Aguilar, una de las mayores autoridades en cine de nuestro país cuyo registro es exótico cuando menos. Y precisamente, el plato fuerte es el estudio de Jordi Canal llamado “Detective Retro”, que analiza la vertiente historicista de narradores como Walter Mosley o James Ellroy, autor de la novela L.A. Confidencial. José Antonio López realiza un análisis de Las diabólicas, la novela de Boileau y Narcejac y sus dos adaptaciones cinematográficas.

Todos estos contenidos ya resultan un fuerte reclamo, pero sin duda el broche de oro con el que hemos contado en esta ocasión lo supone el relato “Nos volveremos a encontrar”, que nos ha cedido generosamente nuestro inspirador y “padre fundador”, Andreu Martín.

Novela negra española: caso clínico


Apuntábamos hace un año, cuando esta publicación nacía consagrada al crimen, que su objeto era testimoniar que en España también se escribe novela negra a bocajarro. Sin embargo no faltaban voces que disintieran, señalando la precaria salud del género en nuestro país. Muchos son los factores y circunstancias que debilitan al género negro; destaquemos la política editorial que predomina, consistente en rehuir la especialización, de modo que ninguna editorial es valedora del género. En esta tesitura, pensar en la actividad de ciertas editoriales hace dos décadas (Versal, Bruguera, la tan llorada Júcar...) sólo puede llevar a la nostalgia. Sin embargo, es de recibo hacerse eco de la labor de la editorial Diagonal, que está demostrando verdadera constancia y dedicación al género.

Llegaría el mes de julio de 2002, y en un marco tan propicio como la Semana Negra de Gijón, mientras Andreu Martín oficiaba como presentador en público de la revista Prótesis, apuntó con aire tranquilizador que ya estaban llegando los primeros auxilios para la novela negra española. Aparte de que esta publicación halague al escritor catalán por haber nacido bajo su inspiración, éste también señaló las numerosas iniciativas privadas que van surgiendo a favor del género urbano por excelencia.

Así, al día de hoy, quien trate de aproximarse a esta temática tendrá otro punto de referencia ineludible: “La Gangsterera” (http://www.gangsterera.free.fr/), web realizada con gran erudición, competencia y ánimos exhaustivos por el incombustible Zeki, o el boletín por mail “A hierro muere”. No menos desdeñable es la labor de la biblioteca La Bóbila, sita en el municipio barcelonés de L´Hospitalet, dirigida por el experto Jordi Canal; se trata de la única biblioteca española con un amplio fondo editorial dedicado al género que nos ocupa, que además organiza actividades y sirve de foro de reunión para los aficionados. Otro punto de encuentro es la recientemente aparecida librería Negra y Criminal, también barcelonesa, que ofrece una agenda apabullante y llena de eventos de interés para el lector.

Sacando a colación esta serie de reflexiones, no está de más reparar en la Tierra de Nadie en que ha caído la novela negra: si bien se trata de un género popular y de consumo masivo, quizás se trate de la única forma de expresión de estas características que ha gozado del beneplácito de los jueces de la “alta cultura”; es decir: los comics de Will Eisner o Bob Kane difícilmente superan su consideración de “maravillas de la subliteratura”, mientras que grandes clásicos como Cosecha roja, de Hammett, ocupa un merecido lugar propio dentro de la gran literatura del siglo XX, junto a Hemingway o Joyce.

Y no deja de resultar cuando menos representativo que el Premio Nadal, que ganase en 2001 Fernando Marías con la magistral El niño de los coroneles, se anunciase este 2003 destinado a alguna obra de suspense o policiaca. Finalmente ganó el premio Andrés Trapiello con Los amigos del crimen perfecto, y quedó finalista David Torres con El gran silencio.

En los últimos meses, los pesos pesados de la novela negra española han comparecido con nuevas novelas. De Andreu Martín tenemos Corpus delicti, mientras que Francisco González Ledesma continúa las andanzas del comisario Méndez en El pecado o algo parecido, y Juan Madrid retoma a Toni Romano en Grupo de noche. Lo más satisfactorio es que los seguidores del género no son sólo estos veteranos, sino que siguen apareciendo nuevas firmas: el activista Suso de Toro, tras sorprender gratamente con Ambulancia y manifestar activamente su repulsa hacia la tragedia del Prestige, aún tiene tiempo para ver llevada al cine su obra Trece campanadas; Rafael Reig, tras erigirse como cabeza visible de la roman fusion con la ingeniosísima Sangre a borbotones prologa casos criminales escritos por Galdós; Pablo Tusset gana relevancia gracias a Lo mejor que le puede pasar a un cruasán; la especialista en ciencia-ficción Elia Barceló coquetea de manera elegante con el suspense y las tramas negras en novelas juveniles como El caso del artista cruel u otras, como El vuelo del Hipogrifo... ¿Hace falta que sigamos poniendo ejemplos? Todo lo anteriormente expuesto son pistas claras de que la novela negra sigue viva, y como todo organismo con vida puede mutar, expandirse, variar... De lo que no podemos dudar es de su salud y del interés que suscita en propios y ajenos.

"Detective Retro". El retorno al pasado de la novela policiaca norteamericana

[Prótesis: publicación consagrada al crimen, 2, abril 2003]

Jordi Canal. Biblioteca la Bòbila (L'Hospitalet / Esplugues)

Desde los años setenta han aparecido una serie de novelas policiacas influidas por la novela negra --entendida como movimiento literario norteamericano vigente entre finales de los veinte y principios de los sesenta--, con una característica común: la de situar la acción de sus tramas en tiempos pretéritos, que coinciden con el período de actividad de la novela negra.

Cuando el cine norteamericano rodaba películas como El último refugio, Sólo se vive una vez, El sueño eterno o The Postman Always Rings Twice, no tenía ninguna necesidad de "mirar al pasado", de reconstruir, se trataba de rendir testimonio de una realidad lacerante, que no sólo estaba en el ánimo de los ciudadanos y en el seno de los estamentos sociales reflejados, sino que servía para exponer sentimientos a flor de piel en el país.

Luces y sombras del cine negro (1981). Javier Coma y José María Latorre



Cinco miradas nostálgicas

En 1974 América atravesaba malos momentos: empezaban a notarse los efectos de la crisis petrolífera. Nixon dimitía por el escándalo Watergate y se retiraban las tropas norteamericanas de Vietnam, después de que el ejército más poderoso del planeta sufriera la humillación de una derrota infligida por uno muy inferior numéricamente.

Los sectores más progresistas, que habían tomado postura contra la guerra encuadrados en el Movimiento por la Paz, se dieron cuenta de que era imposible detener la guerra sin la capitulación de los EE.UU. Esta contradicción y el trauma posterior originaron la necesidad colectiva de buscar refugio en una imagen idílica del pasado, una supuesta edad de la inocencia, que convertía a los EE.UU. en un impoluto modelo de virtud.

No es extraño, pues, que una serie de autores volvieran la mirada atrás con nostalgia, sobre todo hacia los años cuarenta, cuando América se sentía orgullosa, era respetada y había liberado a Europa del nazismo. Los cuarenta representaban también la época de oro de la cultura de masas y una fuente inagotable de mitos del siglo XX. La novela y el cine negro estaban en la cumbre y Hollywood era la fábrica de sueños.

Un crítico, guionista y posteriormente director de cine, Andrew Bergman (Nueva York, 1945), publicó en 1974 --el mismo año que aparecía el film de Roman Polanski Chinatown, que representaba una propuesta similar respecto del cine negro-- El escándalo del 44 (The Big Kiss-Off of 1944), donde un caso de chantaje hacia una corista de Broadway con oscuros antecedentes en el cine pornográfico, comprometía la campaña electoral de Roosevelt. La investigación la llevaba a cabo el detective Jack Levine: judío, divorciado, malhablado, aficionado al cine y con una cabeza como una bola de billar.

Al año siguiente, en 1975, Bergman lo trasladaba a la costa oeste, en Hollywood y Levine (Hollywood and LeVine). Ambientada en 1947, durante las investigaciones preliminares de la caza de brujas del senador McCarthy, LeVine es contratado por un antiguo compañero, el guionista Walter Adrian, que se siente amenazado. Días después Adrian es encontrado ahorcado en los estudios. LeVine entra en relación com Humphrey Bogart, Lauren Bacall y uno de los inquisidores que acabaría siendo famoso, Richard Nixon; desbarata la tesis del suicidio y descubre al culpable. Acababa de ser inaugurada la corriente retrospectiva en la novela policíaca norteamericana.

También de 1975 es Hammett, del ex detective y escritor Joe Gores (Rochester, 1931). Una propuesta mucho más arriesgada ya que el protagonista no es un personaje de ficción sino nada menos que el padre de la novela negra, Samuel Dashiell Hammett. Gores le convirtió en personaje literario e hizo coincidir su etapa de detective con la de escritor, para urdir una trama en la que Hammett era requerido por un ex compañero de la Pinkerton --Vic Atkinson-- que le pedía ayuda, y como escritor enfrascado en la redacción de Cosecha roja. Una obra muy bien documentada y ambientada en el San Francisco de 1928, que dio lugar al film del mismo título, dirigido por Wim Wenders en 1982 y que aquí es conocido como El hombre de Chinatown.

En 1977 aparece en escena un nuevo detective, Toby Peters --en realidad Tobias Leo Pevsner--, que se convertirá en el más prolífico detective de la corriente retrospectiva. De mediana edad, taciturno y pesimista, vive en Los Angeles, comparte despacho con un dentista --Shelly--, siempre está arruinado y mantiene turbulentas relaciones con Anne --su ex mujer-- y con el teniente de la brigada criminal Phil, su hermano.

Obra del crítico e historiador del cine Stuart M. Kaminisky (Chicago, 1934), el detective Peters es continuamente contratado por personajes del mundo del espectáculo del Hollywood de los cuarenta. Consúltese al respecto el estudio que ha realizado Francis A. Díaz sobre el autor en este mismo número de Prótesis.

Ya en los ochenta, H. Paul Jeffers (Phoenixville, 1934) publicó Jazz gang (Rubout at the Onyx, 1981), que sitúa la acción en la Nueva York de 1935 acabada la Prohibición. El detective de Jeffers, Harry McNeil, ex policía de origen irlandés, tiene su despacho en la calle 52, justo encima del club Onyx, es clarinetista aficionado y se relaciona con lo mejor del jazz del momento --Art Tatum, Paul Whiteman, George Gershwin...--, y lo que empieza como una rutinaria investigación de un robo de joyas, acaba con el desmantelamiento de una trama nazi durante el periodo de preguerra. Jeffers ha recreado el Nueva York de los treinta en otras ocasiones: 1939 en Muerte al micrófono (Murder on Mike, 1984) y otra vez 1935 en The Rag Doll Murder (1987).

Otro autor que se acercó a las recreaciones histórico-policiacas fue Max Allan Collins (Muscatine, 1948), principalmente conocido por ser el guionista que reveló en 1977 a Chester Gould al frente del cómic Dick Tracy. Publicada en 1984 y protagonizada por el detective Nathan Heller, la novela Un detective de verdad (True Detective) ostenta el título de la más larga narración policíaca en primera persona. Ambientada en el Chicago de 1933, en ella aparecen Al Capone, su lugarteniente Frank Nitti, Eliot Ness y hasta Ronald Reagan. True Crime (1985) es la continuación de la anterior, se desarrolla en el Chicago de 1934 y 1935, y narra la muerte de Dillinger y el rocambolesco intento de secuestro del director del FBI Edgar Hoover por parte del hampa. La serie ya en la inmediata posguerra en Chicago y Las Vegas con Neon Mirage (1988) y la colección de cuentos Dying in the Post-War World (1984-1991).

Max Allan Collins, poseedor del prestigioso premio Shamus que otorga el Private Eye Writers of America, también ha dedicado un ciclo al insobornable Eliot Ness: The Dark City (1987), Butcher's Dozen (1988) y Murder by Numbers (1993), ésta última con Ness convertido en comisario de seguridad pública en el Cleveland de finales de los años treinta, persiguiendo a los gángsteres Salvatori Lombardi y Angelo Scalise, que se acaban de hacer con la recaudación de las loterías clandestinas de los ghettos negros. De paso aparece el futuro autor de novela negra Chester Himes.

Una mirada paródica... y algunos pastiches

La aproximación al pasado también se ha realizado con clara intención paródica, como en El detective que soñaba en Babilonia (Dreaming of Babylon: A Private Eye Novel, 1977) de Richard Brautigan (Tacoma, 1935 - San Francisco, 1984). Ambientada en el San Francisco de 1942 y escrita con el estilo seco y punzante, el vocabulario fácil y las frases cortas que caracterizan a Brautigan --autor no policíaco--, contiene uno de los detectives más desastrosos de la historia del género. C. Card, soltero, demócrata y ex luchador de la brigada Abraham Lincoln en la guerra de España, pierde los casos más importantes a causa de un extraño defecto: a menudo su fantasía le lleva a Babilonia. Y eso le vine pasando desde el 20 de junio de 1933, día en que recibió un fuerte golpe de pelota de béisbol en la cabeza. Las cosas no parecen irle bien. Tuvo que desalquilar el despacho, despedir a su secretaria y vender el coche. Ha sobrevivido robando a mendigos ciegos y vendiendo fotografías pornográficas, y debe dinero a todo el mundo. No ha besado a nadie desde el día anterior a lo de Pearl Harbor y está locamente enamorado de Nana-dirat, su fantasía erótica en Babilonia. Ahora le encargan robar un cuerpo del depósito de cadáveres y su principal problema es conseguir dinero para las balas de su pistola.

Hasta el detective más representativo de la historia de la novela negra ha sido víctima del pastiche. Para conmemorar el centenario del nacimiento de Raymond Chandler, el editor Byron Preiss encargó a veinticinco autores policíacos recrear la mítica figura del detective Philip Marlowe y situarlo entre 1935 y 1959, año de la muerte de Chandler. Veintitrés cumplieron el encargo, entre los que destacan Max Allan Collins, Jonathan Valin, Sara Paretsky, Paco Ignacio Taibo II, Roger L. Simon, John Lutz y Stuart M. Kaminsky. Los cuentos fueron publicados en el volumen titulado El Philip Marlowe de Raymond Chandler (Raymond Chandler's Philip Marlowe, 1988).

Una mirada personal

W.R. Burnett (Springfield, 1899 - Santa Monica, 1982), el máximo exponente de la crook story --el protagonismo de la delincuencia-- en su vertiente sobre el gangsterismo, y autor de títulos tan clásicos como El pequeño Cesar (Little Caesar, 1929), Alta Sierra (High Sierra, 1940), La jungla de asfalto (Asphalt Jungle, 1949) o El hombre frío (The Cool Man, 1968); retomó el tema de la mafia de Chicago en lo que podría considerarse el cierre de un círculo en su obra narrativa con Good-bye, Chicago: 1928, final de una era (Good-bye Chicago: 1928, End of an Era, 1981), obra de protagonismo coral. Burnett, a diferencia de los restantes autores de la corriente retrospectiva, sí vivió la época que narra y debería considerársele un caso a parte.

Dos miradas críticas

A finales de los ochenta llega una nueva hornada de autores más iconoclastas, que no tienen nostalgia del pasado sino que, al contrario, critican el pasado como origen de los males presentes; y que podrían tenen como antecedente a la Patricia Highsmith de El diario de Edith (Edith's Journal, 1978), que utilizaba la historia reciente de los EE.UU. --desde la caza de brujas hasta el final de la guerra de Vietnam-- como contrapunto de la descomposición de una familia progresista norteamericana.

Walter Mosley (Los Angeles, 1952), el máximo exponente de la novela policíaca afroamericana actual, es el creador del detective sin licencia Easy Rawlins --Ezequiel Rawlings para la policía--, aparecido por primera vez en El demonio vestido de azul (Devil in a Blue Dress, 1990) y que consiguió el premio John Creasy a la mejor novela policíaca en 1991. Rawlins es negro, ex combatiente y ex trabajador de la Champion Aircraft de donde acaba de ser despedido por un encargado racista. Le contratan para encontrar una chica, Daphne Monet, y acepta el trabajo porque necesita dinero para hacer frente a la hipoteca de su casa. Estamos en Watts, Los Angeles, en 1948.

En la siguiente novela, Una muerte roja (A Red Death, 1991), nos encontramos en 1953 en plena caza de brujas y Rawlins convertido en propietario "clandestino" de un bloque de apartamentos, fruto del trabajo anterior, del cual teóricamente sólo es el portero. El FBI lo presiona con impuestos no pagados para que espíe a un judío superviviente de los campos de exterminio nazis y se infiltre en la iglesia baptista donde ha organizado una red de beneficencia. En 1956, en Mariposa blanca (White Butterfly, 1992), Rawlins casado y padre de familia, es obligado por la policía a investigar la muerte de una chica blanca en un barrio negro, después de una ola de asesinatos de mujeres negras que había interesado más bien poco a la policía. En Betty la Negra (Black Betty, 1994), ya en tiempos del presidente Kennedy --y con Luther King como defensor de los derechos civiles de los negros--, Easy ha sido abandonado por su mujer Regina, que se ha llevado a la pequeña Edna, y continua a cargo de Jesús --el pequeño mexicano que al fin habla-- y de Feather, la hija de la "Mariposa Blanca", ha perdido su negocio inmobiliario y le contratan para que encuentre a Elisabeth Eady, la criada de unos blancos ricos de Beverly Hills, que ha desaparecido, y a quién Easy había conocido en Houston durante su infancia.

Las siguientes novelas protagonizadas por Rawlins son Un perro amarillo (A Little Yellow Dog, 1996) y De pesca (Gone Fishin', 1997), autèntico flashback en la vida de Easy que nos transporta al sur de los EE.UU., a Houston (Texas), durante la década de los años treinta, y donde conoce a Raymond Alexander Navrochet, el peligroso asesino y fiel amigo, más conocido por Mouse.
La obra de Mosley refleja el racismo de la sociedad americana que necesitó de los negros para luchar en la guerra mundial, pero que una vez acabada aquella hubiera querido arrinconar de nuevo, y la lucha de estos por acceder al american way of life.

Easy Rawlins ha sido interpretado en la pantalla por Denzel Washington en el film de Carl Franklin El demonio vestido de azul (Devil in a Blue Dress, 1995), y Mosley fue popularizado por el entonces presidente Bill Clinton al considerarlo uno de sus autores preferidos.

El más interesante --sin duda-- de los autores de la corriente retrospectiva es James Ellroy (Los Angeles, 1948), autor que jamás será recomendado por ningún presidente americano. Hijo único de una madre asesinada en 1958, Ellroy quedó fascinado por un crimen similar no resuelto de 1947, el de Elisabeth Short; bautizada por la prensa de la época como la Dalia Negra, que lo ha obsesionado hasta el extremo de citarla en la mayoría de sus obras.

Fue precisamente La Dalia Negra (The Black Dahlia, 1987) la primera aproximación retrospectiva de Ellroy, al recrear en forma de docudrama la investigación de este crimen por dos policías, Lee Branchart y Bucky Bleichert, obsesionados en el caso.

Autor de un pesimismo radical, digno sucesor de Jim Thompson, usa el police procedural para dar una visión apocalíptica de la sociedad de Los Angeles de los años cincuenta. Sus personajes, miembros del LAPD, el Departamento de Policía de L.A., son obsesivos, ambiciosos, brutales, paranoicos y asesinos, entregados a una lucha a muerte por el poder. Ellroy pone la complejidad y la truculencia de sus tramas y las relaciones entre sus personajes al servicio de un bombardeo sistemático de la nostalgia y el mito.

A The Black Dahlia la sigue El gran desierto (The Big Nowhere, 1989), una doble investigación en 1950 de una asociación izquierdista de tramoyistas y de un psicópata que mutila a sus víctimas mediante los mordiscos de mustélidos, en la que intervienen Danny Upshaw, Mal Considine y Buzz Meeks; Los Angeles Confidencial ( L.A. Confidential, 1990), obra maestra de la visión corrupta de la década de los cincuenta y de las luchas, alianzas y relaciones de tres policías, Jack Vincennes, Bud White y Ed Exley para llevar a cabo sus ambiciones, y que adaptó magníficamente Curtis Hanson con el mismo título en 1997; Jazz blanco (White jazz, 1992), una doble investigación --tan habitual en Ellroy-- y un trepidante relato subjetivo protagonizado por el sargento Dave Klein, que cierra el cuarteto de Los Angeles, auténtico fresco de la corrupción, las perversiones y el abuso de poder durante la década de los cincuenta. El cuarteto cuenta también con un magnífico personaje secundario y transversal que lo recorre y en el que oficia de príncipe de las tinieblas, Dudley Smith.

Ellroy está desarrollando actualmente una nueva trilogía denominada Underground USA o trilogía americana, inaugurada con América (American Tabloid, 1995) para desmontar toda la mitología creada alrededor del Camelot de J.F. Kennedy. Desde la preparación de la conquista del poder en 1958 hasta el asesinato en Dallas el 1963, desfilan las ambiguas relaciones de tres individuos --tres a la sombra del poser--, Kemper Boyd, Ward Littell y Peter Bondurant, con el clan Kennedy, la mafia, el FBI y la CIA, los gángsteres, los sindicatos y el movimiento anticastrista.

En Seis de los grandes (The Cold Six Thounsand, 2001), segunda parte de la trilogía, James Ellroy sigue desvelando la historia oculta de la década de los sesenta en los Estados Unidos, con su estilo conciso y una equilibrada mezcla de ficción y realidad. Inicia con la llegada a Dallas de un agente del FBI con la misión de asesinar a Wendell Durfee, un jugador negro, el mismo día en que cae asesinado J.F. Kennedy, y finaliza en 1968 con las muertes de Bobby Kennedy y del activista negro de los derechos civiles Martin Luther King. En medio, cinco años de agitado ambiente político y social, los conflictos raciales, el KKK, el todopoderoso J. Edgar Hoover al frente del FBI, el movimiento anticastrista, la introducción de heroína en los EEUU y la guerra de Vietnam.

La influencia de la corriente retrospectiva en España

Curiosamente, a pesar de que la corriente retrospectiva es típicamente americana por las razones expuestas anteriormente, algunas obras de autores españoles pueden considerarse influídas por la corriente retrospectiva. Tal sería el caso de La verdad sobre el caso Savolta de Eduardo Mendoza, El señor Capone no está en casa de Andreu Martín y Amanecer con hormigas en la boca de Miguel Barroso.

Aparecida tres meses antes de la muerte del general Franco, La verdad sobre el caso Savolta (1975) de Eduardo Mendoza (Barcelona, 1943) sitúa el presente narrativo en 1927 y evoca un pleno judicial por unos hechos acaecidos entre 1917 y 1919 en Barcelona, en plenas tensiones sociales, las revueltas anarquistas y los conflictos de clase. La verdad sobre el caso Savolta contiene elementos folletinescos pero se acerca mucho a la novela negra por el tono desesperanzado y la acusación de los poderes políticos, económicos y policiales en una historia sobre el contrabando de armas durante la Primera Guerra Mundial, en la que se encuentran referencias a personajes políticos de la época como Cambó, Alfonso XIII y Maura. Premio de la Crítica en 1976, fue llevada al cine por Antonio Drove en 1979.

Andreu Martín (Barcelona, 1949), uno de los máximos representantes de la novela policíaca en España, dedicó su segunda obra, El señor Capone no está en casa (1979), a la recreación de Chicago entre la Matanza del Día de San Valentín el 14 de febrero de 1929 y la salida de Al Capone de Homelsburg el 17 de marzo de 1930, en clave paródica. Protagonizada por el detective Zaccaria (Zack) Dallara, hundido económicamente por la Depresión, y acosado por los gángsteres irlandeses y de Al Capone y por la policía.

También Miguel Barroso (Zaragoza, 1954) recreó magníficamente la Habana de los últimos tiempos de la dictadura de Batista en Amanecer con hormigas en la boca (1999). Una de las más interesantes novelas policíacas españolas de los últimos años, tanto por la trama como por el ejercicio de lenguaje; y narra las aventuras del ex presidiario Martín Losada que llega a Cuba en busca del botín que guarda Albert Dalmau, un amigo con quién se dedicó a robar bancos para vengar la derrota militar de la República. La búsqueda de Dalmau le sumerge en una Habana en pleno hundimiento del régimen de Batista, rebosante de mafias, políticos corruptos y colorido caribeño.

La corriente retrospectiva

El sector nostálgico de la corriente retrospectiva se caracteriza por la utilización de personajes de la época relacionados con la cultura de masas --sea el cine, el jazz o la novela negra--, que aportan verosimilitud al relato y una fuerte carga de mitomanía. Bergman y Kaminsky, relacionados con el mundo del cine, situan la acción de sus obras en el Hollywood de los años cuarenta. Jeffers en Nueva York, alrededor del mítico club de jazz Onyx y en 1935, cuando se imponía el swing de las big bands. Gores en el San Francisco de 1928, en torno a la figura de Dashiell Hammett y el nacimiento del estilo hard boiled, que es tanto como decir de la novela negra. Collins, Burnett e incluso Andreu Martín en Chicago, durante los años treinta, con personajes que se han convertido en mitos del siglo XX como Al Capone o Eliot Ness. Incluso cuando Brautigan realiza una parodia del género la sitúa en los años cuarenta, con un estilo y una trama que recuerdan el ritmo y la estructura de los cómics, otra de las aportaciones americanas a la cultura de masas. Incluso cuando se ha querido hacer un pastiche se ha escogido al detective por excelencia de la novela negra, Philip Marlowe, popularizado en el cine por Humphrey Bogart.

El sector crítico, en cambio, huye del ejercicio nostálgico y se acerca al pasado en busca de las raíces de los problemas contemporáneos. Utiliza también personajes reales, pero con la intención de desmitificarlos. Más próximo a los propósitos de la novela negra, el sector crítico parte de situaciones personales más interiorizadas; sean colectivas, como la negritud en Mosley que le lleva a hablar de racismo; sean individuales, como el asesinato de la madre de Ellroy que le lleva a la obsesión por la Dalia Negra y a mostrarnos la parte más oscura, la más corrupta, de la década de los cincuenta. Los dos parten de la posguerra mundial, pero no para mostrarnos una América victoriosa o el esplendor de la cultura de masas sino el despido racista de Rawlins o el asesinato de la Dalia Negra. Tanto Mosley como Ellroy tienen la voluntad de evolucionar sus ciclos narrativos hacia la actualidad.

El personaje recurrente es el del detective privado, eso sí, cada uno con sus características peculiares. Los hay que son negros y sin licencia --Rawlins--, judíos y calvos --LeVine--, de ascendencia irlandesa --McNeil--, rusa o tal vez centroeuropea --Peters--, sonados y pobres --Card--, literarios --Marlowe-- o reales --Hammett--, incluso cuando Andreu Martín hace una aproximación a la corriente crea a Zack Dallara, un detective de origen italiano que sufre en carne propia los problemas originados por la depresión económica. Todos son héroes positivos. Demócratas y antifascistas. Hammett destacó en la vida real como defensor de los derechos civiles y como militante antifascista; LeVine está fichado por el FBI por haber firmado un manifiesto en favor de Sacco y Vanzetti en 1927 y por haber contribuído en 1937 en favor del comité de ayuda a los refugiados españoles; Card es un ex luchador de las Brigadas Internacionales; McNeil en el transcurso de una investigación desmantela una trama nazi; Rawlins se hace amigo de un judío comunista al cual debería espiar... Sólo los personajes de Ellroy se apartan de esta norma. Personajes mucho más complejos, dotados de una inmensa gama de registros, son antihéroes, policías corruptos y asesinos en lucha por el poder. La misma encarnación del Mal.

La corriente retrospectiva "recrea" el pasado, pero, finalmente, acaba siendo una elipsis, porque de lo que realmente habla es del presente. Es una invectiva contra el presente, tanto para los autores que retornan al pasado huyendo del presente, como para los que se sumergen en el pasado buscando en él el origen de las situaciones que han convertido este presente en un lugar del cual huír.

Pero mientras el sector nostálgico habría creado un espejo deformador que convertía el pasado en una especie de arcadia donde buscar refugio, el sector crítico lo ha roto en mil pedazos. El sector crítico además se ha impuesto la tarea de "reescribir" la historia desde la ficción, de retomar los aspectos más oscuros --aquellos en que la historiografía oficial ha pasado de puntillas o, más descaradamente, ha tergiversado totalmente-- y desde la distancia temporal analizarlos y divulgarlos.

Ya no existe refugio posible. El último refugio se reveló inexistente para Roy Earle en High Sierra de W.R. Burnett y el retorno al pasado de Jeff Bailey le costó la vida en Build the Gallows High de Geoffrey Homes. La realidad se nos presenta absolutamente descarnada y al individuo sólo le queda la opción de asumirla y hacerle frente. "La verdad nos hace libres, aunque duela", nos dice Ellroy.

Els amants del gènere negre tenen una cita a la Biblioteca la Bòbila

[L'Hospitalet, 28 d'abril de 2003]

El primer cicle tracta de "la dona fatal"

La Biblioteca la Bòbila juntament amb el Cine Club L’H i el Centre Cultural la Bòbila posa en marxa una sèrie de cicles sobre cinema negre. Aquests cicles volen ser una activitat més de la biblioteca per acostar aquest gènere cinematogràfic a tots els ciutadans interessats.


A través de les pel·lícules programades es veuran les característiques generals, l’evolució, els arquetips i els films més destacats. Els cicles temàtics constaran de quatre films i, sempre que es pugui, es programaran activitats paral·leles a la temàtica abordada.

El primer cicle estarà dedicat a un arquetip del gènere negre com és la dona fatal. Constarà de quatre pel·lícules: Retorno al pasado, de Jacques Tourner (que es va poder veure el passat dia 24); La dama de Shanghai, d’Orson Welles (8 de maig); Fuego en el cuerpo, de Lawrence Kasdan (15 de maig), i La última seducción, de John Dahl (22 de maig). Per tancar el cicle, el 29 de maig s’ha programat una xerrada entorn la figura de la dona fatal amb Jorge de Cominges, director de la Revista Qué leer i l’actriu Rosa Novell. Totes les sessions s’iniciaran a les 19.30h.

Aquesta nova activitat de la biblioteca se sumarà a altres ja consolidades com el Club de lectura de novel·la negra o les Confidències d’autor, per difondre el fons especial de gènere negre i policíac que disposa de les últimes novetats en narrativa policíaca, una col·lecció dels millors films del gènere en suport vídeo i una secció de consulta sobre el gènere.



24 d’abril del 2003

Cine negro en La Bòbila

[El País, 24 de abril de 2003]

I.P.

La femme fatale es uno de los personajes más atractivos del cine negro norteamericano. Criminales, policías corruptos y detectives privados perdían la cabeza en la gran pantalla por estas mujeres, casi siempre jóvenes emancipadas que utilizaban su belleza y sensualidad como armas de seducción. Es el primer tema escogido por la biblioteca La Bòbila, especializada en novela negra y policiaca, para una nueva serie de ciclos de cine relacionados con el género negro que organiza en colaboración con el Cineclub L'Hospitalet y el centro cultural La Bòbila.

Abrirá el fuego Retorno al pasado, de Jacques Tourneur, un filme de 1947 interpretado por Jane Greer, Robert Mitchum y Kirk Douglas. Le seguirá uno de los grandes clásicos del género, La dama de Shanghai, de Orson Welles (1948), con una inolvidable Rita Wayworth rubia platino. Fuego en el cuerpo, de Lawrence Kasdan (1981), y La última seducción, de John Dahl (1994), son una buena muestra de cómo el cine moderno aborda el género.

Las películas se proyectarán cada jueves, a partir de hoy, durante cuatro semanas consecutivas, a las 19.30 horas en el auditorio del centro cultural La Bòbila (plaza de la Bòbila, 1, L'Hospitalet de Llobregat). La entrada es gratuita. El ciclo se cerrará el 29 de mayo con una charla sobre la figura de la mujer fatal en la que participarán el director de la revista Qué Leer, Jorge de Cominges, y la actriz Rosa Novell.

Para ampliar información se puede consultar la página de Internet de la institución,
http://es.geocities.com/biblioteca_bobila/.

L'H Confidential. Cicles de cinema negre. La dona fatal

[tríptic "L'H Confidential. Cicles de cinema negre. La dona fatal", abril-maig de 2003]








22 d’abril del 2003

Exposició imatges del detectiu

[targetó "Exposició: Imatges del detectiu", abril-maig de 2003]


18 d’abril del 2003

La Dona Fatal sedueix a La Bòbila

[canal-h.net, 18 d'abril de 2003]

El cicle de gènere negre projecta pel·lícules al Centre Cultural

Des del seu naixement la Biblioteca de la Bòbila ha programat diferents activitats per difondre el seu fons especialitzat en gènere negre i policíac. La primera iniciativa consolidada va ser el Club de Lectura de Novel·la Negra que reuneix un cop al mes els lectors aficionats a aquesta literatura. Més endavant van introduir les Confidències d’autor on els escriptors de novel·la negra parlen de la seva obra. Però tots aquests actes estan relacionats amb la literatura, calia trobar un espai per l’altra vessant destacada del gènere negre, el cinema.

L’oportunitat va arribar amb l’obertura del Centre Cultural de la Bòbila que té les instal·lacions adequades per a la projecció de pel·lícules. Al mateix temps el Cine Club L’Hospitalet està realitzant en aquest espai tallers de formació cinematogràfica. La coincidència d’interessos de les tres parts va fer que decidissin crear un programa de cicles de cinema negre. L’objectiu és fer tres cicles a l’any repartits en les temporades de primavera, tardor i hivern, amb 4 pel·lícules cadascun, i organitzar altres activitats paral·leles a la temàtica del cicle.

En aquesta ocasió es projectaran Retorno al pasado (24 d’abril), La dama de Shangai (8 de maig), Fuego en el cuerpo (15 de maig) i La última seducción (22 de maig). El darrer dia del cicle, el 29 de maig, hi haurà una xerrada sobre la dona fatal a càrrec del director de la revista Qué Leer, Jorge de Cominges, i l’actriu Rosa Novell. L’activitat es completarà amb l’edició d’una nova sèrie del butlletí L’H Confidencial dedicat al cicle. Totes les pel·lícules es podran veure a partir de les 19,30 a l’Auditori del Centre Cultural de la Bòbila.

El perill irresistible

Un dels personatges arquetípics més interessants del cinema negre és la dona fatal. Sobretot perquè segons el director de la Biblioteca de la Bòbila, Jordi Canal, “és la dolenta però en realitat és la dolenta perquè va aparèixer en un moment en què la dona era molt més submisa i la dona fatal funcionava amb els mateixos esquemes dels homes”. És a dir, aquesta dona era valenta, ambiciosa, descarada, insensible, cruel, fumava, bevia, portava pistola i conduïa, i sempre s’aprofitava d’algun home per aconseguir els seus objectius. Aquest personatge neix en el moment dels inicis de l’emancipació de la dona nord-americana, quan la figura femenina es comença a veure com una amenaça al domini de l’home. Per això, aquesta dona fatal que no respecta la moral de l’època acaba pagant amb la mort el seu atreviment.

La dona fatal va viure el seu període l’esplendor als anys 40 però ha estat present en el cinema fins l’actualitat. Per això les pel·lícules triades per aquest cicle pertanyen a èpoques diferents, anys 40, 80 i 90, per poder fer un anàlisis de l’evolució d’aquesta figura que ens avança Canal: “Als anys 40 hi havia molta diferència entre la dona fatal i la dona normal, però als anys 80 i 90 la dona està molt més alliberada i la dona fatal és més dolenta perquè ha de diferenciar-se encara més de la resta”. El cinema negre ha comptat amb memorables dones fatals com ara la Rita Hayworth de La dama de Shangai o la mítica Gilda o Jane Greer de Retorno al pasado, els dos films del cicle, però també són destacables Barbara Stanwyck a Perdición, Ava Gardner a Forajidos, Mary Astor a El halcón maltés, Lana Turner a El cartero siempre llama dos veces, Lauren Bacall a El sueño eterno, i fins i tot la sempre innocent Marilyn Monroe a Niágara.

El cinema negre actual també ha tingut les seves pèrfides, tot i que amb menys glamour que les clàssiques, com ara Kathleen Turner a Fuego en el cuerpo o Linda Fiorentino a La última seducción. Aquest últim, un paper que va entusiasmar a Jordi Canal: “Quan et penses que és un arquetip que ja està molt vist, que ja no es pot dir es de nou, ella crea un tipus de dona fatal molt diferent i fascinant”.

El cinema negre és un moviment que veu de les fonts de l’expressionisme alemany i que malgrat néixer als anys 20, té el seu màxim esplendor durant la dècada dels anys 50, època a partir de la qual comença a convertir-se en gènere. Des de llavors han canviat la forma de filmar i els arguments, però perquè també s’ha transformat la realitat. Autèntiques perles del cinema negre americà en els darrers anys són Los Timadores de Stephen Frears, L.A. Confidential i La Casa de Juegos de David Mamet. A Espanya es van rodar bones pel·lícules policíaques durant els anys 50 seguint els models del cinema americà, però ”estaven condicionades pel Franquisme perquè no hi havia dones fatals, ni policies corruptes ni podien guanyar els dolents”, recorda Canal. A partir de la democràcia s’han fet films destacables com El crack o la recent La caja 507.

6 d’abril del 2003

“Barcelona és l’única protagonista de les meves novel·les”

[canal-h.net, 6 d'abril de 2003]


L’escriptor Francisco González Ledesma parla a L'H del seu univers literari

Amb una disculpa va començar l’escriptor Francisco González Ledesma la xerrada que va protagonitzar a l’auditori del Centre Cultural de la Bòbila. Una disculpa per la seva absència en el darrer acte a què el va convidar el centre per una acumulació de circumstàncies que González Ledesma va descriure amb el seu particular sentit de l’humor.

Un humor que va mantenir fins i tot durant la narració de totes les desgràcies i misèries que van envoltar la seva infantesa al Poble Sec: “Una època molt amarga marcada per la guerra però que em va fer aprendre què era la solidaritat, l’amistat, la pobresa compartida i l’esperança”, explica l’escriptor recordant que “tot això explica la meva vida literària, aquella Barcelona trista, vençuda però que sempre esperaves que canviés, és això el que em va portar a escriure”.

González Ledesma és advocat, premi Roda Ventura del Col·legi d’Advocats de Barcelona, i també és periodista ja que ha sigut redactor en cap de La Vanguardia i de El Correo Catalán. Com a escriptor ha obtingut diferents premis com ara el Premi Internacional de Novel·la, premi a la millor novel·la estrangera publicada a França o Premi Ciutat de Barcelona de Cinema. I de les tres professions, aquesta és la més antiga perquè González Ledesma escriu des dels 12 anys.

Una vocació precoç que no li ha estalviat fracassos i negatives dels editors. La seva primera novel·la, Sombras Viejas va ser prohibida a Espanya l’any 1948 perquè la censura franquista la va considerar pornogràfica i obra d’”un rojo”. Segons l’autor, “jo havia tingut mestres republicans que creien en la llibertat i jo era un admirador de Lluís Companys que era l’ídol del meu barri, i clar, tot això és notava en la meva escriptura”. Aquesta obra inèdita veurà la llum més de mig segle després gràcies a la iniciativa de l’editorial francesa L’Atalante que la publicarà l’any vinent en aquest país.

Un nom a l’ombra

Després d’aquesta mala experiència amb la censura, González Ledesma va suposar que mai publicaria un llibre mentre Franco continués en el poder. Així va ser, l’autor no va veure publicat un llibre amb el seu nom fins el 1977. Durant aquests anys va satisfer les seves inquietuds literàries amb altres formats. Per una banda, escrivia guions d’aventures per als còmics Pulgarcito de l’editorial Bruguera. Uns còmics plens de fantasia, carrerons estrets, fantasmes, i que segons l’escriptor “Terenci Moix em va dir que el meu era el còmic més ben escrit que havia llegit mai”.

L’altra vessant literària consistia en escriure novel·les d’aventures amb un pseudònim. Però González Ledesma no es penedeix d’aquesta època perquè “em va servir d’aprenentatge, vaig inculcar l’hàbit de llegir en gent que no llegia, em va permetre fer una carrera, mantenir la família i casar-me”.

González Ledesma va abandonar la professió d’advocat per dedicar-se al periodisme, i cada matinada la dedicava a escriure novel·les que parlaven sempre de Barcelona. “Sempre he tingut la pretensió que els carrers amaguen una història, les cases tenen fantasmes i guarden la veu i la paraula de les persones que hi han viscut perquè les ciutats tenen ànima i Barcelona és la protagonista de les meves novel·les”, confessa l’escriptor.

La humanitat d’un policia

Els còmics i les novel·les d’aventures van portar la popularitat, però el prestigi va arribar amb la democràcia i els inicis de González Ledesma en la novel·la negra, un gènere inexistent durant el Franquisme, i per tant, una Espanya que no havia estat explicada. La incursió en el gènere la va fer acompanyat del seu gran descobriment, el policia Méndez, personatge que va crear a partir de 4 persones de la vida real. Segons el pare de la criatura, Méndez “pot semblar un home cínic però jo el veig ple de sensibilitat i compassió. Ell no creu en la llei ni en la política però sí en la humanitat”.

El policia Méndez també protagonitzava Crónica sentimental en rojo, novel·la que va guanyar el Premi Planeta l’any 1984, fet que va agafar desprevingut al propi autor i a l’editorial que ni tan sols el van convidar al sopar de lliurament del premi. González Ledesma va explicar a l’auditori el funcionament d’aquest guardó: “Planeta per assegurar-se el prestigi demana a un escriptor reconegut que escrigui una novel·la perquè guanyi, però sempre que no hi hagi una millor”.

Les aventures per la Barcelona més sòrdida del policia Méndez continuen en El pecado o algo parecido (Planeta), la seva darrera novel·la publicada a Espanya, ja que posteriorment ha sortit a França Ceniza, obra sobre una venjança que arriba amb 40 anys de retard.

 
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