BCNegra 2012, del 2 a l'11 de febrer

31/08/11

La poesia de sèrie negra a L'H Confidencial

[youtube, 31 d'agost de 2011]

 
 
Programa emès a "L'Hospitalet al dia (vespre)" de TVL'H el 30 d'agost de 2011

27/08/11

Cristina Fallarás oculta a "Las niñas perdidas" en la Barcelona más canalla

[Diario de Navarra, 27 de agosto de 2011]

La periodista y escritora reflexiona "con rabia" en su novela negra sobre la fragilidad de la infancia, las dudas ante la maternidad o el horror de la pederastia


La periodista y escritora Cristina Fallarás reflexiona "con rabia" en su novela negra "Las niñas perdidas" sobre la fragilidad de la infancia, las dudas ante la maternidad o el horror de la pederastia, con la Barcelona más canalla como telón de fondo.

En su novela, la autora arrastra a la investigadora privada Vicky González por los bajos fondos de Barcelona, donde es retada por perversos personajes y embarcada en una escabrosa historia con dos niñas desaparecidas, mientras un bebé va creciendo en su interior.

Fallarás pone como protagonista de su relato a una ex periodista embarazada de cinco meses, reconvertida en detective, el mismo estado en el que la escritora se hallaba cuando fue despedida del periódico con el que se ganaba la vida por aquel entonces.

"No me puedo quejar, porque mi novela ha ganado ya dos premios de novela negra este año, el de "L'H Confidencial" y el de Gijón, y nunca podría haberla escrito si hubiese seguido ejerciendo diariamente el periodismo", recalca Fallarás en una entrevista con Efe.

La autora dibuja el panorama multiétnico del barrio del Raval de Barcelona en su versión más cruda, plasma con dureza los arrabales donde la droga campa a sus anchas y se ensaña con perversos personajes, como El Conseguidor, Genaro, El Calvo o El Croata, en los que el vicio de matar pasa por ser su menor perversión.

"La calle Joaquín Costa es territorio de filipinos, paquistaníes, algún marroquí y una horda de piojosos pendulantes... en las aceras se amontonan basuras, borrachos, lateros, jóvenes traficantes de metanfetamina oriental, grasa de durum, algún tomate reventado en descomposición y estudiantes universitarios", describe con rudeza en su libro, publicado por Roca Editorial.

Con un lenguaje crudo y directo, Fallarás no tiene pelos en la lengua para narrar la pulsión asesina de la investigadora contra un perro, un gato, un hámster o un pez para "calmar su rabia", algo que los grupos de "animalistas" le han criticado y que ella agradece "por la publicidad gratuita obtenida".

Por 30.000 euros y sin pensar en las consecuencias, la detective acepta el encargo anónimo de investigar la desaparición de dos pequeñas que fueron separadas de su madre biológica por orden judicial y cedidas a una "madre de acogida".

"De repente se imaginó a sí misma de muy pequeña, meada y cagada como decían que habían encontrado a las hijas de Adela y le sorprendió que esa imagen no le molestara demasiado.... . ¿Cuántas veces hay que encontrarse a una hija meada y cagada y hambrienta para decidir que su madre es incapaz?", reflexiona la protagonista.

El hallazgo del cuerpo vejado de la primera niña de tres años y las sospechas de que su hermana puede haber pasado por el mismo trance, conmociona a la investigadora, pese a que no cejará en su empeño hasta descubrir al causante de los hechos, aún a riesgo de malograr al ser que lleva en su interior.

"¿Será mejor para mi hija una mujer ecuánime, serena, coherente que la bestia parda que le ha tocado como madre?", se pregunta, abrumada por su embarazo en solitario y por los hallazgos que se va encontrando en el camino.

Así, Vicky, Cristina y Barcelona resultan las artífices de una trama sobre personajes al límite en una ciudad oscura, como si se tratase del reverso de la moneda de la Barcelona "de postal" inmortalizada por el cineasta Woody Allen en su "Vicky, Cristina, Barcelona".

Cristina Fallarás (Zaragoza, 1968) ha ganado también este año el XLII Premio Internacional de Novela Corta "Ciudad de Barbastro" dotado con 15.000 euros por su novela "Estado de Sitio", que verá la luz tras el verano, publicada por DVD Ediciones.

23/08/11

Las niñas perdidas, Cristina Fallarás

[Literatura y varios, 23 de agosto de 2011]

Como imaginaba, ha sido ponerme a leer esta novela y olvidarme del tiempo, del espacio y del verano soleado que por fin llega a estos lares, para centrarme solo en la historia llena de crudeza, violencia y terribles imágenes que no van a desaparecer de mi mente así como así. Cristina Fallarás sigue fiel a su estilo de historias vivas y descarnadas que no dejan indiferente a nadie y que es imposible comparar con nada ni con nadie. Una de esas historias que te atrapan, que te hipnotizan, que tienes que seguir leyendo por más que sientas arcadas y quieras dejar en libro o saltarte párrafos enteros. Me pasó con Así murió el poeta Guadalupe y me ha vuelto a pasar con Las niñas perdidas. Pero con esta novela ha sido peor. Aquí las víctimas son niñas pequeñas.
Uñas y dientes. A la niña encontrada le habían arrancado las veinte uñas y todos los dientes y muelas, en total diecinueve piezas. Limpiamente, como en un trámite. No le habían roto los dedos, no había rastro de quemaduras en manos y pies, no habían fracturado tobillos ni muñecas. En fin, no se habían cebado en las extracciones.

La protagonista de la novela es Victoria González, una detective embarazada que dejó el periodismo y se decidió por esta carrera no se sabe muy bien por qué. Un día recibe un anónimo con una suculenta cantidad de dinero que le anima a investigar qué ha pasado con dos hermanas, desaparecidas, una de ellas encontrada muerta y terriblemente torturada. Dicho así, esta parece la típica historia en la que la protagonista solo puede ser mujer, y encima embarazada, para dar ese toque sentimentaloide al que las escritoras del norte de Europa nos tienen acostumbradas. Pero que nadie se lleve a engaño: es una historia con una cantidad de violencia como no he leído en mucho tiempo, donde las principales víctimas son las mujeres, las niñas y los animales. Animales, sí, que la propia Victoria González se encarga de matar como manera de descargar su rabia. Esto, claro está, a la vez que siente arranques de ternura hacia la criatura que va a tener, mientras se acaricia la tripa y se dice que ella va a ser una buena madre. O no. Pero que lo va a intentar.
Recompuso, por fortuna, su gesto germánico de paleto resabiado y ella se dio cuenta de que había mentido. Sí le hablaba, y no solo mentalmente, a la criatura. Le contaba cosas en voz baja. Desde que supo que era una niña, había entablado con ella un diálogo constante, inconsciente, por el que intentaba ir adelantándole cuál era su mundo, su universo de madre soltera, descreída y metida a detective tras fracasar en tantas otras cosas. El descubrimiento la incomodó. No se había parado a pensar en ello y habría jurado que ella no hacía esas cosas, pero una niña… Una niña se le antojaba lo más indefenso, un ser como ella, o como su madre, un ser humano que nacía desamparado y que así iba a seguir.
Recuerdo cuando conocí a Cristina Fallarás en Gijón, hace ya dos años, y la oí en la presentación de “Así murió el poeta Guadalupe”. La recuerdo hablando de su carrera como periodista, y las dificultades que había tenido, y luego un “yo no soy feminista, pero…” que me hizo mucha gracia. No, ninguna somos feministas, hasta que nos toca pelear lo nuestro. Entonces somos mujeres. Y el mundo, como bien dicen en esta novela, se ceba especialmente con nosotras, qué le vamos a hacer.
Hay tres violencias diferentes, pienso.
Lo digo en voz alta: por mi madre, por mí, por mis hijas. Violencias de tres generaciones sucesivas.
La primera violencia es delicada, líquida, elegante, propia de un mundo de formas y piel de melocotón que ya hemos perdido definitivamente. Violencia muelle. Pequeña molicie criminal. Va por mi madre.
La segunda violencia es química. No viene de afuera, se resuelve desde dentro, pero se obtiene. Violencia adquirida por el desarraigo, la segunda viene del íntimo dolor y del pasmo. Va por mí.
La tercera es la violencia de un mundo navaja, afilado, puntiagudo. Nace de la pérdida total, no conoce las formas ni guarda información genética al respecto. Viene de fuera con crueldad. Es una violencia ejercida por el otro con toda su bestia actuando. Va por mis hijas, mis dos niñas que flotan en esa voluta de mi imaginación.
Esta es una de esas novelas en las que es muy difícil ponerse de parte de cualquiera de los personajes, y de repente llegas a un punto en el que te das cuenta de que no te cae bien ninguno, lo más que puedes sentir es lástima. Pero entonces empiezas a sentir algo de cariño hacia algunos personajes, como Jesús, el ayudante de Victoria, o Genaro, yonqui a quien se le ha encargado matar al asesino de las pequeñas, o incluso la misma Victoria, a quien al final terminas perdonándole hasta lo de matar bichos porque ves que tiene un corazón de oro con las personas, que son al final las que importan. Fallarás tiene ese don de poder expresar en un párrafo lo suficiente para darte una descripción completa del personaje, sin argucias ni trucos de magia. Dice más en unas líneas que mucha gente en toda una vida.
Una arcada la obligó a callar y levantarse de la silla por precaución. ¡Andrea! Era la primera vez que nombraba a la niña y se le aflojaron las piernas. De repente, el encargo era una niña, una niña con el pelo largo que se llamaba Andrea y que era más rubia que su hermana, con el pelo menos rizado, y a juzgar por el gesto de la foto, más responsable o menos risueña. (…) ¿Dónde había metido todo aquello hasta entonces? ¿Qué había pasado hasta ese momento? Los números. Hasta ese momento había conseguido que su encargo fueran dos números, la muertita primera y la muertita segunda, dos números y su cinismo a prueba de bombas, las muertas uno y dos, o muchas veces nada, que no fueran nada.
(…)
–Vicky, Victoria … –Si había fantaseado alguna vez con consolar a su amiga, hacía tanto tiempo, tantísimos años, que aquello le pilló desprevenido. Jamás había tenido que apoyarla, nunca lo habría permitido ella, y lo único que se le ocurrió entonces fue apretarle los brazos con sus manos como alas de salvación–. Vicky, Victoria… –Pero no era una llamada, solo la nombraba por si podía ayudar a rescatarla de aquella sima donde había caído–. Jefa, joder…
Todos los personajes están atrapados en una Barcelona que me niego a creer que exista, porque no puede haber un mundo tan negro, tan oscuro, tan dejado de la mano de dios como el que Fallarás pinta en sus páginas. Es un paisaje que no augura nada bueno y, a riesgo de cargarme el final, eso es exactamente lo que una encuentra en las últimas páginas: nada bueno. Pero no por ello puedes dejar de leer hasta el punto final.

Cristina Fallarás es para mí un ejemplo de que se puede escribir bien en cualquier género, y ella borda el de novela negra. Ya sé que algunos lo descalifican como moda pasajera, pero con escritoras como ésta el futuro está asegurado. Las niñas perdidas es Premio L’H Confidencial 2011, y aún así la he oído anunciar poco, no sé si por española, por mujer, o por novela negra. Podría ser perfectamente un libro de culto, de esos que te relees una y otra vez a ver si por fin descubres ese eslabón que se te escapó y que te da la clave del resto del libro. Aunque ello signifique que tienes que volver a ver las imágenes de las niñas sin uñas y sin dientes de nuevo.

La obsesión de leer o cómo frustrarse una misma

[Contando historias, 23 de agosto de 2011]

He llegado a la terrible conclusión de que nunca llegaré a leer todo lo que quiero. Ni aunque consiguiera una velocidad de 2000 palabras por minuto (dicen que es posible, yo no termino de creérmelo, pobre cerebro), ni aunque leyera diez horas al día, ni aunque consiguiera liquidarme un libro al día. Porque esto es como lo de "cuanto más aprendes, menos sabes". Por cada libro que leo, salen media docena más de debajo de las piedras de mi ignorancia que me apetece leer. Descubrir a una autora significa descubrir todas aquellas que la influenciaron, y a su vez todas aquellas sobre las que ella influye. El otro día leí que se publican mil libros al año. No sé si era en un país concreto (me parecerían muchos) o en el mundo en general (me parecerían pocos), pero solo con esos mil, voy dada.

He tenido verano gafapasta. Durante el curso he estado muy agobiada y no he conseguido encontrar tiempo para leer, así que han llegado las vacaciones y hala, a empacharme. Y nada de libros de encefalograma plano, no; libros "densos" (habría que definir "denso", pero en fin), premios Nobel, clásicos... Algo que alimente el alma, aunque entre plato y plato también ha caído algún sorbete en forma de cómic (o novela gráfica, o libro con viñetas, llamémosle equis). No soy buena separando el grano de la paja; a lo largo de mi historia como lectora se me han colado unos cuantos ñordos en la biblioteca, ñordos que me he leído porque qué iba a hacer, no los voy a tirar, con el dineral que me han costado (con alguno no he podido; ha sido superior a mí). Así que ahora me ha dado por ir a tiro fijo, que no siempre lo es. Voy de cultureta. Voy de "yo leo a Nabokov porque la literatura moderna me aburre". Voy de "al próximo que me miente el Código Da Vinci se lo hago merendar". Voy de "alternativa, ¿yo? No, perdona, eso está passé, ahora se lleva la vuelta a las raíces". Y oculto como si de un cadáver maloliente habláramos el libro de Lucía Echevarría que espera a ser leído, o los de Marian Keyes que compré el verano pasado, o los terribles vampiros de Christopher Moore. En mi sala me esperan Ana Karenina, Crimen y Castigo, Guerra y Paz y uno de Proust y de Antonio Gala. Os lo juro. Soy así de pedante.

Pero, como os decía, no hay tiempo en la vida de una persona, por más que viva cien años y no se dedique a otra cosa, para leer todo lo que merece la pena. Mi intención había sido atacar The Scarlet Letter, así, en inglés, que queda mucho mejor, dónde vas a parar, pero el otro día, ¡ay!, el otro día un libro me encontró y tuve que dejar el que tenía entre manos. Y sí, digo bien, me encontró, porque yo no lo buscaba. Sabía de su existencia, había leído cosas de él, conocía a su autora, pero tengo treinta libros, ¡treinta! esperando a ser leídos y no tenía intención de comprar más. Pero entré en la librería por hacer tiempo mientras esperaba a unas amigas, me acerqué a la mesa donde colocan los libros que quieren que te llamen la atención, y allí estaba, solo, abandonado, fuera de su lugar en la estantería, sin un hermano gemelo que lo acompañara... Las niñas perdidas, de Cristina Fallarás, me reclamaba su atención desde un lugar que no era el suyo, ahí, delante de mis ojos y a milímetros de mis dedos. Y yo, por supuesto, no pude dejarlo estar. Así que ahora tengo treinta y un libros para leer, aunque este último ya está casi finiquitado y caerá reseña pronto, porque es uno de esos libros que quieres que todo el mundo lea para poder comentar y sacarte el grito que llevas dentro y la frustración de decir "¿cómo un libro que me ha dado tanto asco y me ha parecido tan bestia puede atraparme tanto?" Para que luego hablen del sexo débil.

Me queda una semana de vacaciones. Al ritmo que voy, y teniendo en cuenta que leo despacio, calculo que terminaré el que tengo entre manos y luego quizás caiga el clásico de Hawthorne (osea, tojuro, que me sé hasta el autor). Y luego, quién sabe, espero seguir leyendo por lo menos un par de libros al mes, a ver si el curso empieza tranquilito y me puedo permitir domingos ociosos tirados en el sofá con las aventuras de alguna dama rusa en apuros.
Ya os contaré.

22/08/11

S'amplia l'horari de les aules d'estudi fins al 4 de setembre

[digital-h.cat, 22 d'agost de 2011]


A les biblioteques Josep Janès i la Bòbila

Amb el propòsit de facilitar la preparació dels exàmens del setembre, les aules d’estudi de L’Hospitalet tornen a ampliar el seu horari fins al pròxim dia 4 de setembre.

Les biblioteques de la Bòbila, a Pubilla Cases, i Josep Janés, a Collblanc, posen a l’abast 80 i 60 places. A la biblioteca de la Bòbila l’horari serà 10 del matí a 11 de la nit; i a la Josep Janés, de 10 del matí a 10 de la nit.

Conchi Rimbau, dinamitzadora de les aules d’estudi, ha recordat que hi ha una normativa d’ús, les normes principals de la qual són silenciar els mòbils, no menjar ni beure i no reservar el seient durant més de 10 minuts.

El programa d’ampliació d’horari de les aules d’estudi és un dels serveis de l’Ajuntament més ben valorats pels estudiants de L’Hospitalet, sobretot pels universitaris, que són els que en fan un ús més freqüent i més intensiu, però també per altres col·lectius, com opositors i estudiants de Batxillerat.

Els usuaris de les aules d’estudi de les biblioteques la Bòbila i Josep Janés també rebran una enquesta per fer propostes de millora del servei.


La Cua de Palla: retrat en groc i negre

19/08/11

El baile ha terminado

[Bad Music, 19 de agosto de 2011]

"El baile ha terminado"
Julián Ibáñez
Roca Criminal. 2099

Esta novela consiguió el Premio Internacional de Novela Negra L'H Confidencial 2009. Julián Ibáñez un veterano en el género con más de 16 novelas, algunas de ellas dedicadas al público juvenil, crea una trama complicada y muy realista en esta novela.
 
Un policía del Grupo de Localización de Fugitivos sigue a una muchacha de 20 años a Euskadi. En Bilbao, el seguimiento continúa sin que ni siquiera el policía sepa las razones por las que le han encargado hacerse cargo de un caso de tan poca importancia, al menos aparentemente.
 
Durante los días siguientes, la Ertzainza se inmiscuirá en el seguimiento, “ofreciendo” ayuda al agente; la Guardia Civil, por su lado, también tomará cartas en el asunto; ETA hará acto de presencia; y todo se complicará sobremanera cuando finalmente se descubra el porqué de tanto interés en una ciudadana cualquiera.
 
Julián Ibáñez le imprime una ligereza a una novela que por su trama podría haber resultado sumamente complicada, al mismo tiempo la envuelve con un disfraz crudo y cargado de realidad, por lo que gana en credibilidad y engancha a la primera.

Asesinato en la isla de los gansos, de Erlantz Gamboa


Erlantz Gamboa. Asesinato en la isla de los gansos. Ciudad de México: Ediciones B México, 2011 (La Trama). ISBN: 978-607-480-163-7

Carlota la observó de soslayo riendo por dentro. Le encantaba su papel en la trama, porque detentaba los más importantes: era la guionista, la directora, e incluso había elegido los decorados y la utilería. Si fuese el asesino y la víctima, nadie más actuaría en la obra.


Salvo poseer a una mujer, no hay nada más hermoso que el mar precediendo cada pasión que nace de los deseos… como el asesinato.

Eso lo sabe muy bien Carlota, una escritora tan misteriosa como mundana, que se recrea cada verano en el cuerpo de los vacacionistas que llegan a la Isla de los gansos. Judit no comprende las emociones que arrebatan a su amiga, hasta que decide afrontar la única inquietud que alberga en dicho lugar: el adulterio.

A partir de entonces, Judit se arrojará a una vorágine de placeres que le descubren su verdadero afán: liberarse de su esposo Jorge, que la mantiene recluida en ese paraje tan sensual.

Asesinato en la Isla de los gansos es un thriller que maneja con audacia las emociones de sus personajes hasta las últimas consecuencias.

Erlantz Gamboa (Basauri, Vizcaya, 1946). Estudió en la Universidad de Bilbao, Sarriko. Se trasladó a México en 1980 en donde reside actualmente. En su juventud devoró todo escrito que caía en sus manos, preferentemente de escritores anglosajones, de donde puede proceder su afición por la novela negra. Ferviente admirador de Alfred Hitchcock, ha visto todas sus películas varias veces. En 2010 su novela Caminos cruzados resultó ganadora del Premio de Novela Negra LH Confidencial de Roca Editorial y en 2011 El evangelio según José fue finalista del Premio Iberoamericano Casa de las Américas - Planeta.

Asesinato en la Isla de los gansos es la segunda novela que publica. No es muy dado a escribir sobre crímenes urbanos y prefiere las intrigas campestres o costeras… quizá cuanto más bucólico sea el lugar, más dulce llega la muerte

18/08/11

L'H Confidencial 83. Poesia de sèrie negra. Dolors Grau Amorós

[L'H Confidencial, 83. L'Hospitalet: Biblioteca la Bòbila, agost 2011]

La poesia també és un bon vehicle per expressar el més negre de l’ànima humana o de la nostra societat.

Encapçalat per un poema visual de Joan Brossa, aquest número de L'H Confidencial  està dedicat a la poesia de sèrie negra, i recull un grapat de poesies de la nostra companya del club de lectura de novel·la negra Dolors Grau Amorós.

L'amor per la novel·la i el cinema negres i l'ull escrutador i certer, com una bala, per mostrar-nos la societat i l'individu, fan que la poesia de Dolors Grau Amorós sigui plenament de sèrie negra.

Que la disfruteu!

Consulta'l des de la pàgina oficial de L'H Confidencial

17/08/11

SinC25 – Sisters in Crime Book Bloggers Challenge (Spain)

[The Game's Afoot, 17.08.2011]
  1. Emilia Pardo Bazán can be considered the first Spanish female crime fiction writer. Her short novel, La gota de sangre (The Drop of Blood) was published in 1911.
  2. Mercé Rodoreda is the author of the first detective novel in Catalan, Crim (Crime) published in 1936.
  3. Lourdes Ortiz penned the first Spanish female sleuth in her 1979 novel Picadura mortal (Deadly Sting), although not her best book.
  4. Maria-Antònia Oliver published in 1985 her first novel-length detective story, Estudi en lila (Study in Lilac, Intrigue Press 2001), “bringing her feminist point of view to the genre, she addresses the problems of crimes against women and shows their struggles to go beyond victimization
  5. Elements of detective novels can be found in some books by female writers like Carme Riera, Rosa Montero, Isabel Clara Simó, Cristina Fernández Cubas, Adelaida García Morales, Carmen Martín Gaite, and Marina Mayoral, among others.
  6. Lola Van Guardia, whose real name is Isabel Franc, published Plumas de doble filo (Double-edged Feathers) in 1999, a multifaceted detective novel in which a professional detective as well as a group of amateurs investigate the murder of an important lesbian political leader, Laura Mayo.
  7. And, last but not least, Alicia Giménez Bartlett, and her Petra Delicado series.
More recently Teresa Solana is, probably the best known Spanish female crime fiction writer. She has two books published in translation by Bitter Lemon Press. It is also worth mentioning Rosa Ribas, Mercedes Castro, Marta Sanz and Cristina Fallarás whose last novel Las niñas perdidas (The Lost Girls) won the Premio L’H Confidencial 2011, the first chapter in Spanish is available in the link above. Unfortunately their books have not been translated into English at this stage.

Adaptacions cinematogràfiques de La Cua de Palla

16/08/11

Cobertes de Seleccions de la Cua de Palla, 1981-1996 (2)

Seleccions de La Cua de Palla 2

11/08/11

Novela negra verano 2011

[Mujer 2.0, 11 de agosto de 2011]

A mí me gusta especialmente este género literiario, así que os doy una serie de títulos de novela negra para estas vacaciones de verano.



Negras tormentas de Teresa Solana. Norma Forester encuentra unas memorias que contienen unas increibles revelaciones de la posguerra.


Los días entre el mar y la muerte de Luis Herrero. Dos jóvenes investigan el robo de recién nacidos.


El aviso de Paul Pen . Dos asaltos a un mismo establecimiento separados por un espacio de treinta años son la trama de este libro.



Las niñas perdidas de Cristina Fallarás. Una detective embarazada sigue el rastro de dos niñas desaparecidas.



El verano de los juguetes muertos de Toni Hill Un cojunto de situaciones al límite que conforman un oscuro rompecabezas es lo que ofrece esta novela.

08/08/11

Cobertes de "Seleccions de la Cua de Palla", 1981-1996 (1)

Seleccions de La Cua de Palla 1

07/08/11

Lecturas negras para dïas tórridos

[Magazine. La Vanguardia, 7 de agosto de 2011]

Antonio Lozano

Al crimen le favorece el verano, o al revés. Está comprobado que la subida de las temperaturas dispara el índice de actos violentos. En el apartado más inofensivo del sofocante letargo que traen las vacaciones, la lectura de novela negra también repunta. El feliz momento del género en España se ha traducido en un aluvión de autores autóctonos probando suerte. Unidos por una pátina de realismo social muy atenta a la crónica de sucesos y a las heridas históricas, aspiran a entretener sin huir de la crudeza y la denuncia. Es el caso de la periodista Cristina Fallarás, quien, en Las niñas perdidas (V premio L’H Confidencial de Novela Negra), delinea esa Barcelona turbia que barre bajo la alfombra cualquier consistorio municipal, situando a una detective embarazada tras el rastro de dos niñas en paradero desconocido.

Otra cara oculta, la de esas localidades residenciales de aparente placidez y aire puro, es la que dinamita Paul Pen en su novela El aviso. Haciendo confluir los universos de Stephen King y de J. G. Ballard en la sierra madrileña, el autor conecta dos asaltos mortales a un mismo comercio separados por treinta años y con gato encerrado.

Y hablando de echar la vista atrás, las cuentas no saldadas con el pasado reciente convergen en Negras tormentas, de Teresa Solsona donde, al investigar la muerte de un catedrático de Historia, la subinspectora Norma Forester, esposa de médico forense y madre de okupa, topa con unas memorias que contienen escabrosas revelaciones que se remontan a la posguerra. En Los días entre el mar y la muerte, del periodista Luis Herrero, el drama del robo de recién nacidos pondrá en acción a dos jóvenes aficionados a la ficción detectivesca.

Un cóctel con casi todo lo expuesto (reversos urbanos, menores de edad en peligro, oscuros episodios pretéritos que resucitan, sabuesos frente a complejos rompecabezas…) es lo que ofrece Toni Hill en El verano de los juguetes muertos. Añádasele familias desestructuradas, apellidos ilustres que maquillan sus pecados, corazones rotos, sueños desasosegantes, termómetros a punto de estallar y sírvase bien fresco. Para los pequeños, también hay una divertida forma de iniciarse en la materia con la serie protagonizada por el rechoncho Inspector Cito y su espigado ayudante asiático Chin Mi Edo. Su última entrega, Misterio en el Mundial de fútbol, los lleva a Sudáfrica a intentar recuperar el trofeo robado.
   

06/08/11

Escritores en la comisaría

[El País, 6 de agosto de 2011]

Rosa Mora

Nuevos autores españoles de novela negra conquistan público y crítica. La Guerra Civil y la Transición conviven con temas actuales: malos tratos, pederastia, prostitución...


La novela negra española goza de buena salud, pese a que editoriales y librerías no lo están pasando bien. Se publican muchos títulos extranjeros, demasiados, pero sí hay una apuesta clara de los editores por autores españoles. Han aparecido primeras y segundas novelas muy interesantes, que conviven con las de autores reconocidos, como J. M. Guelbenzu, que ha sacado la quinta entrega de su serie de aroma británico protagonizada por la juez de instrucción Mariana de Marco, El hermano pequeño (Destino). O de la veterana Maruja Torres, que ha debutado en el género negro con Fácil de matar (Planeta).

Los nuevos autores plantean situaciones que lamentablemente vivimos a diario: malos tratos, pornografía infantil, pederastia, prostitución, trata de blancas. La Guerra Civil y, en menor proporción, las de tema histórico, también tienen su hueco.

El aviso, de Paul Pen (Madrid, 1979), por ejemplo, es una estupenda primera novela. La inevitabilidad del destino, el acoso escolar, el maltrato de una madre a su hijo, la cobardía de un padre, la soledad y el miedo de un niño, el sentimiento de culpa. Esos son los temas que aborda en clave negra que se mezcla con el terror. Se desarrolla en dos tiempos y con una doble trama que converge progresivamente. David es herido gravemente en un atraco y su amigo Aarón se siente culpable. Empieza a investigar y descubre que es el cuarto atraco que se ha producido en el mismo lugar y circunstancias. Leo sufre ya acoso escolar en su primer día de colegio. La incomprensión, el maltrato, el desprecio de su madre y la cobardía de su padre son estremecedores. Pen dosifica bien la tensión y nos convence de que es imposible escapar del destino.

Primera novela también El verano de los juguetes muertos, de Toni Hill (Barcelona, 1966), y asimismo con doble trama: prostitución salvaje de jovencitas africanas, casi niñas, por un lado, y la muerte de un chico de 19 años al caerse, ¿o le tiraron? de una ventana, por otro. Personajes muy bien trazados, cada uno con su biografía, desde el mosso d'esquadra argentino a las familias bien de tres jóvenes que se meten en líos. La hipocresía, la pedofilia, las relaciones entre padres e hijos y una espléndida geografía de Barcelona redondean esta ambiciosa historia.

La compraventa de mujeres para la prostitución es el argumento de la segunda novela de Antonio Jiménez Barca (Madrid, 1966), La botella del náufrago, tan buena como la primera, Deudas pendientes. El escritor tiene una habilidad especial para crear personajes entrañables y ambientes en los que sumerge al lector, como ese Madrid que sufre una ola de calor o el Vigo más canalla. Lo mejor de la novela es el protagonista, Antonio Chacón, un experiodista deportivo que sufre una profunda depresión tras la muerte de su mujer y su hijo en un accidente de tráfico provocado por un conductor borracho. La frenética búsqueda de una joven vendida a un prostíbulo es el inicio de la recuperación de Chacón.

Gregorio Casamayor (Cañadajuncosa, Cuenca, 1955) aborda de forma muy original el abuso y la violación en el seno de la propia familia en La vida y las muertes de Ethel Jurado, tan notable o más que la primera, La sopa de Dios. Cuenta lo que sucedió a Ethel a través de cuatro testimonios: el hermano de Ethel y tres amigos de la joven. En realidad, no sabemos qué piensa ella, solo lo que dicen los otros. Hay una cierta ambigüedad sobre lo que realmente pasó. Bien escrita, mantiene en vilo al lector que no puede parar de leer.

Más abusos y en este caso asesinatos en Las niñas perdidas, de Cristina Fallarás (Zaragoza 1968), residente en Barcelona, pero lo trata con una dureza que duele. Dos hermanas de dos y tres años desaparecen. Una de ellas es encontrada brutalmente asesinada. Investiga el caso la detective privada Victoria González, en avanzado estado de gestación. Hay policías buenos y algún asesino sentimental. Fallarás retrata la Barcelona más lóbrega: pedofilia, pornografía infantil, droga.

Guerra Civil, posguerra, Transición, en clave negra. Todo está perdido, con la que Rafael Reig (Cangas de Onís, Asturias, 1963) ha ganado el Premio Tusquets, es tan bestia como Sangre a borbotones. A quien no le interese demasiado el fútbol las primeras páginas de esta novela le pueden echar para atrás. Empieza con una de las fases eliminatorias de la Eurocopa 2008, que ganó España, pero si se supera este pequeño escollo se adentrarán en una novela muy divertida que trata de temas serios. Los que ganaron la guerra, los que se enriquecieron con el franquismo, los que fueron revolucionarios y luego se colocaron bien, los que siguen siendo muy ricos y la Inmaculada Transición, según dice Reig. El fútbol solo es un hilo conductor para cachondearse de que "otra España es posible". Una joven muere envenenada. Es hija de un empresario de gran fortuna que se ha hecho rico envasando hostias que se venden en dispensadores. ¿Y si ha sido una de esas hostias la que ha matado a la hija? El negocio y el fútbol son lo primero. Todo eso sucede en Madrid, una ciudad navegable gracias al Canal Castellana. El final es de antología.

Con menos humor trata Teresa Solana (Barcelona, 1962), en Negras tormentas, de cómo los desafueros del franquismo llegan hasta el presente. Y eso que en sus dos anteriores novelas, Un crimen imperfecto y Atajo al Paraíso, era el principal ingrediente junto con la sátira y la crítica. Un hombre que ha escrito unas memorias de posguerra, en las que da el nombre y apellidos de quien delató a su padre tras la guerra y le condujo a la muerte es asesinado. El caso se cierra en falso. El culpable pertenece a una de esas familias de la burguesía catalana que progresaron con el franquismo.

En un registro muy diferente, El valle de las sombras, de Jerónimo Tristante (Murcia, 1969), mezcla historia y suspense sobre la construcción del Valle de los Caídos. La investigación de un asesinato unirá y hará amigos para siempre a un preso republicano que trabaja en Cuelgamuros para redimir pena y a un militar del bando nacional.

Las cinco muertes del barón airado, de Jorge Navarro (Castelldefels, Barcelona, 1962), es una de las sorpresas más agradables de la temporada. Transcurre en 1893 y parte de hechos reales -como las bombas del Liceo o el asalto a las propiedades de un noble en Castelldefels que costó cuatro víctimas más el hombre inocente que fue ajusticiado por ello- y de ficción en una sabia combinación.

Barcelona vive en un clima de agitación social y violencia anarquista y el soberbio y prepotente barón de Castellfullit quiere ponerle remedio a su manera: militares y civiles juntos impondrán una dictadura monárquica, lo que pone de los nervios al Gobierno de Sagasta.

Al barón lo odia todo el mundo y son bastantes quienes quieren matarle, su hijo, su mujer, su ex secretario, su amante, las fuerzas del orden. A ratos parece una comedia de enredo en la que hay personajes de ficción y reales, como el pintor Ramón Casas. Buenísima ambientación de la Barcelona de la época, acertado ritmo en los diálogos y la narración en esta novela que en el fondo trata del arrepentimiento y la expiación.

Willy Uribe (Bilbao, 1965) es un excelente ejemplo de la actual narrativa negra española. Lo supimos desde que publicó Sé que mi padre decía, ahora perdida porque también se perdió la editorial que la lanzó, El Andén. Libros del Lince promete recuperarla. Sus historias son duras, sin concesiones, sin moral ni moralina. No necesita adjetivos para crear ambientes.

En Los que hemos amado se percibe desde el principio que algo gordo va a pasar, pero todo empieza como una aventura. Dos chicos de Getxo, Eder, de familia rica, Sergio, pobre, hijo de madre soltera, están aburridos del invierno y viajan a Marruecos. Su gran pasión es el surf, las olas. También les gusta el hachís. Antes de partir se producen dos muertes misteriosas. Su amistad es extraña, Eder le desprecia y utiliza; Sergio admira su liderazgo, le necesita. Hay mucha droga, para consumir, distribuir y pasar por la frontera. La aventura se convierte en una pesadilla. Llega un punto en que no se sabe quiénes son los buenos y quiénes los malos. Se diluye la frontera entre el bien y el mal. Willy Uribe es un narrador potente.

Julián Sánchez (Barcelona, 1966), radicado en San Sebastián, tuvo éxito con El anticuario, en torno a un misterioso manuscrito. Con La voz de los muertos se adentra en la novela negra. Tiene un planteamiento original, está narrada a través de varias voces y abarca diversas épocas. El protagonista es el inspector David Ossa, un hombre que oye voces, ve sombras y tiene capacidades especiales, como él dice. Aquí la frontera es delicada. Ossa ¿tiene realmente poderes o es un desequilibrado?

Cuatro cadáveres destrozados aparecen en un piso en el que aparentemente nadie pudo salir. Ossa casi enloquece. Es la primera novela de una nueva serie. Excelente recorrido por la Barcelona de hoy.
El aviso. Paul Pen. RBA. Barcelona, 2011. 328 páginas. 19 euros. El verano de los juguetes muertos. Toni Hill. DeBolsillo. Barcelona, 2011. 368 páginas. 12,95 euros. La botella del náufrago. Antonio Jiménez Barca. RBA. Barcelona, 2011. 268 páginas. 20 euros. La vida y las muertes de Ethel Jurado. Gregorio Casamayor. Acantilado. Barcelona, 2011. 304 páginas. 19 euros. Las niñas perdidas. Cristina Fallarás. Roca Editorial. 198 páginas. 15 euros. Todo está perdido. Rafael Reig. Tusquets. Barcelona, 2011. 368 páginas. 19 euros. Negras tormentas. Teresa Solana. RBA. Barcelona, 2011. 258 páginas. 18 euros. El valle de las sombras. Jerónimo Tristante. Plaza&Janés. Barcelona, 2011. 380 páginas. 18, 90 euros. Las cinco muertes del barón airado. Jorge Navarro. Seix Barral. Barcelona, 2011. 332 páginas. 19 euros. Los que hemos amado. Willy Uribe. Libros del Lince. Barcelona, 2011. 228 páginas. 19 euros. La voz de los muertos. Julián Sánchez. Roca Editorial. Barcelona, 2011. 430 páginas. 20 euros.

05/08/11

Las niñas perdidas, de Cristina Fallarás

[Anika entre libros, 5 de agosto de 2011]

Empar Fernández

Las niñas perdidas es lo que parece, una novela dura, durísima, de las que destapan sin tapujos lo peor que una ciudad puede albergar, la pura escoria. En ocasiones la crueldad se insinúa, en otras la autora la describe sin remilgos. En cualquier caso la lectura de la novela permite entrever la maldad en su estado más puro.

Cristina Fallarás es especialmente hábil en la descripción de personajes cuya simple mención basta para intranquilizar al personal. Desde el canalla de barriada que trapichea con cualquier cosa al asesino a sueldo sin presente, sin futuro y con un pasado de terror, al macarra sin escrúpulos, la prostituta que ha perdido cualquier asomo de voluntad o el pederasta voyeur y posible torturador al que el lector acaba deseándole una muerte dolorosa y lenta, muy lenta. La autora se mueve con soltura y conduce la acción con mano firme desde la barriada suburbial en la que creció a las calles céntricas y degradadas del Poble Sec, al entorno casi mágico del Hospital modernista de Sant Pau o a los barrios más altos y selectos.

Con un estilo poderoso que a veces recuerda a un brainstorming y unas imágenes sorprendentes, Las niñas perdidas es una novela negra que reúne los principales componentes propios del género. A diferencia de otras muchas obras que se atrevieron mucho antes con un asunto tan delicado como el secuestro y el asesinato infantil, la novela que nos ocupa aborda un tema verdaderamente inquietante: el inabarcable significado de la maternidad.

04/08/11

Cobertes de La Cua de Palla, 1963-1970

La Cua de Palla

01/08/11

Ay, Gabriela Wiener de mis amores

[Cristina Fallarás, 1 de agosto de 2011]


Inteligencia y sentido del humor y cuore.

Les biblioteques obren només a la tarda durant l'agost

[digital-h.cat, 1 d'agost de 2011]

Horari reduït, de dilluns a divendres, durant l'estiu

A partir de l'1 d'agost i fins la primera setmana de setembre les biblioteques de L'H obriran a les tardes, de dilluns a divendres, exceptuant Can Sumarro i la de Santa Eulàlia que romandran tancades aquest mes. L'horari de la Tecla Sala sera de 15 a 21h i el de la resta d'equipaments de 15.30 a 20.30h.

Malgrat la reducció horària la xarxa de biblioteques continua oferint activitats per dinamitzar la lectura i per atraure a aquells que passin l'estiu a la ciutat. Algunes de les propostes són:
 
Les dues exposicions en actiu que es mostren a la Tecla Sala: "L'Agenda 21 local: 10 anys treballant pel medi ambient" i la mostra "El repte de les minories ètniques davant la globalització. El cas dels Akha".
 
L'aula d'estudi de la biblioteca Josep Janès, que obrirà del 22 d'agost al 4 de setembre.
 
El taller per fer punts de llibre de la biblioteca de la Florida entre el 22 i el 26 d'agost, de 16 a 19h.
 
L'Espai dels petits lectors adreçat als més petits de la casa de la biblioteca La Bòbila, a aquells pels quals la lectura és encara mirar i escoltar i compartir el llibre amb l’adult (infants fins a 4 anys), amb l’objectiu de que els infants es familiaritzin amb els llibres, s’iniciïn en l’ús de la biblioteca i tinguin l’oportunitat de descobrir el gust per la lectura.
 
Les aules multimèdia de la Biblioteca de Bellvitge. Prèviament cal fer la reserva d'ordinador.
 
Els fons multidisciplinar relacionat amb el món del disseny que ofereix la biblioteca Plaça d'Europa, davant de la seva proximitat amb l'escola d'art i superior de disseny Serra i Abella, especialitzada en disseny gràfic, il.lustració i gràfica publicitària.
 
La Biblioteca Can Sumarro i la de Santa Eulàlia no presten servei aquest estiu perquè s'hi estan fent obres de millora i de manteniment. Els usuaris que tinguin material o llibres en prèstec poden retornar-los a qualsevol altra biblioteca de la ciutat.
 
Per a més informació, consulteu la web de la xarxa de biblioteques de L'Hospitalet.

Siete días de zombis y amenazas

[Diario de Burgos, 1 de agosto de 2011]

La continuidad del prestigioso festival literario gijonés, que tiene 24 años de vida, peligra por el alto coste que denuncia el Consistorio

José Luis Charcán

La Semana Negra de Gijón clausuró ayer su XXIV edición y lo hizo con las nubes de la incertidumbre cerniéndose sobre el fururo de una próxima celebración.

Aunque hace 20 años era una reunión de autores y lectores de género negro, enseguida comenzó a diversificarse para convertirse en uno de los eventos literarios más atractivos de los que se llevan a cabo en el territorio nacional.

Esto se debe a que detrás de la organización no está un técnico en cultura municipal, autonómico o ministerial, que de la materia suelen saber poco, sino unos tipos que viven de y por la literatura. A la cabeza de esa patulea -el término lo utiliza John Wayne en más de una película- de locos formidables se encuentra Paco Ignacio Taibo II, que, a estas alturas, ya no sé si es un mexicano arraigado en Gijón o un asturiano transterrado a México y regresado a la tierra natal para hacer grandes milagros, como la Semana Negra, y pequeños prodigios como esa magnífica biografía de Pancho Villa que firmó hace unos años y esa reciente resurrección de Sandokán y sus piratas que es El regreso de los Tigres de la Malasia.

Año a año, Paco y sus compañeros salvajes convirtieron aquellas reuniones de amigos en una feria del libro y de atracciones, la temática se diversificó y acogió otros géneros como la ciencia ficción, el terror y la aventura.

Los muertos vivientes.

El público se multiplicó y todos acababan contentos. Los organizadores, porque durante siete días estaban en su salsa; los lectores, porque durante el mismo tiempo tenían la oportunidad de importunar a sus autores favoritos, y éstos no protestaban, como debe ser entre un autor que vive gracias a que ese lector bebe los vientos por él y además compra sus libros; y la ciudad, porque tanta gente reunida siempre necesitaba comer, dormir...

Ahora, el nuevo Gobierno municipal del FAC parece que amenaza la continuidad del evento. Para ello, los circunspectos chicos de Álvarez Cascos esgrimen el alto coste para las arcas del Ayuntamiento gijonés del festival. La política, ya se sabe, es el reino de los muertos vivientes.

En cuanto a la edición de este 2011 de crisis, recortes e indignados se puede decir que se colaron los zombis de ficción con la novela de Juan Ramón Biedma. En Antirresurrección, una trama policíaca en una Sevilla infestada por muertos vivientes hace un recuento de la miseria humana.

Otro libro que analiza la ruina moral a la que se llega con el maltrato a los menores es Las niñas perdidas, de Cristina Fallarás. La autora pasó por la ciudad asturiana para hacerse eco de lo tontos que pueden llegar a ser algunos defensores de los animales. Resulta que la protagonista del relato, una detective embarazada, rabiosa y frustrada, mata animales en un descenso a los infiernos más repugnantes de la condición humana. Los amantes de los perros y los gatos, no saben distinguir entre la realidad y la ficción y se han rebotado tanto que no hacen más que llamar a la autora con ánimo de ofender.

Por esta Semana Negra pasaron Gisbert Haefs, autor alemán de novelas históricas (Aníbal) y policíacas, el estadounidense Denis Lehane (Mystic river y Shutter island), los españoles Rosa Montero, Benjamín Prado, ente otros muchos que certificaron que el género goza de muy buena salud.

Recomendaciones de "La Bòbila" para el verano

[Nadie es inocente, 1 de agosto de 2011]

Llega el 1 de agosto. Mucha gente (no toda, por supuesto, yo soy de este grupo) empìeza sus vacaciones y la biblioteca catalana especializada en género negro, "La Bòbila", nos hace unas pequeñas recomendaciones sobre las novelas que podemos leer aprovechando el descanso estival. Aquí os las dejo por si os interesa, que espero que sí.

Algunos títulos imprescindibles que han sido reeditados últimamente.

1280 almas, Jim Thompson (RBA)
Asesinatos archivados, Didier Daeninckx (Akal)
La Banda de los musulmanes, Chester Himes (Akal)
Calle de la Estación, 120, Léo Malet (Libros del Asteroide)
Calzados Lola, Suso de Toro (RBA)
El coche de bomberos que desapareció, Maj Sjöwall y Per Wahlöö (RBA)
Debería haberme quedado en casa, Horace McCoy (Akal)
Entre trago y trago, Julián Ibáñez (Alrevés)
Hielo negro, Michael Connelly (Roca)
Más allá hay monstruos, Margaret Millar (RBA)
El tejedor, James Sallis (RBA)

Algunos títulos de reciente aparición, de lectura indispensable

El caso Mao, Qiu Xiaolong (Tusquets)
Crimen en el Barrio del Once, Ernesto Mallo (Siruela)
Las niñas perdidas, Cristina Fallarás (Roca)
Red riding 1977, David Peace (Alba)
Tarde, mal y nunca, Carlos Zanón (RBA)
La tristeza del samurái, Víctor del Árbol (Alrevés)

La pin-up que bailaba "charles", de Donovan Clark (Multieditors de Promociones)


Donovan Clark. La pin-up que bailaba "charles". [s.l.]: Multieditors de Promociones, 2011 (Los alegres y violentos años 30; 3).

Donovan Clark es el autor de moda en Estados Unidos ya que, con sólo cuatro obras publicadas del género policíaco, se ha convertido en un nuevo número uno en ventas. De las tres primeras ya se han realizado varias reimpresiones y la última, parece que aún puede encontrarse en las librerías.

Nuestro Departamento de Asesoría Literaria, cuando Clark publicó la primera de sus novelas: Con un cierto parecido a los muertos, ya dictaminó que nos hallábamos frente a un escritor que daría mucho que hablar. Y tal fue el interés de nuestros consultores que hace poco tiempo trataron por todos los medios de contactar con él, lo que no resultó difícil porque Donovan Clark es un hombre joven y cordial --al que pese a su juventud el éxito no se le ha subido a la cabeza-- y les atendió personalmente. El planteamiento se expuso sin ambages: hacerle partícipe de nuestro interés por contar con su colaboración, sugiriéndole escribiese un original policiaco circunscrito a la temática de la violenta etapa que se vivió en Chicago entre los años 20 y 30. Tampoco el autor necesitó tiempo para dar una respuesta: teniendo en cuenta mi edad, comprenderán ustedes que desconozco por completo, salvo lo que haya visto en alguna película o leído en alguna novela, el ambiente, los personajes, la indumentaria, y otra serie de detalles aleatorios, no por eso menos importantes, que sería necesario dominar para atreverme a emprender una obra de semejante envergadura. Nuestros supervisores admitieron sus justificados razonamientos pero, cuál no sería su sorpresa cuando sin haber transcurrido un mes, recibieron una llamada telefónica de Clark, en la que dijo escuetamente: acepto el desafío.

Y hoy les presentamos el desafío aceptado por Donovan Clark, con cuerpo y título: La pin-upque bailaba "charles".

Queremos advertir a los lectores que este novel y exitoso autor a la hora de construir la trama de sus originales se desmarca por completo de lo que podríamos llamar cánones seculares de la novela, sea cual fuere su género. Normalmente se nos ofrece un argumento con los protagonistas incorporados, viviendo en él y moviéndose dentro de él. Clark presenta a sus personajes por separado, con la casuística personal de cada uno, con su propia historia, y luego, forma paulatina, todos van incorporándose al argumento, donde se unen y participan de manera conjunta en el leit motiv del relato. ¿Podrá ser esa una de las claves de su notoriedad?

Observarán que no nos hemos referido para nada al tema concreto --el ambiental son los alegres y violentos años 30-- y lo hemos hecho a conciencia para que sean ustedes mismos quienes descubran, valoren, opinen y, como siempre, dicten sentencia.

Terminar diciendo que es una enorme satisfacción para Multieditors de Promociones, S.L., presentar por primera vez a sus lectores un autor genuinamente norteamericano.