1 d’agost del 2011

Siete días de zombis y amenazas

[Diario de Burgos, 1 de agosto de 2011]

La continuidad del prestigioso festival literario gijonés, que tiene 24 años de vida, peligra por el alto coste que denuncia el Consistorio

José Luis Charcán

La Semana Negra de Gijón clausuró ayer su XXIV edición y lo hizo con las nubes de la incertidumbre cerniéndose sobre el fururo de una próxima celebración.

Aunque hace 20 años era una reunión de autores y lectores de género negro, enseguida comenzó a diversificarse para convertirse en uno de los eventos literarios más atractivos de los que se llevan a cabo en el territorio nacional.

Esto se debe a que detrás de la organización no está un técnico en cultura municipal, autonómico o ministerial, que de la materia suelen saber poco, sino unos tipos que viven de y por la literatura. A la cabeza de esa patulea -el término lo utiliza John Wayne en más de una película- de locos formidables se encuentra Paco Ignacio Taibo II, que, a estas alturas, ya no sé si es un mexicano arraigado en Gijón o un asturiano transterrado a México y regresado a la tierra natal para hacer grandes milagros, como la Semana Negra, y pequeños prodigios como esa magnífica biografía de Pancho Villa que firmó hace unos años y esa reciente resurrección de Sandokán y sus piratas que es El regreso de los Tigres de la Malasia.

Año a año, Paco y sus compañeros salvajes convirtieron aquellas reuniones de amigos en una feria del libro y de atracciones, la temática se diversificó y acogió otros géneros como la ciencia ficción, el terror y la aventura.

Los muertos vivientes.

El público se multiplicó y todos acababan contentos. Los organizadores, porque durante siete días estaban en su salsa; los lectores, porque durante el mismo tiempo tenían la oportunidad de importunar a sus autores favoritos, y éstos no protestaban, como debe ser entre un autor que vive gracias a que ese lector bebe los vientos por él y además compra sus libros; y la ciudad, porque tanta gente reunida siempre necesitaba comer, dormir...

Ahora, el nuevo Gobierno municipal del FAC parece que amenaza la continuidad del evento. Para ello, los circunspectos chicos de Álvarez Cascos esgrimen el alto coste para las arcas del Ayuntamiento gijonés del festival. La política, ya se sabe, es el reino de los muertos vivientes.

En cuanto a la edición de este 2011 de crisis, recortes e indignados se puede decir que se colaron los zombis de ficción con la novela de Juan Ramón Biedma. En Antirresurrección, una trama policíaca en una Sevilla infestada por muertos vivientes hace un recuento de la miseria humana.

Otro libro que analiza la ruina moral a la que se llega con el maltrato a los menores es Las niñas perdidas, de Cristina Fallarás. La autora pasó por la ciudad asturiana para hacerse eco de lo tontos que pueden llegar a ser algunos defensores de los animales. Resulta que la protagonista del relato, una detective embarazada, rabiosa y frustrada, mata animales en un descenso a los infiernos más repugnantes de la condición humana. Los amantes de los perros y los gatos, no saben distinguir entre la realidad y la ficción y se han rebotado tanto que no hacen más que llamar a la autora con ánimo de ofender.

Por esta Semana Negra pasaron Gisbert Haefs, autor alemán de novelas históricas (Aníbal) y policíacas, el estadounidense Denis Lehane (Mystic river y Shutter island), los españoles Rosa Montero, Benjamín Prado, ente otros muchos que certificaron que el género goza de muy buena salud.

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