18 de setembre del 2011

Premios a la carta

[...Sigueleyendo, 18 de septiembre de 2011]

HAMBURGUESERÍA YESSI

No entiendo cómo no se aburren la Cristina y sus colegas entre tanto libro negro, siempre con la misma canción que además nunca aparece en Los 40. Yo al menos sé a qué atenerme. Vivo por y para la basura. Y en ella. Pero todos esos orgasmos por el hecho de haberla producido… No digo que no, como Pepe Carvalho, a un buen blanco blanco, y los negros o marrones que se los coman otros.

Pero la Cristina hace como que no se entera y hace unos días, cuando vino a mi regazo para desdecirse de la dieta que la trae por la calle de la amargura, pagó sus calorías con un saquito de monedas y un ejemplar de Las niñas perdidas. Ya saben. Vázquez Montalbán reloaded en versión feminism con Biscúter transmutado en las delicatesen con que Carvalho, carnicero mediante, se destrozaba el estómago.

Ahora se la han vuelto a premiar con fabes y un salpicón de sidra. No me extrañaría que lo siguiente que escribiera fuese, al estilo del Maestro, un libro de recetas. Por si acaso yo le di algunas:

Premio Jaén a las Alitas de Pollo (para cuatro o cinco personas, no más). Elíjase en el Mercado un ejemplar joven y fresco, con cuidado de seleccionar aquel al que se observe sigan más polluelos, a ser posible de colores. Masajéensele las alas como si de manos se tratara, poniendo especial esmero en cortarle las protuberancias que, tal que uñas, pudieran incordiar el futuro bocado. Macérense durante 24 horas las alas en su propio jugo y en un chorro cicatero de aceite de oliva virgen. Pruébese el resultado al natural y corríjanse con aditivos, al gusto, los defectos de la madre naturaleza y de la propia estupidez del pollo. Encuadérnese el bocado con canutillo y envíese con plica adjunta no a Jaén ni a Granada, sino al restaurante italoamericano sito en Travessera de Gracia, 47-49. Se obtendrá más éxito en su degustación si el polluelo es previamente catado por el cliente, que no es el comensal sino el director del mencionado establecimiento.

Premio Novela Amarilla (para una boda multitudinaria e incluso para una muchedumbre hambrienta en la plaza del pueblo). Búsquese un escándalo lo suficientemente mollar y reciente como para que el zapping no lo haya borrado de las mentes del público. En su defecto también valdrá cualquier fruslería social que inquiete a un número apreciable de burgueses envejecidos. Indáguese con desgana en los acontecimientos anteriores (o causas) del affaire o de la angustia e incluso entrevístese con algún secundario envuelto en el follón o con algún padre de familia adicto al porno. Tergivérsense los motivos, sáquense de contexto las opiniones, inclúyase cosecha propia intelectual y sexual y aderécese todo con almizcle y orina humana. Córtese en porciones numeradas y gratínese con una cubierta colorida y sensacional. Adhiérasele un sello cualquiera del Grupo Planeta; uno socorrido aunque insípido es Seix Barral. Láncese hacia la multitud por correo urgente.

Premio Mendrugo de Literatura (para una o dos personas). Elíjase un pensamiento o un recuerdo al vuelo y cosifíquese hasta que adquiera la consistencia y forma de un bibelot. Póngasele bajo los rayos de luz convenientemente tamizados por las lamas de una veneciana polvorienta. Perfúmese la habitación con la quema de barritas de incienso y bolitas de hachís. Transcríbase la esencia ambiental (y mental) a las hojas de una Moleskine trucha adquirida en un chino de barrio. Sea frenético. No corrija. Disfrute del momento. Be happy. Con la lectura del producto obtenido, a falta de fotografías de viajes interesantes, podrán amenizarse veladas junto a compañías improbables.

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