Hace frío, son las seis veintitrés de la mañana, es recién martes y Santiago Quiñones no tiene ganas de matar a nadie. El problema es que es policía. Y está a punto de enfrentarse a una banda de maleantes peligrosos pero inexpertos que hacen todo mal.
Les heures secrètes
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Mick Herron lâche ses espions désastreux de la Maison des tocards, mais pas
le roman d’espionnage : Les heures secrètes. Max Janáček (si du moins il
s’appe...
Fa 1 dia





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