Antonio Martínez Asensio
Esta novela ha ganado el Premio Internacional de novela negra L’H, en su octava edición. Tejida con personajes sólidos, sin contemplaciones, adrenalínica, se lee del tirón y te deja con la miel en los labios esperando una segura segunda parte.
Esta novela funciona como un tiro (nunca mejor dicho), seguramente porque su trama es creíble aunque nos quede lejos el mundo de los prostíbulos, tanto en España como en México, o la trata de blancas: el esclavismo de estos tiempos seguramente es tal y como nos lo cuenta el autor.
Funcionan los protagonistas: Violeta, incansable policía, que avanza siguiendo su instinto, que maneja los límites con soltura, mujer y personaje atípico, profundo y lleno de matices, que frecuenta un local liberal, y Carlos, su compañero, cansado de todo, pero sobre todo de un matrimonio que le está matando, empeñados en resolver el caso del asesinato de una menor, que les lleva hasta unos skinheads atípicos, a locales de carretera y a una red que trae chicas muy jóvenes de países pobres, con promesas que jamás se cumplirán, y que poco a poco se va enredando hasta llevarnos a conocer a personajes siniestros, sin escrúpulos, y llegará hasta México.
Son personajes que buscan, como todos nosotros, un lugar donde agarrarse, donde sentirse seguros, sea cual sea, y al que volver en los momentos de soledad o de angustia. Son personajes construidos, con historia, que te crees. Como te crees a la pareja formada por Pedro e Itzel, con su hija pequeña Olga. Pedro es español y conduce un taxi, en México D.F. Intenta ganar algo más de dinero llevando a clientes a los locales y cobrando una comisión, y se va metiendo poco a poco en una red que le proporciona dinero fácil. Pero le sale caro. Itzel, su mujer, se encapricha con cosas cada vez más caras sin pensar de donde puede venir el dinero, hasta que tienen que salir huyendo para salvar la vida.
Y hasta funcionan los malos. Los sicarios, los porteros, los verdugos, los que traicionan. Gente sin escrúpulos que Nacho Cabana pinta de una forma real, tan real que asusta. Como asustan las escenas en las que conocemos la existencia de prostíbulos donde los clientes pueden maltratan a su gusto a las mujeres, apagarles cigarros en la piel, pegarlas, matarlas incluso: todo tiene un precio. Como asusta la descripción de la red que infiltra niñas de menos de quince años en nuestro país, que luego viajarán a otros países, como esclavas, en un tráfico siniestro.
La novela no se para en ningún punto y cuando faltan treinta páginas para terminar, te das cuenta de que no resolverá algunas de las líneas de esta trama, pero que ha construido unos personajes y una historia que funcionan.
Es una lectura divertida, durísima, sin concesiones y sin contemplaciones. No es una lectura para todos los públicos, pero es una buena lectura. De acción, de personajes, de denuncia, de policías y de malos, muy malos. Novela negra total. No os la perdáis.











0 comentaris:
Publica un comentari a l'entrada