[La Jornada, 30 de julio de 2011]
Paloma Bulnes
Con la recta final de la «Semana negra» llega la hora de los premios. Y, por lo visto, este año no fue una tarea fácil elegir las mejores obras y los mejores autores presentes en el ferial, según afirman los integrantes del jurado, formado por Elúa Barceló, David Torres y Raúl Argemí. El premio «Celsius» fue, por una decisión unánime, a parar al joven Ismael Martínez Biurrún, con su novela «Mujer abrazada a un cuervo». Un trabajo que recoge «una investigación sobre la peste en el siglo XVII, en la que la protagonista sufre un conflicto familiar y una profunda crisis de identidad», según contó el autor. Después de una prolongada e intensa deliberación, Juan Esteban Constaín se hizo con el premio «Espartaco» por su obra «Calcio», una novela que está ambientada en la prehistoria del fútbol, en la época de Carlos V.
El jurado también tuvo claro que el premio Rodolfo Walsh al mejor libro de no ficción debía recaer en «Palabra de Vor», la investigación de Cruz Morcillo y Pablo Muñoz, la primera novela para ambos, que está centrada en la mafia rusa. La «crónica de un éxito», aseguró Muñoz. Por su parte, el escritor Ricardo Piglia ha ganado el Premio Hammet con su obra «Blanco nocturno», en la que a raíz de un asesinato, elabora un retrato de la sociedad rural de Argentina. Piglia ha conseguido impresionar al jurado con un argumento sencillo, ambientado a principios de los setenta y en un entorno sociopolítico bastante complejo consigue aproximarse con exactitud a la Argentina rural de estos años. «Corona de flores» de Javier Calvo, recibió el premio «Silverio Cañada» a la mejor primera novela negra. Por último, el concurso internacional de relatos policiacos fue para «Arráncame la vida con el último beso de amor» de Reynaldo Amado Liyo.
Además de los citados, en esta edición el premio especial del director de la Semana Negra se ha otorgado a Cristina Fallarás por su novela « Las niñas desaparecidas» y al gallego Diego Amexeiras por «Dime algo sucio». Y el premio del director de «Aquemarropa» se lo lleva Pere Joan y «Nocilla Dream».
El jurado también tuvo claro que el premio Rodolfo Walsh al mejor libro de no ficción debía recaer en «Palabra de Vor», la investigación de Cruz Morcillo y Pablo Muñoz, la primera novela para ambos, que está centrada en la mafia rusa. La «crónica de un éxito», aseguró Muñoz. Por su parte, el escritor Ricardo Piglia ha ganado el Premio Hammet con su obra «Blanco nocturno», en la que a raíz de un asesinato, elabora un retrato de la sociedad rural de Argentina. Piglia ha conseguido impresionar al jurado con un argumento sencillo, ambientado a principios de los setenta y en un entorno sociopolítico bastante complejo consigue aproximarse con exactitud a la Argentina rural de estos años. «Corona de flores» de Javier Calvo, recibió el premio «Silverio Cañada» a la mejor primera novela negra. Por último, el concurso internacional de relatos policiacos fue para «Arráncame la vida con el último beso de amor» de Reynaldo Amado Liyo.
Además de los citados, en esta edición el premio especial del director de la Semana Negra se ha otorgado a Cristina Fallarás por su novela « Las niñas desaparecidas» y al gallego Diego Amexeiras por «Dime algo sucio». Y el premio del director de «Aquemarropa» se lo lleva Pere Joan y «Nocilla Dream».










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