[Pensando demasiado, 9 de junio de 2009]
Jean Pierrre Alaux y Noël Balen tienen tres vicios confesados: la literatura criminal, los puros y los vinos. Los vicios de los extremos los comparto, el del medio lo detesto y no sé por que le llaman puros a una cosa tan contaminante...
De hecho, la cata y degustación de maravillosos sabores, sólidos o líquidos, parecen paradójicamente divorciados con el consumo del tabaco en lo fisiológico, y se mantienen estrechamente emparejados en lo cultural. Ambos autores, creadores a cuatro manos y dos cerebros, del enólogo más perspicaz de la historia, aparecen en la foto promocional satisfechos con sendos cilindros letales.
Agradecemos que las fotos no reproduzcan el olor de los puros al tiempo que lamentamos que la tinta no se convierta en los maravillosos caldos que describen.
El protagonista de la serie que mezcla novela negra con vino blanco y tinto es Benjamin Cooker. Se trata de un exquisito gourmet, medio galo y medio inglés, entrado en carnes, profesional prestigioso y apasionado los buenos vinos,.. y de los misterios. Acepta de buen grado, pero sin invadir, alguno de los casos que el comisario Barbaroux afronta en la habitualmente tranquila Burdeos y alrededores.
Como no puede ser menos, el exquisito cincuentón es el mentor de un joven brillante Virgile Lanssien. Éste enólogo recién graduado, admira y ayuda a su maestro a partes iguales y permite que la trama se desarrolle con agilidad por que al ser autóctono, no le faltan contactos. Muerte entre viñedos y La misteriosa botella de Petrus proponen un recorrido multisensorial con el pellizco de la intriga como aliciente. Esperamos con ganas que Maeva, la editorial que los ha publicado en España continúe con la saga francesa. Un nuevo descubrimiento a través de la Bóbila.










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