[Diego García, 16 de julio de 2008]
«Una paloma extraña a la bandada cometió el error de sumarse al grupo. Y la atacaron. Las palomas. Comenzó una y la siguieron todas. Picaban a la intrusa con sus picos poco aptos para la muerte. Picaban sin descanso. Picaron hasta matarla. Sólo que, como no eran aptas para la muerte, la víctima sufrió varios infiernos antes de expirar, después de horas de picotazos sin tregua.»
Se me ocurre una conclusión obvia: es mejor que te maten los que saben. Los otros, las palomas, te harán sufrir demasiado.» (RAÚL ARGEMÍ. Retrato de familia con muerta. Ed. Roca.)
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