17 de juliol de 2016

LA VÍSPERA DE CASI TODO – VÍCTOR DEL ÁRBOL

[Lectura en Negro, 13 de julio de 2016]


“Lo que ha ocurrido permanece para siempre como un paréntesis en la vida. Hay algo que conecta todo lo que nos sucede. El pasado con el presente. El presente con el futuro. Como si el tiempo fuese una cadena que se repite…Las horas caminando hacia su final, que son el principio”
“La Costa da Morte es el lugar ideal para olvidarse del mundo” Por eso es el lugar que elige Eva Malher (Paola) en un intento  de huir de su pasado, de su marido y  de su padre. Allí va a intentar superar  el dolor infinito que sufre tras la  muerte de su hija Amanda a manos de un desalmado y que la ha abocado a una existencia autodestructiva basada en drogas y orgías.
“Durante un tiempo soñé que podría ser otra, que podría empezar de nuevo. Conduje hasta donde el mundo termina, cambié de nombre y de color de pelo. Pero no valió de nada”
En Punta Caliente se encontrará con otros personajes que hace tiempo hicieron un viaje parecido.
Dolores, la portuguesa, es la dueña de la casa en la que vive; llegó allí con su hija hace años huyendo de un marido al que no quería y por el que se sentía acosada. “El supuesto tormento de su esposo no era el resultado de un alma grande constreñida en la imposibilidad de un mundo injusto con sus genios, sino una infelicidad vulgar, depresiva, doméstica e infructuosa”

Daniel es el único nieto de Mauricio. Un chico diferente, sensible cuya familia murió en un incendio. “Qué cosas tan maravillosas pueden hacerse con las manos. Y qué cosas tan terribles con la mente”
La mejor amiga de Daniel es Martina, la hija de Dolores, la niña que quiso volar pero que no pudo. Es inteligente, soñadora, ácida, irreverente y muestra un gran desprecio por los demás. “espíritu solitario y rebelde”.
El padre de Daniel también llegó buscando un futuro mejor a una tierra que concretamente odiaba. Se convirtió en un borracho maltratador, que vivía entre los recuerdos de su madre y las fantasías de cómo hubiera sido su vida si se hubiera quedado en Alemania y no se hubiera casado con una chica a la que no quería, a la que despreciaba, y con la que tenía dos hijos.
“Tener hijos tan joven, casarse y emigrar a esta tierra que odiaba, lo había destruido”
Mauricio, el abuelo de Daniel, llegó a Punta Caliente desde Buenos Aires. Arrastra un desgraciado pasado que le impide vivir un presente en paz: la desaparición de su mujer, la cárcel en la Argentina de Videla, la traición del que creía su amigo, la muerte de su hijo y de su familia.
“Para Mauricio, el tiempo se ha había detenido tras los barrotes de una cárcel injusta, en la búsqueda de los olores de los suyos –la Pecosa, su hijo, sus nietos-, en los apartamentos vacíos en los que vivió y que ellos jamás habitaron”No descansará hasta que no sepa dónde está la Pecosa, aunque para ello tenga que encontrar al hombre causante de todos sus males, Oliveiro, su amigo de juventud; un personaje siniestro,  torturador del Grupo de Tareas 3 y posteriormente combatiente en las Malvinas, donde su participación no fue demasiado heroica.
¿En qué momento sus ojos se  convirtieron en espejos de piedra? Pobre Oliveiro, construido de la nada. Y, sin embargo, llegó a ser el peor de todos ellos.”
Germinal Ibarra es policía y  vive a unos pocos kilómetros de allí. Él fue quien encontró al asesino de Amanda y quien lo mató llevado por el recuerdo de sus propios traumas infantiles. También llegó huyendo. Huye de sí mismo, de las secuelas que le produjo el abuso que sufrió siendo un niño,  de los chismorreos que le persiguen acusándole de ser el asesino de otro asesino,  de su propia cobardía por no poder apretar cada noche el gatillo de su propia pistola contra sí mismo, y de un trabajo que cada vez le produce más insatisfacción y que cura con pastillas y alcohol. Curiosamente el asesinato de Amanda lo convirtió en un asesino y en un potencial suicida
“Irónico, sí. Pero quién comprende las ironías de la vida y el perverso sentido del humor del universo”
 “La víspera de casi todo” es una novela coral cuyos personajes y sus vidas son más importantes que la historia. Todos viven en un horror marcado por el pasado, del que intentan sacudirse, pero no pueden. Son vidas perdidas.  “Hay cosas de las que uno nunca escapa lo suficientemente lejos”. Son personajes  tremendos, de gran intensidad emocional que viven rodeados de muerte, soledad, desesperanza, traición e injusticia pero también de amor como el que siente Mauricio por la Pecosa, el de Julio y Dolores, la atracción de Paola y Daniel. Y el amor  por los hijos, el de Dolores por Martina, el de Germinal por Samuel, el de Oliveiro por Laura.  Y  también hay lugar para la belleza, para la música, para el arte, para la literatura, para los objetos bellos: la poesía de Juan Gelman, un cuadro de Vermeer, un piano Bösendorfer,  un Mercedes descapotable de 1963, textos de Coetzee, la pieza número dos del noveno nocturno de Chopin…
La trama se urde a través de  diferentes historias que  avanzan y retroceden en el tiempo;  parecen puzles cuyas piezas terminan encajando y aunque en el formato parezca un thriller y la intriga sea la protagonista, como suele ser habitual en Víctor del Árbol, hay historias de amor y desamor, dramas familiares, locura, asesinatos, retrato psicológico y pinceladas históricas: el trato a los combatientes republicanos tras la Guerra civil, la postguerra alemana, la importancia de los emigrantes para la recuperación económica de Alemania, la dictadura de Videla en Argentina y la Guerra de las Malvinas. Las novelas de Víctor del Árbol son difíciles de encasillar en un formato concreto  pero sí se puede decir de todas ellas que son historias sin esperanza y que al leerlas, duele el alma de pura repugnancia.
“La víspera de casi todo” habla de la memoria “Para vivir con algunas cosas hay que aprender a silenciarlas, actuar como si no se interpusieran entre los sentimientos” Del pasado, “Lo que no tiene remedio es el pasado. Pero la memoria es una forma de inventar el presente”. Del odio,  ¿Qué había del sufrimiento que había causado?¿De las vidas destrozadas? ¿Qué pasaba con los viejos que no podían permitirse el olvido y que también se meaban por las noches pero por causas muy distintas, por las pesadillas?¿Qué había de los desaparecidos?¿Qué podían hacer todas esas personas con el miedo, el asco, el horror y el rencor acumulados?” Del perdón, “No hay ningún perdón que pueda satisfacer tanto como la venganza. Pero para cumplir con ella es necesario el coraje del recuerdo” Y de la vida.
Con esta novela Victor del Árbol ganó el premio Nadal 2016
 “La vida carece de sentido pero queda la obra de vivirla. Y ese es el acto de rebeldía contra la irracionalidad: vivir a pesar de todo”



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