23 juliol de 2014

La argentina Solange Camaüer gana el premio de Novela Negra de Getafe

[El Día, 23 de julio de 2014]

La escritora y filosofa argentina Solange Camaüer ha ganado el XVIII Premio de Novela Negra Ciudad de Getafe, dotado con 10.000 euros, por su obra "Sabiduría elemental", en la que el hijo de un famoso escritor trata de averiguar la causa del misterioso asesinato de su padre.

Camaüer es la primera mujer que gana este premio, cuyo jurado preside Lorenzo Silva y está formado por el director de Ámbito Cultural de El Corte Inglés, Ramón Pernas, el escritor Fernando Marías y la editora del grupo EDAF, Esperanza Moreno.

En palabras de Silva, según una nota del ayuntamiento de Getafe, la novela de la escritora argentina es "inquietante", tiene un estilo riguroso y "la ambigüedad moral de los personajes dan sustancia y densidad a la intriga".

Pernas destaca en el mismo comunicado que la ganadora añade "giros y modismos del español del otro lado de océano" que enriquecen la obra en su conjunto.

La escritora trabaja como responsable de diversos espacios culturales en Buenos Aires y organiza talleres literarios en asociaciones, centros de enseñanza y otras instituciones de su país.

Su primera novela fue "Las delicias del jardín", a la que le siguieron "Amores velados" y "El hijo", ambas editadas por Alfaguara.

Además es coautora de algunas antologías como "El cantar de las palabras" y "Cuentan" y ha obtenido diversos galardones como el segundo premio en el Concurso José Luis Borges 1991 por "Cuento Chino".

El Premio de Novela Negra Ciudad de Getafe está organizado por el ayuntamiento de esa localidad madrileña, Ámbito Cultural de El Corte Inglés y Editorial Edaf.


The Subversive French Crime Fiction of Jean-Patrick Manchette

[Flaworwire, 22 july 2014]


Flaworwire

From Troubled Daughters, Twisted Wives, last year’s collection of mostly midcentury stories by the likes of Patricia Highsmith, Shirley Jackson, and other lesser-knowns to the critical and commercial success of writers like Gillian Flynn, Megan Abbott, and Tana French to the Library of America adding a volume with four of Elmore Leonard’s novels from the 1970s to its esteemed collection, this is the perfect time to embrace crime fiction beyond Hammett, Christie, and Chandler. And now, with NYRB Classics releasing another English translation of his books, Americans have another opportunity to enjoy the works of French author Jean-Patrick Manchette.
There is already a dose of subversion built into crime fiction that you might not get with other novels: you never know who to trust, the heroes usually come with all kinds of baggage, and the author is at liberty to take the story in whatever strange direction they want. You might be expecting one thing, but there’s something wonderful about being toyed with until the final pages of a book, totally unaware of what will be on the next page.
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Crime writers also often have their own unique way of letting you know what’s going on (“It was a dark and stormy night,” etc.), a special kind of ability to describe people and situations that escapes a lot of fiction writers. Manchette was no exception: “He was a man of around fifty with a British look about him,” he writes in The Mad and the Bad, his latest book presented to Americans, close to twenty years after his death in 1995. “His dark face was shaped like a Vienna sausage. His hair looked like pieces of straw crudely stuck to his cranium, and his mustache was likewise saggy.”

With Manchette, you get all that, but there’s something a little more; he was a writer who was informed by leftist politics that took shape during the during the War of Algeria. Eventually, like others on the French left,the work of Guy Debord and Situationist International started to impact his thinking, and you notice it in his books, his writing. You get the sense that, no matter their station in life and no matter what side you perceive them to be on, his characters are usually less at fault than the system that created them.
It’s this that makes Manchette a counterculture crime writer: there’s something more to his work than just providing the reader with a thrilling story. He not only bends and wonderfully warps the way in which another crime writer might describe things, his stories are filled with little commentaries on capitalism and plenty of blurred lines between who is good and bad, sane and crazy.
It’s almost playful, in the same way fellow French artists have repurposed the hardboiled detectives, tough guy gangsters, and small time crooks we Americans have long produced (see: Godard’s Breathless, Jean-Pierre Melville’s Le Samouraï, or Serge Gainsbourg and Brigitte Bardot singing about real life American criminals Bonnie and Clyde.) Manchette’s fiction, which also includes a few titles translated into English and published by City Lights, shares an anti-establishment vibe with those darlings of the New Wave and Gainsbourg, one of the most famous Frenchmen of the 20th century. Now it’s time for an American audience to embrace his work in the same way they have those other luminaries.



Perseguida, de Rudolph Maté


Rudolph Maté. Perseguida. Barcelona: Manga, 2004 (DVD)

Russ Lambert, un boxeador norteamericano que accidentalmente mató a un contrincante en el ring, vive ahora en Sudamérica, protagonizando combates de segunda. Allí encuentra a Clare Shepperd, ex novia de un gángster a quien un peligroso matón, Cappy Gordon, persigue con la intención de matarla. Russ y Clare se enamoran y hacen un romántico viaje a la llamada montaña del Bienestar, a la que sólo se accede por funicular aéreo. A ese plácido rincón llega también Cappy. Tras una noche de fiesta en el hotel de esa cumbre, Russ, Clare y Cappy coinciden en el funicular de descenso, que sufrirá un accidente.

Todos los cuentos, el cuento (Semana Negra)

Semana Negra

Todos los cuentos, el cuento. Gijón: Semana Negra, 2014




Raymond Chandler, 1888-1959





22 juliol de 2014

Bentenebros, de Muñoz Molina, de Pasqual Mas


Pasqual Mas. Beltenebros, de Muñoz Molina. Madrid: Síntesis, 2002. ISBN: 84-7738-993-4

Beltenebros es la metáfora de un tiempo clausurado, el del régimen franquista que había nacido bañado en sangre de la Guerra Civil y desde su comienzo había dejado sentir el peso del totalitarismo y de la crueldad de la venganza fratricida.

Antonio Muñoz Molina publicó Beltenebros en 1989, a los treinta y tres años de edad, cuando ya había escrito otras dos novelas, Beatus Ille (1986) y El invierno en Lisboa (1987), el libro de relatos Las otras vidas (1998) y dos recolecciones de artículos periodísticos, El Robinsón urbano (1984) y Diario del "Nautilus" (1986). Con Beltenebros, Muñoz Molina certifica su excelente trayectoria y consigue además llegar a un gran número de lectores, que aumenta considerablemente cuando años más tarde la novela es llevada al cine con gran éxito por Pilar Miró.



Todos somos sospechosos - Un millón de gotas (sin alcohol)

[RTVE, Radio 3, Todos somos sospechosos, 16 de julio de 2014]

Un millón de Gotas no son nada para un bebedor como Groucho Marx, que afirmaba beber para hacer más interesantes a las demás personas. Un millon de Gotas es el título de la última novela de Victor del Arbol, hoy presente en las madrugadas de Radio3. Pero es que además, hablando de gotas, de bebida y de madrugadas... el Retratista de Todos Somos Sospechosos, Jordi Corominas "el poeta gamberro" trae hoy su trabajo de campo sobre como somos cuando el alcohol nos condiciona. Charles Bukowski descubrió el problema con la bebida sirviéndose un trago: "si ocurre algo malo, pensó, bebes para olvidarlo: Si ocurre algo bueno, para celebrarlo. Y si no pasa nada bebes para que pase algo". ¿qué le pasa a uno cuando bebe? ¿y qué les pasa a los demás? 

La Tête en Noir, Nº 169, juillet-août 2014

roman noir

La Tête en Noir, 169, juillet-août 2014






Qiu Xiaolong habla de Chen Cao como poeta, miembro del partido y gourmet

[La isla inexistente, 21 de julio de 2014]


Entrevista con Qiu Xiaolong en la Semana Negra de Gijón


Martes 8 de julio de 2014. Semana Negra. Gijón

Javi Álvarez



La Semana Negra nos trajo este año al escritor chino afincado en San Luis (EE.UU.) Qiu Xiaolong, autor de la saga de novelas del inspector Chen Cao. Tuve la oportunidad de charlar con él para hablar de literatura, filosofía, Oriente, Occidente…

Javi Álvarez: ¿El hecho de que su personaje Chen Cao además de policía sea poeta no es una forma de preservarlo y colocarlo sobre una atalaya para, en cierta forma, poder usarlo como una vara con la que medir la sociedad china?

Qiu Xiaolong: Efectivamente, yo quería, que además del punto de vista de un policía, Chen Cao pudiese analizar las situaciones en las que se ve envuelto desde la perspectiva de un poeta. Son miradas completamente diferentes pero complementarias. Como policía su deber es juzgar los hechos, ver la perspectiva legal de qué está bien, qué está mal e intentar resolver esos misterios; pero como poeta puede juzgarlos a otro nivel, digamos que desde un punto de vista de justicia poética. No se trata solo de condenar a un asesino porque ha matado a alguien, sino de intentar entender las circunstancias sociales y culturales, el cómo y el por qué, averiguar los motivos que le han llevado a cometer el crimen. Son puntos de vista contradictorios que a veces no coinciden bien, pero me gustaba que alternasen y diesen una visión más compleja. 

El poeta romántico inglés Percy Shelley dijo una vez en una de sus obras que el poeta debería ser el juez más alto de la realidad. Es un sueño, un ideal romántico, que funciona muy mal en la realidad, pero me gusta la idea de que el poeta debería ser el que trasladase su visión de las cosas.

JA: En sus novelas las mujeres participan pero no están nunca en un primer plano. ¿Sería posible en la China actual que el inspector Chen fuera una mujer?

QX: Es una idea muy interesante. Mi personaje favorito de toda la serie de novelas es Peiquin, la mujer del inspector Yu. Siempre intento que por lo menos uno o dos capítulos de la novela sean contados desde su punto vista. Ella no es policía, pero está muy metida en las investigaciones, ayuda a su marido Yu y también al inspector Chen. Tiene uno de los papeles más importantes de la serie. Quizás podría ser una buena idea que una de las próximas novelas la escribiese enteramente desde su punto de vista, que ella diera su perspectiva, porque realmente me interesa. Lo ideal sería un relato corto contado por completo desde su perspectiva. Hasta ahora es cierto que las mujeres, incluido ella que es la más destacada, han tenido un papel muy secundario. Sería distinta una novela policial contada desde el punto de vista de una mujer china normal, que no esté dentro de las fuerzas del orden, en vez de ser siempre los maridos los que lleven el papel protagonista. 


JA: Hay muchos detectives a los que les gusta la gastronomía. La mayoría, aparte de comer, cocinan. ¿Sería posible en algún momento que Chen cocinase o es algo totalmente imposible?

QX: Yo cocino, además me gusta mucho hacerlo. Es cierto que en algún capítulo el detective Chen cocina un poco, pero no es para nada como Pepe Carvalho, el personaje de Vázquez Montalbán, donde esta característica sí forma parte integral. De momento se le ve sobre todo comiendo en restaurantes tradicionales. Quizá debería hacer que cocinase más. Supongo que esto tiene que ver conmigo mismo. En Estados Unidos suelo cocinar a menudo, pero cuando estoy de visita en Shangái no tengo tiempo para hacerlo, estoy siempre de un lado para otro, así que como fuera. Quizás eso se filtre subconscientemente en el personaje.

JA: Chen se define porque es poeta, miembro del partido y le gusta la gastronomía. ¿De dónde le vienen estas características al personaje?

QX: El hecho de que sea un gourmet está relacionado con un amigo mío, que es también miembro del partido, periodista y escritor, al que le gusta mucho comer. Él intenta compensar lo que no le gusta de su vida y de su trabajo con la gastronomía. No tuvo la posibilidad de elegir, las circunstancias políticas le obligaron a trabajar para el partido y busca el equilibrio personal a través de la comida. 

Chen es poeta como yo. Soy poeta, escribo poesía, aparte de la que aparece publicada en las novelas. Además siempre me pareció una buena idea que el inspector dedicase parte de su tiempo a esta ocupación. En las novelas clásicas chinas hay poesía: al principio de cada capítulo e incluso al final hay una cita de un poema clásico, también se incluyen versos para marcar el ritmo. El hecho de ser un escritor chino y tener un personaje chino me permite mezclar esta estructura poética también en mis novelas.

JA: Si usted tuviese un personaje que fuese occidental y sus tramas se desarrollasen en occidente, ¿qué otras características le definirían?

QX: La verdad es que no lo sé. Puede que si el protagonista fuese occidental ni siquiera fuese poeta. Aunque hay personajes occidentales como el detective Dalgliesh escrito por la británica P. D. James que además de detective también es poeta. Se refiere a ello en las novelas pero nunca, a diferencia de las mías, aparece publicado ninguno de sus poemas. Como mucho dice que ha sacado una nueva antología, pero nunca vemos escrito nada de sus poemas. 

JA: ¿Entiendo que no se ha planteado una novela en Occidente con un protagonista occidental?

QX: A pesar de que llevo más de veinte años viviendo en los Estados Unidos, no considero que conozca lo suficiente como para escribir un libro ambientado en Occidente y con protagonistas occidentales. Es cierto que en uno de los libros de la serie, el inspector Chen tiene que viajar a Estados Unidos y la mitad del libro está ambientado en Shangái y la otra mitad en Estados Unidos, pero es un protagonista chino el que da su punto de vista sobre lo que ve allí.


JA: Hablando de la mezcla de culturas y sociedades, ¿qué valor de la cultura asiática se llevaría a Occidente y cuál de Occidente a China?

QX: Es una pregunta complicada, sobre todo porque China está cambiando a tal velocidad que en algunos aspectos es más occidental y más capitalista que muchos otros países occidentales. Por ejemplo, estuve de visita el año pasado en Shangái y observé mayor culto por las marcas comerciales de lujo que en San Luis, donde resido actualmente y apenas hay tiendas de este tipo. Si ahora tuviera que elegir una característica asiática sería alguna de las de mi personaje Chen Cao, como la pasión por la poesía clásica que es algo muy típico de la cultura oriental. O quizás ciertos valores del confucionismo que siguen formando parte de la vida diaria de China, no tanto como filosofía compleja sino como pequeñas enseñanzas útiles para la vida diaria. 

En cuanto a la segunda parte de la pregunta, una idea occidental que me interesa es la que desarrolló Goethe en su novela Doctor Fausto: si te esfuerzas, si sufres o lo pasas mal pero le pones dedicación y empeño, puedes conseguir cualquier cosa y el esfuerzo habrá valido la pena. Esto también es la base de la idea del capitalismo que desarrolla Max Weber, que si uno lo pasa mal pero lucha y se esfuerza puede conseguir siempre llegar a sus objetivos. Creo que es una idea típicamente occidental que difiere de la tradición china. La filosofía china tradicional te enseña justo lo contrario, que tienes que contentarte con lo que tienes, que no debes buscar más, sino que dentro de lo que te ha venido dado tienes que buscar la felicidad. Aunque claro estos tiempos son muy distintos. Con la globalización y los cambios que está viviendo China, ya no cabe que sus contemporáneos se contenten fácilmente con lo que tienen, seguramente ahora tengan muchas más aspiraciones que antes. Pero desde un punto de vista filosófico y tradicional, Occidente siempre propuso que si no estás contento busques algo distinto, mientras que la filosofía China siempre busca la felicidad en uno mismo, no en lo que le rodea.

JA: ¿Volverá alguna vez a vivir en China? Y si es así, ¿bajo qué condiciones?

QX: Espero que sea posible y que pronto pueda regresar a China para vivir, pero de momento no, por ahora solo puedo ir de visita. La condición principal sería poder escribir con total libertad, sin tener que preocuparme por la censura, como pasa ahora. Por ejemplo, yo escribo en inglés y en las traducciones al chino han sustituido Shangái por una ciudad imaginaria llamada Ciudad H para que no se reconozca. Si se respetase esta libertad, podría vivir allí y escribir tal como ahora, aunque seguramente sería un cambio y tendría que volver a acostumbrarme. También tendría problemas técnicos porque en Shangái mi idioma diario sería el chino, así que seguramente volvería a escribir en chino y eso sería todo un cambio para mí. Pero sí, sí que me veo volviendo a establecerme en Shangái.






21 juliol de 2014

El Premi L’H Confidencial, entre els trenta millors premis de narrativa

[Bibliosfera, 72, juliol 2014]

Segons The Art Boulevard, plataforma virtual creada per la Universitat de Salamanca i la Fundació Antonio Gala per a joves creadors, el Premi l'H Confidencial de novel·la negra, que atorga l'Ajuntament de l'Hospitalet de Llobregat, amb la Biblioteca de La Bòbila, i Roca Editorial és un dels millors de narrativa de tot l'Estat. Els responsables han considerat que el guardó ofereix, a més d'una dotació econòmica, oportunitats de publicació i accés al món literari.   



Flors i estiu

[El Mundo / Tendències , 10 de juliol de 2014]

Rafael Vallbona

Reprèn la publicació la revista de viatges Altaïr. Quan va deixar els quioscs ja va anunciar la intenció de tornar, però tal i com van les coses al món editorial els lectors patien. Des de dijous, adaptada als temps, viatgers i sedentaris ja tornen a gaudir d'una publicació exemplar en el seu gremi a: www.altairmagazine.com. La segona bona noticia de la setmana prové del premi de novel·la negra L'H Confidencial, un dels pocs impulsats per una biblioteca que aconsegueixen ressò peninsular. El web The Art Boulevard l'ha escollit com un dels trenta millors guardons de l'estat per l'ample impuls que dona a la carrera de l'escriptor guanyador. Si a això hi afegim la presentació de la primera APP de les rutes literàries dels autors d'Espais escrits i que la comissió de l'any Llull (2016) s'ha posat en marxa, tantes noticies positives en una setmana gairebé ens ennueguen.

Serà veritat això dels brots verds? No. L'actitud estreta i ultraeconomicista d'estats, governs i UE ha deixat la cultura en coma profund. A Europa ha perdut l'estatus d'excepció de què disposava a alguns països; aquí, després d'omplir-se la boca durant anys de la important part del PIB que significava, ara se l'ha deixat caure com qui fa la reestructuració industrial dels alts forns. Les bones noticies que vinguin de sectors com l'editorial són més fruit de la inesborrable voluntat de sobreviure que no pas d'una millora en les condicions de treball. D'aquí a uns anys, quan s'analitzi el per què d'una època culturalment tan grisa, que no es busquin raons sociològiques, que els escriptors també mengen. És per l'abandó social i institucional. De brots, en cultura, ni n'hi ha ni se'ls espera. Són flors que no fan estiu.


A Talk With Michael Connelly

[Huffington Post, 15 july 2014]

Mark Rubinstein

Mark DeLong
Photo: Mark DeLong

Michael Connelly's books have been translated into 36 languages and have won many awards. His best known crime fiction series features LAPD Detective Harry Bosch. His other hugely popular series features criminal defense attorney Mickey Haller. Michael has been a crime reporter, has written the Jack McEvoy series, stand-alone novels, many short stories, as well as non-fiction.
There's a fascinating story how at age 16 your interest in crime peaked. Tell us about that.
One night, I was driving my beat-up VW home from my job as a dishwasher and was stopped at a traffic signal. I saw a man running with something in his hand. As he passed a hedge, he shoved it into the hedge and kept going. When the light turned green, I made a U-turn, drove over to the hedge and pulled out a shirt wrapped around a gun. I put it back in the hedge. This was before cell phones, of course, so I walked to a gas station and called my father. Very soon, police cars with flashing lights descended on the area. I realized something had happened and flagged down a cop. I told him what I'd found and that I'd seen the guy run down the street and go into a bar. I became a partial witness to what had happened earlier, namely a man had attempted to hijack a car at gunpoint. His gun had gone off and the victim was shot.

The guy looked like a biker: he was big and had an unruly beard. There were a bunch of motorcycles parked in front of the bar. The police entered the place looking for a guy who fit my description. But all the guys in the place were big and had beards. The cops took them all to the police station. I spent most of the night looking at lineups, trying to identify the guy I'd only glimpsed for a few seconds. I was certain he'd gone in that bar and left through the back door. None of the men in the lineups were the one I saw.
The detective questioning me was a rough kind of guy. I could tell he didn't really believe me and thought I was a scared kid who was afraid of fingering somebody. It was frustrating--not being believed. The experience hooked me on the idea of learning more about detectives. From that night on, I found myself reading crime stories in newspapers. I began reading true crime books looking for that rough kind of detective--like the guy who questioned me.
I had been reading some mysteries my mother read, but she preferred the soft-boiled, cozy ones. So I began reading the hard-boiled stuff, which led me to loving the genre, and thinking I'd someday write this kind of stuff. That's how it all began.
Tell us about the influence Raymond Chandler played in your writing life. 
At first, my interest in crime fiction was contemporary stuff. I avoided old mysteries, and never read Raymond Chandler's novels. His most recent novel at that time was twenty years old, and there was stuff going back forty years. That wasn't my cup of tea. So, I never read anything by Chandler, even as I was immersing myself in crime fiction.

When I was in college, there were dollar movie nights. I went to see The Long Goodbye, which was based on one of Chandler's books, but was contemporary and set in Los Angeles in 1973. I loved the movie which motivated me to read the book. As I read it, I realized it was set in the 50s, not the 70s. It was a great book. I read all his novels in about two weeks. I got over this dumb idea of only reading contemporary crime fiction. I not only read Raymond Chandler but read all the crime fiction classics. I was hooked. A light bulb went off and I knew what I wanted to do.
You've said that you and Hieronymus (Harry) Bosch share some similarities. What are they?
It depends on which Harry Bosch book you're reading. I've been so lucky to have written about him over a period of twenty years. When I first began with him, I didn't know if it would be published. So to make it interesting and fun, I wrote about a guy completely opposite of me. He's a smoker; I'm not. He's an orphan; I come from a big family. He's never been lucky in romance; I've been married for a long time.

I got lucky and the first book, The Black Echo, got published. I'm the luckiest writer on the planet: it's twenty years later and I'm still writing about this character. He's had to evolve, just like anybody would. In the process of his evolution, I started sharing more of myself with him, so he wasn't that different from me. It turns out he's left-handed, just like I am. He has a daughter who's the same age as mine. It's not only a sharing of these basic things, but Harry's come to a world view that I have. Yet, in some ways he's different from me. He's a reactionary guy. He's undaunted and relentless. He's out there solving murders and carrying a gun. That's quite different from me. But if he stepped back and looked at the larger world picture, I think we would have a very similar take.
In that first Harry Bosch novel, The Black Echo, Harry is haunted by his Vietnam experience. What made you choose claustrophobia as a feature? 
My father was a builder. During my high school years, I worked for him. One summer, I was working with a guy who had just come back from Vietnam and had been a tunnel rat. He wouldn't talk about the experience, but it sounded really scary to me. There was no Internet back then, but there were some books about tunnel rats. It seemed to connect to my own life. When I was a kid, I had some claustrophobia about things. I slept on the bottom bunk and felt like I was in a coffin. That always bothered me. There was a rite of passage in my neighborhood where kids had to crawl through a storm drain. I had a fear about when my time would come to do it. So, the idea of a tunnel rat played into my life, long before I became a writer.

I moved to Los Angeles and worked at the LA Times. Just as I arrived, a big news story broke about a heist where the robbers used storm water tunnels beneath the city to get inside a bank. They then dug their own tunnel into the vault. As a police reporter, I was getting inside details from the detectives. It struck me that this could be the plotline of a novel. I could connect it to a detective whose past included tunnels. That became the framework for the plot of the first Harry Bosch novel.
What made you name your most famous character Hieronymus?
You draw from stuff you know, and from the past. Realizing I wanted to be a writer, I took lots of English and art history classes in college. I had a humanities professor who was enamored of Hieronymus Bosch, the 15th century painter. His work was very dark stuff and stuck with me.

So fifteen years later, while putting together this book, it seemed an appropriate name because this detective would be treading across terrain similar to those paintings. Bosch's paintings are about a world gone wrong and the wages of sin. You can ascribe that to a crime scene. And Harry Bosch would decipher crime scenes, the way fifteen years earlier in class, we looked at paintings and tried to read then--understand what they meant. So, his name, Hieronymus, came from that. I have some Hieronymus Bosch prints hanging in my house and office: The Garden of Earthly Delights, and the darkest one, called Hell.
You've said your "real" job is to write about Bosch. What did you mean by that?
Bosch is my real focus. To keep writing about him, I need to move away from him at times. The Mickey Haller novels really derive from the need to keep Harry Bosch alive. The other books might have varying degrees of success, but my main focus is Harry Bosch. With the movie, The Lincoln Lawyer, the Mickey Haller novels are more successful than the Harry Bosch books, but Mickey was really born out my need to take time off from Harry Bosch.

Mickey Haller is one of the most intriguing characters in contemporary fiction. Is he based on anyone you know?
Writers take from everywhere. He really comes from three points. One is that years ago, I met a guy--a lawyer--at a baseball game. During the game, we talked about our lives. And, he's the one who told me he worked out of the back seat of his car. I thought that was an intriguing set-up and someday I might write about that.

When it came to doing research about a criminal defense lawyer, I went to a couple of lawyer friends. They allowed me to be a fly on the wall in their lives. So, Mickey Haller came from these three lawyers.
Your fictional universe has Mickey Haller and Harry Bosch interacting. You've compared your work to a canvas with the characters floating across it as currents on a painting. Will you elaborate a bit?
I compare them to the Hieronymus Bosch paintings. They're busy with stuff happening in every quadrant of the painting. It's not all related, but yet, it is. In a Bosch painting, you can spend an entire day looking at one corner, and look at another corner of the painting the next day. That infused my thinking about the series. Of course, the same character moves through the books, but I wanted a mosaic of interlocking characters; and, if you look hard enough, you find connections between them all.

Harry Bosch and Mickey Haller are half-brothers, and often represent opposing interests. Does this represent the duality of human beings?
I don't know if I would reach that high in my thinking. I needed to take a break from Harry Bosch and wanted to challenge myself with something different, but within the genre. From page one, Harry Bosch is a good guy trying to solve murders. The reader is on board, riding with him. But, I wanted to write about a character who would have to earn the reader's empathy. I chose to write about a defense lawyer because he's not trying to solve a murder; in fact, he might be defending a murderer. There's a duality within the criminal justice system. It's sanctioned by our laws, and a defense lawyer, like Mickey Haller, is required to do what he does.

Having read the Mickey Haller novels, it's difficult to believe you're not an attorney. Their verisimilitude is astounding. What kind of research or collaboration do you do?
I have more than just professional relationships with the lawyers I've consulted, they're friends. One was a college roommate. I run my ideas by them, write the book, and then they vet it for me. I have no legal experience so I use this team of lawyers.

Unlike many writers, you listen to music while writing. Tell us about that. Harry Bosch likes jazz and your writing reflects this.
Music helps me get in tune with the character. Like Harry, I listen to instrumental jazz without lyrical intrusion because it's difficult for me to put words on a computer screen when there are vocals. There's something improvisational about jazz, and you're improvising as you're writing. It all works together for me in some way. It's a bit magical and hard to put my finger on it.

What has been one of the most surprising things you've learned about writing in creating your novels?
Basically, I write the story I would like. I write for an audience of one. What's surprised me is how storytelling is so important around the world. So, a character trying to solve a murder and find his place in the world in L.A. can connect with someone in Dublin or Paris. As I've had more success, I've had more opportunities to travel. It always surprises and fulfills me when someone stands up at a book signing in France and says they're very worried about Harry Bosch. It just connects to your heart that you created this character with this almost universal appeal. It surprised me when it first happened, and it's stayed a surprise to me.

In the just-released book, Faceoff, you and Dennis Lehane wrote a short story calledRed Eye. What was that collaboration like?
It was a long-distance collaboration done with emails. Dennis and I have a twenty year relationship. I love what he does. When we were asked to do this together, I didn't have any hesitation. I have more than a twenty year investment in the creation of this character, and do I dare to want anyone else to write what Harry is thinking or might say? Dennis was the guy to do it with. I'm very familiar with his work and characters, and there's a similarity between Bosch and Dennis's character, Kenzie.

Did you write your own dialogue for Harry?
No. I sent Dennis a plan. Harry would start in Los Angeles and would end up in Boston on a cold case. I figured I'd get Harry to Boston and Dennis would take it from there. So in Boston, Harry is largely Dennis's doing. I think I sent him seven pages and he sent back thirty. Dennis wrote the parts with Harry speaking and thinking. We emailed it back and forth and fine-tuned it.

If you were to have dinner with any five people, either in literature or history, living or dead, who would they be?
An obvious one would be Raymond Chandler. The other one is easy: my father passed away before I was published and had any success, so I'd like to have a meal with him now. I was very close to a cousin who passed away when we were twelve. I'd like to catch up with her. And maybe I'd like to meet the real Hieronymus Bosch. But, he might throw soup at me for taking his name.

Tell us about the new Harry Bosch novel, The Burning Room, due in November 2014. 
Harry's over sixty now and he's going to be retired soon. They partner him with a young detective, Lucy Soto, so he might mentor her. The book is primarily about their relationship. I look forward to writing about her again, possibly by herself, without Harry.

Thank you for being such a prolific artist who has provided so much pleasure to millions of people for so many years.
Mark Rubinstein
Author of Mad Dog HouseLove Gone Mad and The Foot Soldier





 
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