29 d’abril de 2016

L'H Confidencial. Cicles de cinema negre: El polar segons Claude Chabrol

[tríptic "El polar segons Claude Chabrol", maig de 2016]






¡GATAS SALVAJES, IV PREMIO PATA NEGRA!

[Mucho + que un libro, 28 de abril de 2016]


Cuando sólo faltan cinco días para iniciar el XII Congreso de Novela y Cine Negro que, desde 2005, organiza la Universidad de Salamanca,Gatas salvajes, de Julián Ibáñez, ha resultado galardonada con el IV Premio Pata Negra, un suculento jamón. Un premio muy merecido, sin duda, que no desmerece para nada la calidad del resto de novelas finalistas, que aquí detallamos, empezando, como no, por la novela ganadora:
Gatas salvajes es una novela trepidante y adictiva del maestro Julián Ibáñez. El protagonista, Bellón, un buscavidas que sobrevive dando pequeños golpes callejeros se enamora de Ángela, una prostituta rumana de dieciocho años. Un día, Bellón ve a unos hombres que obligan a la joven a subir a un coche negro. Y sospecha que todo tiene que ver con el GATAS SALVAJES, un club de alterne abandonado. Pero Bellónse resiste a dejar las cosas así, aunque ello signifique abrir puertas que es mejor que permanezcan cerradas por nuestra propia seguridad.


Cuando éramos ángeles, de Beatriz Rodríguez, es una novela coral sobre la pérdida de la inocencia, las experiencias que forjan la personalidad y la búsqueda de la identidad. Clara, una periodista que vive en un pueblo de menos de mil habitantes, iniciará una investigación para esclarecer el asesinato del cacique del pueblo. Con distintos personajes presuntamente involucrados en el crimen, la novela se adentrará en un flashback que mostrará la verdadera historia de cada uno cuando eran adolescentes, así como el descubrimiento del sexo, el amor, la ira, la amistad, la decepción y la venganza.
Cuentas pendientes, de Susana Hernández, da respuesta a todas las cuestiones que quedaron sin resolver en Curvas peligrosas yContra las cuerdas, las dos primeras novelas de la serie de las subinspectoras Rebeca Santana y Miriam Vázquez, Partiendo de cierta crítica social, Cuentas pendientes enlaza varias tramas criminales, desde el espeluznante caso de una red de tráfico de menores hasta el complicado sumario que lleva Malena, la pareja de Santana, en su condición de fiscal, pasando por la extraña desaparición de la madre deRebeca.
En El ángulo muertoAro Sáinz de la Maza, creador del inspector Milo Malart en El asesino de La Pedrera, enfrenta a su investigador con dos asesinatos y una macabra matanza de perros en Barcelona. Como telón de fondo, una ciudad estigmatizada por los estragos de la crisis, el paro y la corrupción y un psicópata muy peligroso; “su nombre es El Sistema, su apellido, Los Mercados, y su huella se aprecia, no solo en Barcelona, sino en toda Europa”.


El diablo en cada esquina, de Jordi Ledesma Álvarez, reúne cuatro historias independientes que se entremezclan para urdir una novela muy negra. Un niño de papá con problemas de adicción. Un policía corrupto y alcohólico. Una joven prostituta con un botín extraviado que responde al seudónimo de Dulce, y un exmilitar reconvertido en sicario al servicio del crimen organizado. Cuatro personajes al límite, cuyas historias convergirán en una Barcelona que muestra su lado más oscuro y criminal.
Alexis Rodon, un ex policía apartado del cuerpo por agresión a un detenido, y Teresa Olivella, una madre de familia como tantas otras, traspasarán la delgada “línea roja” para ejercer la violencia al margen de la ley en La violencia justa, una espléndida novela negra de Andreu Martín. Violencia de género, brutalidad policial y crimen organizado se dan cita en este thriller de considerable dureza y depurado realismo.
Los ciervos llegan sin avisar, de Berna González Harbour, nos cuenta una historia personal e intimista que gira en torno a un presente descorazonador. Carmen, la protagonista, es una víctima más del estallido de la burbuja social y laboral. Pierde su empleo y cuando todo se desmorona a su alrededor, decide echar la vista atrás y resolver un enigma enterrado en el pasado. Puede resultar peligroso, pero Carmenelige comprender sean cuales sean las consecuencias.
Los incondicionales seguidores de las aventuras de la inspectora Valentina Negro y del criminólogo Javier Sanjuán volverán a encontrarlos en Los muertos viajan deprisa, de Nieves Abarca y Vicente Garrido. En esta ocasión, la historia arranca con un brutal asesinato a bordo del Tren Negro, en el que varios escritores se dirigen a un famoso encuentro de literatura policíaca. Tras este crimen llegarán otros, siempre llenos de simbolismo. Negro y Sanjuán iniciarán una peligrosa investigación para descubrir y detener al enigmático asesino de escritores.


Los crímenes del opio, de Daniel Santiño, novela ganadora del IX Premio L’H Confidencial, nos cuenta una historia localizada en la localidad barcelonesa de L’Hospitalet de Llobregat. El hallazgo de unos restos humanos dispuestos en una macabra escenografía.precede a una serie de asesinatos cada vez más crueles y sangrientos. El sargento Víctor Santino, de los Mossos d’Esquadra, sometido a una fuerte presión mediática, investigará los crímenes.
Nieve y neón, de Jesús Ferrero, sitúa la acción en Berlín, en otoño de 1989. Cae el Telón de Acero, la ciudad es un hervidero de cohetes y proclamas, algunos jóvenes se encaraman en el Muro y festejan la próxima reunificación de Alemania, pero no todos sienten lo mismo. Para unos, la noche se llena de esperanza y para otros, de avaricia: hay prisas por aprovechar a fondo la situación y hacer limpieza de personas y documentos.
La dificultad de superar la adolescencia está muy presente en Maldita verdad, de Empar Fernández. La novela, última entrega de la llamadaTrilogía de la culpa, arranca con el suicidio de un adolescente y con la necesidad de la madre por entender lo que ha pasado. Contratará aRaúl Forcano, un joven detective, para que esclarezca lo ocurrido, pero en ocasiones conocer la verdad puede representar una verdadera maldición.
Y llegamos a Sin epitafio, de Francisco José Jurado. Este es el segundo caso del inspector Benegas, un policía que saborea las pequeñas cosas de la vida y cuyo equipo favorito es el Barça. La trama gira en torno a dos extraños asesinatos ocurridos en la aparentemente apacible ciudad de Córdoba. En los cadáveres de ambas víctimas puede apreciarse un extraño e idéntico corte en el pecho. La investigación llevará aBenegas hasta un crimen cometido en la Edad Media, en un caso que resulta tan inusual como sorprendente.
¡Enhorabuena a todas!




El desorden, de Juan Carlos Girauta


Juan Carlos Girauta. El desorden. Barcelona: La Otra Orilla, 2007. ISBN: 978-84-96694-87-3

Juan Barcelona, un asesino en serie perteneciente a la clase alta barcelonesa, abre la que constituirá una parcial autobiografía mediante el recuerdo de la figura de su padre y su recurrente lema: «no importa la naturaleza de lo que deba hacerse, sólo importa si efectivamente se hace». 

Asesinatos, pasiones amorosas no resueltas, paseos por Barcelona, burla a la justicia y a los medios de comunicación, itinerarios cinematográficos y literarios narrados por un personaje fuerte dentro de una trama que mantiene la intensidad con un estilo distanciado (y en consecuencia muchas veces irónico), y a la vez confesional, acorde al discurso frío de un psicópata narcisista. 

El lector encontrará una voz propia del modelo de asesino en serie; fría con relación a la explicación de sus asesinatos y apasionada en el momento de abordar otros temas. Sin regodearse en la brillantez de sus crímenes, éstos le sirven como punto de partida para elaborar una lista de las fuentes literarias y científicas que explican su personalidad. 

Como augura su título, estamos ante una novela desordenada, fragmentada. Con múltiples digresiones, que se erigen como las partes de un puzzle que poco a poco va encajando hasta dejarnos sobrecogidos.




Jornada de novel·la negra 'Dona i novel·la negra'

[punt de llibre, "Jornada de novel·la negra 'Dona i novel·la negra'", 29 d'abril de 2016]










28 d’abril de 2016

MAÑANA LAS MUJERES QUE MATAN TOMAN LA BÓBILA

[Bearn Black, 28 de abril de 2016]

Sebastià Bennasar

Será en el transcurso de la jornada “Dona i novel·la negra”, coordinada por nuestro colaborador Laurentino Vélez


Que las mujeres tienen mucho que decir en el mundo noir hace mucho que lo sabemos. Que sus oportunidades sean pocas, también. A menudo en los festivales literarios y en las mesas redondas las incluímos en una mesa específica sólo para ellas. Luego nos quejamos que sólo una haya ganado el Hammett y que no haya nominadas. El error es totalmente de concepto. Tal vez por eso, para darles el protagonismo necesario y merecido, mañana en La Bòbila, el templo bibliotecario negro situado en L’Hospitalet (L5, Can Vidalet, entre otras posibilidades de transporte público) las mujeres tomarán el poder en una jornada que incluirá cuatro presentaciones breves y una mesa redonda.
Las participantes serán Anna Maria Villalonga (La mujer de gris. Navona; La dona de gris. Llibres del delicte), activista del noir y profesora de la Universidad de Barcelona; Susana Hernández (Cuentas pendientes. Alrevés), escritora y finalista de tres de los grandes premios de la crítica de este año por su última creación; Montse Sanjuan (El misteri del bressol buit. Pagès), creadora de la sargento de los mossos Anna Grim y la debutante Elena Torres (La puta d’oros. Gregal), una de las sorpresas en catalán de la temporada.
Acabada la ronda de minipresentaciones, llega la mesa redonda en la que además de las autoras participará también Cristina Manresa, mossa de escuadra y jefa de la región policial metropolitana Sur. En la mesa se debatirá sobre el paso de la mujer como víctima a la mujer como asesina en la novela negra.
Así pues, una nueva cita ineludible en La Bòbila para los amantes del género.





Al final del arco iris, de James M. Cain


James M. Cain. Al final del arco iris = (Rainbow's End). Traducción Enrique de Obregón. Barcelona: Forum, 1983 (Círculo del Crimen; 13). ISBN: 84-85604-34-2

La madre de Dave Howell le hablaba incansablemente de un tesoro que encontrarían "al final del arco iris". ese sueño imposible pareció hacerse realidad un día con la presencia del secuestrador de un avión, con un botín de cien mil dólares y una bella azafata que había tomado como rehén. Pero no fue sólo dinero lo que entró en la vida de Dave, sino también la pasión, los celos, la muerte y un terrible interrogante sobre su vida misma.




DEL ÁRBOL: “SER ESCRITOR ES VIVIR EN LA LITERATURA”

[Revista de Letras, 27 de abril de 2016]

Gonzalo Gragera



Desbordado de generosidad y amabilidad en la cercanía del trato. Escritor más allá de su propia obra. Fue seminarista durante cinco años en el seminario de Ntra. Sra. de Montealegre, para más tarde cursar estudios de Historia en la Universidad de Barcelona y trabajar, actualmente, de Mosso d’Esquadra para la Generalitat. Ganó el Premio Tiflos de Novela con El peso de los muertos (2006) y quedó finalista en el premio Fernando de Lara con El abismo de los sueños (2008). Su novela La tristeza del samurái (2011) ha sido traducida a diez idiomas en Europa y Estados Unidos. Recibió Le Prix du Polar Européen (Premio a la mejor novela negra europea) concedido por la prestigiosa revista especializada en este género literario, Le Point, en el marco del Festival de novela negra de Lyon 2012. Hablamos de Víctor del Árbol (Barcelona, 1968), ganador del Premio Nadal con la novela La víspera de casi todo. Esta es su entrevista para Revista de Letras.
¿Qué tal se digiere la cena de un Planeta?
Yo te puedo hablar de cómo se digiere la cena de un premio Nadal. Despacio, atento a cada instante, con una alegría tranquila, muy íntima, sabiendo que estás viviendo uno de esos escasos momentos de magia que de vez en cuando aparecen en nuestras vidas. Apenas recuerdo el menú, solo el nudo en el estómago, y la explosión interna de felicidad. El recuerdo para mis amigos de siempre, para mi familia, ese orgullo que solo dura el instante previo a que todo quede atrás.
¿Primer estímulo que se le pasó algo por la cabeza cuando supo que era el ganador?
Gritar de alegría, pero solo apreté muy fuerte la mano de mi compañera bajo la mesa, y me dije que no debía permitirme que la emoción se me hiciera un nudo en la garganta, que debía permanecer sereno. Luego, horas después, paseaba alrededor del hotel mientras los operarios desmontaban el escenario de los sueños, fumaba y sentía una sensación de desnudez, algo parecido a la noche de reyes cuando era niño.
¿Pensó en algún momento llegar a este premio y ganarlo?
Lo pensé muchas veces, lo deseé, lo imaginé, llegué incluso a verme ahí, desde el atril. Pero nunca creí que sería realidad.
¿Cómo se forja la trayectoria, de Víctor del Árbol en este caso, para alcanzar un premio Planeta?
Como se forjan las cosas con vocación de permanecer, despacio, tratando de encontrar eso que llamamos una voz narrativa, sin ir demasiado lejos en las propias ambiciones, concentrado en cada novela, en cada principio. Al final, acaba resultando cierta aquella frase de Lenon: “la vida es lo que va pasando mientras hacemos planes”.
¿Le dijeron “no” por parte de las editoriales en alguna ocasión?
Muchas, muchísimas, tantas como para convencerme a mí mismo de que nada sería fácil, pero, paradójicamente, cada negativa fue un estímulo para perseverar. Aquellas cartas asépticas, formateadas con una frase amable pero implacable, las conservé años como un recordatorio. Atrás quedaron, pero me queda la certeza de que en este oficio nuestro nada es cierto, todo empieza una y otra vez.
¿Los mejores recuerdos de este trayectoria? ¿Con los que haya aprendido para siempre?
La primera vez que vi publicada una novela, me asombraba pensar que alguien fuera de mi círculo quisiera leerme, una crítica benévola o maldiciente me afectaba, paseaba por las librerías y me buscaba. Luego, con los años me di cuenta de que cada decepción y cada fracaso es una forma de aprendizaje. Aprendí a conocer el medio, a comprender que no todo está en mis manos. Recuerdo un viaje a Madrid para ver al editor. Me había citado a las 13:00 y yo y Lola cogimos el coche desde Barcelona aquella misma noche y nos plantamos en la puerta a las siete de la mañana. Fue maravilloso aquel viaje. Nunca perderé esa ilusión, esa impresión de que cada vez es la primera.
¿Qué hará ahora con su obra? ¿Qué desea traer a ésta?
Seguiré buscando depurar mi voz, intentando acercarme a la sencillez que aleja del ripio pero también de la simpleza. Buscar nuevos horizontes narrativos, nuevas estructuras, experimentar, no conformarme con lo conocido por muy buen resultado que me dé. Quedarse en la zona de confort es perder los alicientes del reto.
¿Qué buscaba con ella? ¿Cuál era la razón última de su escritura?¿Qué ha aprendido de La víspera de casi todo?
Que toda crueldad puede ser explicada y asumible para el lector sin necesidad de ser evidente, ni gráfico. El lenguaje y la literatura ofrecen suficientes estímulos para no tener que imponer la evidencia de la imagen. El recurso de la lectura es una interacción perfecta con el libro en la que el escritor no debe entrometerse más allá de lo necesario.
Algo tan arrogante como respuestas. Respuestas a una cuestión que siempre me sacude: ¿qué somos? ¿Qué parte, la apariencia, la evidencia o el secreto? Y sobre todo ¿quién puedo ser?
¿Y qué debe prevalecer en una buena novela?
La mezcla perfecta entre lo estético y lo ético. El fondo y la forma en una conjunción que estimule todos los sentidos de quien la recibe, y un poco más allá, la seguridad de que algo se mueve, de que uno no es el mismo al empezar un libro que al terminarlo.
¿Cuándo dice todo una novela?Nunca. Siempre queda la imposibilidad de la palabra, pero es lo único que tenemos y en su defecto, la ficción encuentra su virtud: Construimos falacias que explican la realidad mejor que los propios hechos.
¿Cómo cree que se describe mejor la psicología de un personaje?
Desde el análisis de sus acciones. La introspección es importante, el dialogo interior aporta profundidad, pero del mismo modo que sabemos más de alguien cuando le observamos sin que él o ella lo sepan, tal vale para los personajes: les vemos escuchar música, fumar, dormir, mirar sin saberse escrutados. Y ahí podemos descubrirles sin máscaras.
¿Cuál es el ritmo idóneo de una trama en la novela?
Una tensión continua y que vaya in crescendo, pero sin caer en la trampa de los artificios o los trucos. El ritmo viene de las palabras que elegimos y de la estructura de las frases, no necesariamente de la acción. El ritmo lo puede marcar un diálogo o una descripción, una musicalidad que avanza sin forzarse.
¿Por qué es usted escritor? ¿Cómo definiría usted a un escritor?
Soy escritor porque en la palabra encuentro una forma justificativa de mis emociones. Las entiendo mejor, ergo me entiendo a mí mismo y a mi entorno, cuando les doy la forma concreta e inaplazable del discurso escrito. Creo que un escritor es aquel que concibe la realidad desde un punto de vista subjetivo marcado por la emoción. Como un orfebre, el escritor desgrana esa visión emocional del mundo tratando de encajar las piezas con paciencia, palabra a palabra para terminar dibujando estados de ánimo.
¿Qué considera imprescindible en la novela?
Una voz narrativa original, no ya en los contenidos sino en la forma de posar la mirada sobre las cosas. Una novela tiene que hablar del universo de quien escribe, pero con un matiz fundamental: tiene que tener vocación altruista, no umbilical. Concebimos la novela como diálogo, no como monólogo. Así, es importante que la historia que se cuenta (los hechos) y la forma en que lo hacemos (las percepciones) sean capaces de interpelar a quien las lee.
¿Cómo entendería su vida, su biografía y sus circunstancias sin la literatura?
Como una vida imposible, porque ser escritor es vivir en la literatura, es ver las emociones y la macrorealidad a través de las palabras. Probablemente hubiera sido cualquier otra cosa, pero sería un poco más ciego, más mudo y más sordo. Ello significa que sería básicamente un hombre inacabado.
¿Qué disciplina requiere esta vocación, este oficio de la literatura?
Dos, en mi opinión. La primera, la libertad. Parece simple, pero no lo es. La libertad es la máxima virtud del ser humano y consiste en elegir siempre una opción a partir de una reflexión previa. La verdadera libertad no es impulso o capricho, ni siquiera es instinto. Está intrínsecamente ligada a eso que llamamos “bondad” Hacemos lo que nos parece mejor, bueno. Elegir la libertad como disciplina significa cuestionarse continuamente lo que escribimos, por qué lo hacemos y si es realmente lo que queremos hacer. Escapar de modismos, no sujetarse a la crítica o la oportunidad, elegir con tacto el contar y los recursos. En cada página, en cada palabra.
¿Y la segunda?
La segunda disciplina es la paciencia. Es importante dominar el impulso para transformarlo en algo creativo. Con paciencia aprendemos que la literatura no es profesión sino oficio en el sentido de lo manufacturado, lo artesanal y lo exclusivo. La paciencia nos enseña a no conformarnos con cualquier imagen o descripción, con cualquier solución técnica. No nos detenemos hasta que aquello que damos por definitivo se ciñe lo máximo posible a nuestra voluntad. Creo que Borges estaría bastante de acuerdo.



27 d’abril de 2016

La noche a través del espejo, de Fredric Brown


Fredric Brown. La noche a través del espejo. Traducción de Susana Carral; prólogo de Juan Salvador. Madrid: Reino de Cordelia, 2014. ISBN: 978-84-15973-22-5

Considerada la obra cumbre de Fredric Brown, La noche a través del espejo, recrea la alocada estructura de Alicia en el país de las maravillas, y Alicia a través del espejo, en un relato policíaco desconcertante, que se va complicando conforme avanza la acción. Todo un alarde de ingenio, imaginación y sentido del humor. El protagonista, Doc Stoeger, es un editor de un semanario local en una pequeña ciudad, harto de no no haber publicado una sola exclusiva en veintitrés años. La visita de un extraño personaje que, como él, también ama la literatura de Lewis Carroll, lo atrapa de un cadena de sucesos extraños, casi surrealistas, que pondrán en peligro sus vidas. Un final tan inesperado como sorprendente cierra una novela negra perfecta y extraña, rebosante de ingenio, que trasciende los límites del género negro y se ha ido convirtiendo con el tiempo en uno de los clásicos de la novela norteamericana del siglo XX.



Vladimir Hernández y su trepidante novela negra, Indómito

[Que de Libros, 26 de abril de 2016]


Si eres amante de la novela negra, entonces debes tomar en cuenta a "Indómito", la novela con la que el escritor Vladimir Hernández, logró conseguir el Premio Internacional de Novela Negra L'H Confidencial 2016, que fue convocado por el Ayuntamiento de L'Hospitalet y la empresa Roca Editorial. Una de las cosas más interesantes de la propuesta que presenta "Indómito", es que su relato posee bastante ágilidad, aderezado con bastante violencia y con una construcción sumamente extraordinaria, a tal punto que el protagonista, toma un rol de mucho peso en el argumento, puesto que termina siendo un justiciero.

Todo sucede en La Habana, durante el año 2014. Aparentemente, el infierno tiene muchas caras, significando una de estas el despertar debajo de la tierra totalmente cubierto de sangre, descubriendo simultáneamente que han intentado asesinarte y engañarte, mientras que la única persona que era de tu confianza está muerta. Otra cara del infierno, pudiera ser que estés en medio de una persecución sumamente implacable provocada por ti mismo, para conseguir algo que va mas allá de una simple venganza. Estas versiones del infierno, serían los espejismos en una Cuba que pudiera mostrar una falsa apertura al mundo, mientras se esconden promesas incumplidas, que afectan a varias generaciones.

El personaje principal es Mario Durán, que forma parte de esta Cuba negra, esa en la que los denominados millennials no esperan nada del Estado, pero desean tenerlo todo. Tenemos a una novela con un argumento que se desarrolla de una manera explosiva, en la que se realiza un viaje con un desplazamiento vertiginoso, capaz de volver adictivo a cualquier lector desde el inicio de la lectura hasta su final. Ahora bien, el autor, Vladimir Hernández, nació en La Habana, capital de Cuba, en el año de 1966, a donde cursó estudios de Ingeniería y Física. Nova de cuarzo, fue su primer libro que publicó en 1999.





26 d’abril de 2016

Dona i novel·la negra

Subita muerte de mi dama favorita, de Stanton Forbes


Stanton Forbes. Subita muerte de mi dama favorita = (The Sad, Sudden Death of my Fair Lady). Traducción Annie Pinto y Miguel Mendo. Barcelona: Forum, 1983 (Círculo del Crimen; 28). ISBN: 84-85604-65-2

La ciudad de Chicago vibraba de animación ante la próxima inauguración de la Feria Mundial. Corría el año 1933 y para Buddy Carmody los acontecimientos se precipitaron: su padre les abandona y él y su madre se ven forzados a admitir huéspedes. Su casa se llena de unos personajes que traen consigo el aire del teatro, la diversión y la belleza. Especialmente la exótica Lurlane Salomé, la dama de sus sueños..., tan inquietante como la serpiente que la acompaña en su actuación teatral.




TERTULIA "La novela negra como retrato de la sociedad”




 
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