21 octubre de 2014

Una muerte solitaria, de Craig Johnson


Craig Johnson. Una muerte solitaria: El segundo caso del sheriff Walt Longmire. Traducción del inglés de María Porras Sánchez. Madrid: Siruela, 2013. ISBN: 978-84-9841-875-0

Cuando encuentran a la anciana Mari Baroja envenenada en la residencia de ancianos de Durant, el sheriff  Walt Longmire se ve envuelto en una investigación realizada cincuenta años atrás. La conexión entre la víctima y la comunidad vasca de Wyoming, la lucrativa industria de la extracción de metano y la vida privada de Lucian Connally, el antiguo sheriff… todo conduce a una intrincada red de medias verdades y turbias alianzas. Con la ayuda de su amigo, Henry Oso en Pie, su atractiva ayudante, Victoria Moretti, y el nuevo agente, Santiago Saizarbitoria, la tarea del sheriff  Longmire será conectar los hechos actuales con los que tuvieron lugar en el pasado.

Una muerte solitaria es un relato fascinante que ahonda en la atroz perversidad que se esconde donde menos la esperamos, incluso en los lugares más hermosos.



James M. Cain: Del papel al celuloide

[L.B. Confidential, 20 de octubre de 2014]

Luis Fdo. Brito Medina

L.B. Confidential

"El poeta del asesinato sensasionalista"

James M. Cain, autor prolífico y talentoso de novelas duras tales como “El cartero siempre llama dos veces”, “Perdición”, “Mildred Pierce” y “Serenade”, alimenta a lo largo de su vida un sentimiento hostil por el denominado séptimo arte. Argumenta que el cine es una forma de inspiración inferior. Lo encuentra crudamente esquemático, infantilmente artificioso, ingenuo, superficial y poco sofisticado.

Cain se acerca a la industria del cine con un desdén irónico, porque él desarrolla ávidamente en su juventud una notable carrera como guionista y más tarde, como novelista, obtiene respetables riquezas por los derechos cinematográficos de su trabajo literario. Hoy en día gran parte de la opinión pública es consciente de su obra a través de las películas derivadas de sus libros. Cuando la gente piensa en James Mallahan Cain, piensa en Fred MacMurray y Barbara Stanwyck en “Perdición”, piensa en John Garfield y Lana Turner en “El cartero siempre llama dos veces”, piensa en Joan Crawford en “Mildred Pierce”. Cuando la gente piensa en Cain piensa en el cine negro.

¿Y por qué no? “El cartero siempre llama dos veces” y “Perdición”, son obras maestras de la novela negra, en las que el adulterio, el homicidio del cónyuge y los seductores seguros por accidente presiden la narración, y una vez que se permite la adaptación de estos relatos a la gran pantalla por la censura Hays, allá por la década de 1940, se convierten en verdaderos modelos para un asombroso número de películas noir. El uso excesivo del “modelo Cain” se extiende mucho más allá de la desaparición del cine negro original, en la década de 1950. La práctica emerge en la era neo-noir de los años 1980 y 1990, con películas como “Fuego en el cuerpo” (Lawrence Kasdan, 1981) y “Sangre fácil” (Joel Coen, 1984).

Muy pocas películas de cualquier época mantienen un parecido real con el espíritu de la escritura de Cain. En algún lugar de las sombras del cine negro, James M. Cain, el escritor, se pierde. Nadie ha pensado en postularle para un Nobel en literatura. Sin embargo Cain merece, al menos, un asiento al lado de los grandes escritores de ficción de su época. No existe hoy, bajo la perspectiva del tiempo, persona capaz de negar su valía como novelista de primer orden en el terreno de la novela negra.

Cain pertenece a esa partida de escritores de las décadas de 1920, 1930 y 1940, conocida como “hardboiled”. Escritores que se ocupan de cuentos violentos y espeluznantes, de narraciones concisas sobre la delincuencia y la desesperación, autores que manejan paisajes poblados de antihéroes. Algunos de ellos, como Dashiell Hammett (“El halcón maltés”, “Cosecha roja”) y Raymond Chandler (“El sueño eterno”, “El largo adiós”), escriben novelas policíacas. Otros, como Horace McCoy (“¿Acaso no matan a los caballos?) y Cain, tienden a acercarse a los delitos y fechorías desde el punto de vista de los ejecutores de los mismos. El crítico Edmund Wilson llama a estos últimos escritores “poetas del asesinato sensacionalista” y, de ellos, considera a Cain el mejor.

James M. Cain, nace en 1892 en Maryland, en el seno de una familia de la clase media alta, hijo de madre católica de ascendencia irlandesa. Ésta es una ex soprano que deja su carrera para casarse con el padre de Cain -académico egocéntrico y bebedor compulsivo-, a quien no le gusta el trabajo. Ambos progenitores tienen una molesta inclinación por corregir puntillosamente la gramática de Cain, un hábito que, sin duda, ayuda a dar forma a su amor por el uso de la primera persona en la narración.

Escribir es una especie de premio de consolación para Cain. Profundamente sensible, con una notable tendencia hacia el autodesprecio, lucha por encontrar su lugar en la vida, probando toda clase de trabajos, desde la ópera a los seguros. Su coronación como novelista llega con “El cartero siempre llama dos veces”. Afortunadamente, en esta ocasión, el fracaso no consigue su objetivo. Sus experiencias personales le inculcan cierta afinidad hacia los perdedores. Así, los personajes de sus novelas son almas perdidas de la sociedad, marginadas e indefensas, en el límite de la desesperación y que están dispuestas a probar cualquier cosa con tal de escapar de su mundo perdido. Cain siente una fascinación mórbida por los tortuosos dilemas morales propios de su educación católica, así como los encuentros sexuales ásperos parecen formar parte de su propia idiosincrasia.

El interés de Cain por los derrotados no es pura perversidad. Él retrata a sus perdedores con gran humanidad, plenos de una ingente integridad y una sorprendente complejidad. Vencidos y debiluchos, psicópatas y sociópatas, los personajes de Cain son seres seculares dignos de compasión. Tal vez la más humana de todas sea Mildred Pierce. Mildred es un ama de casa cuya posición socioeconómica se puede conceptuar de “recursos limitados” y que se enfrenta a la Depresión con un talento fuera de lo normal para hacer pasteles. Rodeada por hombres con escaso sentido de la responsabilidad, y motivada por el anhelo de que su sociópata hija Veda se convierta en el eje de su vida, Mildred construye Scrappily, un imperio culinario menor, disfrutando al tiempo de su libertad sexual. Su gran equivocación es su amor autodestructivo para la insaciable e ingrata Veda.

Las altamente sexuales, psicológicas y físicamente violentas novelas de Cain causan sensación por su elevado espíritu de liberación, pero no son llevadas a la pantalla hasta el final de la Segunda Guerra Mundial y el surgimiento del cine negro. Para entonces Cain ha renunciado a Hollywood y ha dejado California por los confines pastorales de Maryland a donde se traslada con su esposa, una cantante de ópera. 

El cine negro nace del enredo casual de una serie de influencias improbables, tanto artísticas como temáticas. Sus historias son dramas criminales, principalmente estadounidenses, cuyo aspecto cinematográfico se ve fuertemente influenciado por la iluminación, el encuadre y el estado de ánimo del expresionismo alemán, cortesía de los muchos directores que huyen de los nazis. A estas peculiaridades hay que añadir los impulsos propagandísticos de la época: la promoción de la vivienda urbana y la campaña para alentar a los soldados que regresan imbuidos de hábitos propios de tiempo de guerra y motivarlos a asentarse de nuevo en la vida doméstica. Pero el cine negro es también una forma estilizada en la que los personajes son peones del destino, con personalidades empapadas de lujuria, de codicia, muy cercanos a la paranoia y el mal. Cain confía en su sentido rítmico para el diálogo y su comprensión de la psicología humana y el contexto social para contar sus cuentos.

Así sucede que, cuando el cine negro se encarga de adaptar las novelas de Cain, el Hollywood de los años 1930 aleja de sus clisés el sexo, el asesinato y la manipulación. El resultado es que las mujeres decididas pero imperfectas de Cain pierden ese rasgo individual que exhiben en los libros y se hacen inútilmente manipuladoras.

Ocurre que Cora Papadakis, en “El cartero siempre llama dos veces”, se transforma en Cora Smith, una apuesta belleza carente de la desesperación que ayuda a explicar sus motivaciones en la novela de Cain. Phyllis Nirdlinger, en “Double Indemnity”, se convierte en Phyllis Dietrichson, una mujer sin sentido del mal. Y, por si fuera poco, para la película de Mildred Pierce, se refuerza la personalidad de los hombres en detrimento de la condición de la protagonista. Muchas de estas figuras  exhiben en la pantalla caracteres que brillan por su ausencia en la novela.

Es importante y objetivo, y por ello no podemos dejar de mencionarlo aquí, que cualquier análisis de la obra de James M. Cain debe contemplar la distinción entre las exigencias literarias de la década de 1930 y las exigencias cinematográficas de la década de 1940. 



20 octubre de 2014

Gimcana de les llengües de l'Hospitalet

L'Hospitalet

El 21 d’octubre del 2014 comença la quarta edició de la Gimcana de les Llengües de l’Hospitalet, un concurs sobre diversitat lingüística organitzat pel Centre de Normalització Lingüística, la Xarxa de Biblioteques de la ciutat i el Centre d’Estudis de l’Hospitalet. El concurs tindrà una durada de cinc setmanes i s’hauran de respondre tres preguntes setmanals sobre les temàtiques següents:
  • Llengua de casa: frases fetes, refranys, insults i renecs
  • Passem-nos-ho bé: jocs lingüístics, cinema i música
  • Filem prim: lèxic d’especialitat i neologismes
  • Tot és divers: varietat dialectal i origen de mots de col·lectius nombrosos a la ciutat (I i II).
Hi podran concursar les persones més grans de 16 anys, individualment o en grup, a través del blog de la gimcana: (http://blocs.cpnl.cat/gimcanalh).






Sherlock Holmes, detective pop

[La Nación, 19 de octubre de 2014]

La pasión por el investigador más famoso de la literatura se renueva con el auge de dos series, el hallazgo de un film histórico y una muestra que se inauguró esta semana en Londres. La vigencia de un personaje que ahora usa smartphone

Laura Ventura


Este romance es uno de los mayores misterios de la literatura. Para resolver el enigma no hay que comprender los hilos del policial, sino estudiar las pistas de una compleja trama sentimental entre un hombre del siglo XIX con sus contemporáneos y con las generaciones posteriores. Una criatura se resiste a agonizar y adquiere nuevos rostros para sobrevivir. No se trata del género fantástico, sino de una narrativa realista, cincelada con un poder de observación extremo que hizo audible una de las voces más lúcidas de la prosa. No son solo sus aventuras, o los caprichos del azar, sino lo que piensa y cómo arriba a sus deducciones, aquello que seduce a sus admiradores. Es Sherlock Holmes, genio y figura de la cultura universal. Con algo de Frankenstein, otro tanto de Dorian Grey y una pizca del rey Lear, es la envidia de otros seres de las letras inglesas. La saga del escocés Arthur Conan Doyle sigue siendo bestseller, se destacan dos series en su honor, una británica y otra estadounidense, y hay una gran expectativa por la película que protagonizará Ian McKellen sobre el detective más famoso de todos los tiempos.
En 1887, apareció la nouvelle Estudio en escarlata y en 1890, El signo de los cuatro, pero no sería hasta 1892 cuando, a través de la publicación en The Strand Magazine, la historia cobrara fama inmediata. Fueron las ilustraciones de Sidney Paget las que imaginaron la gorra de cazador y la vestimenta de Sherlock (con entramado escocés), elementos que lograron no solo ser asociados con el concepto de un detective, sino que se convirtieron en íconos de Sherlock Holmes... hasta que nuevas versiones empezaron a evaporar esa imagen.
¿Cómo explicar que la pasión hacia este personaje siga intacta? "Sherlock Holmes no es un superhéroe. No puede volar, ni levantar una masa oceánica, ni ver a través de objetos sólidos. Sus poderes son puramente humanos. Es inteligente, observador, lógico, valiente y confiable. Cuando pensamos en Superman o en Los cuatro fantásticos, sabemos que nunca podremos ser como ellos, pero sí podríamos, si realmente lo intentásemos, ser como Sherlock Holmes. Una de sus cualidades más entrañables es que no es perfecto. A veces se equivoca, pero de todos modos es mejor detective y persona que cualquiera", dice a la nacion revista Roger Johnson, el vocero de la tradicional Sociedad Sherlock Holmes de Londres, fundada en 1951, una institución que reúne a los expertos y más fervientes admiradores de esta ficción.
 
El editor de la publicación especializada The Baker Street Journal, Steven Rothman, destaca la conducta moral de Sherlock como principal atractivo del personaje: "Generalmente tiene razón, sabe más que los demás y busca que se haga justicia (que no es lo mismo que se cumpla la ley)".
Así como el Quijote con Sancho, Sherlock necesita a su Watson. La presencia de un adlátere es un elemento que define al género policial, pero en el caso de este adorable doctor hay una magia diferente en su confección. "Conan Doyle tenía más de Watson que de Holmes. Los dos eran escritores, médicos, deportistas", señala Johnson, quien también edita The Sherlock Holmes Journal.
El escritor Andrew Lycett, cuya biografía Conan Doyle, The Man Who Created Sherlock Holmes (2007) mereció elogios de The Times, habla de una dualidad en el espíritu del autor, que traslada a sus célebres personajes: "Holmes y Watson incorporan diferentes aspectos de la personalidad de Conan Doyle: el primero, con su enfoque científico y con un toque de romanticismo, mientras que Watson es un personaje con los pies sobre la tierra".
En 2010, la British Broadcasting Corporation (BBC), experta en adaptar para la TV relatos bucólicos y sentimentales, apostó por otro tipo de ficción. Quizá con la amenaza de no poder estar a la altura de Downton Abbey, con su cuidada ambientación de época y un culebrón imposible se superar, la cadena pública dio a luz a una serie bautizada Sherlock. El nombre de pila del héroe es hoy suficiente para identificar a esta criatura, sustantivo propio que funciona como metonimia del concepto de detective. Significó para la BBC no una sino dos, es decir, otra vuelta de tuerca, en términos de Henry James, ya que además se trasladó la acción al Londres del siglo XXI. Sherlock obtuvo un éxito instantáneo y la devoción por esta trama (cada capítulo, tres por temporada, promedia los 90 minutos) y sus personajes crecen cada año. Más de 12 millones de espectadores vieron en el Reino Unido la última entrega de Sherlock en su primera emisión [en la Argentina se puede ver por BBC Latinoamérica, en el servicio premium del cable, y en Netflix]. Este número es minúsculo comparado con la repercusión fuera de su país. Sólo en China, a cuya cultura y milenaria tradición rinde homenaje el segundo capítulo, la serie registra un promedio de 69 millones de televidentes por episodio.
 
La pipa, en el siglo XXI, es un objeto vetusto, casi anacrónico, poco popular aún entre los fumadores, una especie en extinción. El productor Mark Gatiss y el guionista Steven Moffat imaginaron cómo sería el personaje de Conan Doyle en una era de cadenas de gimnasios y fundamentalistas de la vida y decidieron que el vínculo del detective con el hábito de fumar -otrora considerado sofisticado; hoy, demonizado- no sería inexistente. Así, el actor Benedict Cumberbatch se arremanga para mostrar en su antebrazo tres parches de nicotina en el primer capítulo de la serie. "En estos días resulta imposible fumar en Londres", dice su criatura.
Como prueba irrefutable de que Sherlock Holmes es un personaje clásico, como ocurre con los héroes de la tragedia griega, posee el poder de atravesar los siglos y continuar siendo coherente y verosímil. Este Sherlock posee su propio blog y una página donde ofrece sus servicios, como detective consultor -según define su actividad- su smartphone, a través del cual puede sacar fotos de las evidencias y confiar en el GPS del dispositivo. Sin embargo, él es más inteligente que su dispositivo y confía más en las bibliotecas que en la información que pueda encontrar online. En el segundo capítulo debe descifrar un código encriptado y Sherlock le dice a su fiel colaborador Watson, interpretado por Martin Freeman, que a pesar del poder de las tecnologías, éstas no han podido superar la mente humana.
Moffat obtuvo un Emmy por su trabajo como guionista, premio bien merecido ya que conservó el espíritu del relato de Conan Doyle. Se advierte desde la oración inaugural de Sherlock que la narración está en primera persona, más precisamente en la voz de un médico cirujano del ejército que tras sufrir un accidente en el frente de batalla, en Afganistán, regresa a Londres. Moffat es fiel al texto original e invoca los mismos argumentos con los cuales advierte el detective que Watson acaba de volver de la guerra, e incluso adivina dónde estuvo destinado. También descubre cuál es el vínculo entre el doctor y su hermano sólo con mirar el estado del celular del galeno. "Cuando caminás con Sherlock, ves también el campo de batalla", le dice a Watson un personaje y con ese argumento explica aquella adrenalina por la cual se acerca al detective. Otro hallazgo de la miniserie es que se muestra el hilo de los pensamientos del detective cuando se abstrae de su entorno, con un texto sobreimpreso en la imagen y con un montaje que ilumina los detalles de la escena del crimen.
Rothman sostiene que esta proliferación de series impactó de modo positivo en la cantidad de suscripciones de su publicación cuatrimestral, con residencia en Filadelfia, fundada en 1946. Estas versiones audiovisuales aseguran una larga vida al detective. "El programa de la BBC atrajo a una gran cantidad de jóvenes y de mujeres, más que en otras versiones, a pesar de que siempre hubo lectoras femeninas", dice a la nacion revista.

DESDE EL ORIGEN DEL CINE

 
El detective atrajo a los cineastas desde siempre. El año próximo se presentará en el Festival de San Francisco el Sherlock más antiguo del séptimo arte, interpretado por el actor William Gillette, en 1916. Hace algunos meses se encontró por casualidad este tesoro del cine mudo en la Cinémathèque Française, obra que se creía perdida para siempre.
La virtud de lo clásico es que jamás pasa de moda. Por eso este personaje resiste y sale airoso de ser ubicado en distintos contextos temporales. Además de estos saltos cronológicos algunos autores imaginaron cómo sería esta cabeza privilegiada en diferentes momentos de su vida, no sólo a los 30 y pico, como en el texto original, la misma edad que tiene la criatura de Cumberbatch. En 1985, Barry Levinson filmó El joven Sherlock Holmes, el secreto de la pirámide, con guión de Chris Columbus, ambientada en la adolescencia del personaje, y ahora es el turno de Mr. Holmes. El director Bill Condon, inspirado en la novela de Mitch Cullin A Slight Trick of the Mind, traslada la cámara a 1947 para narrar las últimas aventuras del detective ya anciano, en la piel de Ian McKellen, al cuidado de su ama de llaves, Laura Linney. Esta versión, si bien no proviene del puño de Doyle, es una de las preferidas de Rothman, experto en este universo: "Holmes se enfrenta, por su edad, con problemas de memoria, ¿podés ser Sherlock Holmes si tu mente comienza a abandonarte?", se pregunta.
No será la primera vez que un personaje femenino encarne al compañero del excéntrico detective, más cercano a la voz, la mirada y la razón popular, o, mejor dicho, cuya capacidad de raciocinio está más cerca del lector. En el caso de la serie norteamericana Elementary, Lucy Liu interpreta a la doctora Watson, la acompañante terapéutica de un paciente en recuperación de las drogas [en el texto original Holmes fumaba opio]. Es el actor inglés Jonny Lee Miller quien interpreta al detective en esta versión de la CBS ambientada en Manhattan, la ciudad que eligió para purgarse de sustancias tóxicas.
Roger Johnson, quien además de ser miembro de la Sherlock Holmes Society escribió junto con Jean Upton The Sherlock Holmes Miscellany, rescata la labor y el cuidado hacia el detective en Sherlock y en Elementary. Al mismo tiempo, habla de una "versión exagerada" de Guy Ritchie, el director de las dos versiones ambientadas en el siglo XIX con Robert Downey Jr. y Jude Law, quien anunció que pronto filmará la tercera entrega. "En la primera película, por ejemplo, la topografía de Londres es decididamente otra a la de la época; Holmes y Watson van vestidos de modo inadecuadamente a una cena en un restaurante de clase alta; se muestra a Holmes desaliñado y poco afecto a la higiene, algo que no coincide con la descripción de Conan Doyle de su «amor gatuno de aseo personal», y Downey Jr. no mide casi dos metros, como aparece en los libros. Pero nada de esto realmente importa. Los actores crean personajes y una relación muy creíble, con sus diferencias y malentendidos", opina.
El espíritu de Holmes, este hombre inasible, sagaz, dueño de una mente privilegiada, osado, huraño, adicto a sustancias, poseedor de un único amigo, y capaz de transgredir en pos de la resolución un caso, no se ha plasmado solo en la forma de policial. Si se utilizase la lógica de la narratología, aquella que busca patrones en la estructura de los textos, la serie Dr. House bien puede considerarse heredera de Sherlock Holmes.

UN HOMBRE INMORTAL

A diferencia de su magistral criatura, el texto de Conan Doyle no tiene reservado un capítulo en la historia de la literatura. Su calidad narrativa no es elogiada por la crítica ni la academia. Desde esta perspectiva, el gran rival de Sherlock Holmes no es el profesor Moriarty, sino Auguste Dupin, el detective de Edgar Allan Poe, quien aún defiende el título, con La carta robada al mejor cuento policial jamás escrito. Al personaje francés le dedica Holmes algunas líneas en Estudio en escarlata, cuando Watson alaba sus dotes: Dupin era hombre que valía muy poco.
Lycett habla del mensaje y la postura de Conan Doyle frente a la sociedad de su época, la victoriana, a través de su personaje: "Definitivamente estaba reflexionando sobre el ascenso del razonamiento científico mientras en simultáneo el sentido de espiritualidad se iba perdiendo".
Sherlock Holmes es inmortal e incluso logró burlar el destino que le tenía guardado su propio autor. Lycett confirma que Conan Doyle se aburrió de esta historia y decidió matarlo, o, al menos ideó un final elegante, poco sangriento, para el héroe. La intriga fue atroz luego de su última aparición en el relato de 1893, donde desaparece en las cataratas de Reichenbach. Fue por la insistencia de su madre que Sherlock Holmes debió regresar, pero este hecho ocurrió una década después, en 1903, con The Adventure of the Empty House cuando el clamor popular fue insostenible para Conan Doyle.
El halo que recubre a este personaje es tan poderoso que aunque se sabe que el universo de Sherlock es una ficción, muchos de sus admiradores visitan, como si de una meca se tratase, su museo de 221b Baker Street, en Londres. Allí se recrea la sala de estar y las habitaciones donde el detective habría vivido con su amigo Watson. La convocatoria que tiene este museo es tal que solo cierra en Navidad. A este tradicional paseo se acaba de sumar una exhibición en el Museum of London. Allí se encuentran distintas ediciones de los libros, las ilustraciones de Paget para The Strand Magazine, objetos que se utilizaron en las distintas versiones en el cine y otra memorabilia.
La devoción hacia Holmes habla de un componente esperanzador de la naturaleza humana. El detective siempre se ubica del lado de la Justicia, obsesionado con descubrir la verdad y llegar a aquellos sitios donde la ley y la estructura burocrática, que vela por el ciudadano, fallan. El lector o el espectador que se sumerge en este universo busca trazar paralelos con su propia percepción de la realidad, estar alerta a los pequeños detalles que tanto hablan del otro, de aquel con el que convivimos. Rebelde con causa, paladín de la razón, héroe contemporáneo, símbolo de la inteligencia encauzada hacia el bien, estandarte del valor de la amistad, Sherlock Holmes pone la lupa en aquellos sitios donde no nos detenemos a mirar y hace visible lo obvio, lo elemental.




Las claves de Millennium, d'Irene Lind


Irene Lind. Las claves de Millennium: el enigma Larsson. Barcelona: Robinbook, 2009. ISBN: 978-84-96924-82-6

Millones de personas de todo el mundo han disfrutado con la trilogía Millennium de Stieg Larsson. Este libro está dedicado a ellos, al autor sueco y a su obra, pero también pretende ser una referencia para aquellos que quieran conocer esta fenómeno literario de forma rápida y amena. En sus páginas el lector encontrará peculiares anécdotas sobre la vida de Stieg Larsson y cómo sus novelas se han transformado en un negocio editorial y audiovisual. Igualmente podrá saberlo todo acerca de sus tramas y sus personajes desde los más memorables como Lisbeth Salander o Mikael Blomkvist hasta los secundarios: cómo son, a qué se dedican, cuáles son sus aficiones, qué les ocurre, dónde viven, etc., reviviendo el entusiasmo con el que leyó las páginas del mayor éxito editorial de los últimos tiempos. Asimismo quedan al descubierto los paralelismos entre la vida real y la de ficción: las similitudes entre Larsson y Blomkvist, entre la revista Expo y Millennium, el retrato de Estocolmo y la auténtica sociedad sueca.

  • ¿Quién es realmente Stieg Larsson?
  • Historias y anécdotas curiosas de Millennium.
  • Conozca todos los temas, tramas y personajes de las novelas.
  • Guía práctica por la Suecia de Larsson.




Llort: "Parlar de la vellesa podia resultar molt sòrdid. Ho he suavitzat amb humor"

[El Temps, 19 d'octubre de 2014]

Xavier Aliaga

Luís Llort (Barcelona, 1966), periodista, guionista i escriptor, fa una nova incursió en la novel·la negra en la molt llegidora Herències col·laterals (RBA, 2014). Gènere negre heterodox, sense protagonista policial ni investigació, amb una història ben trenada, humor i voluntat d'estil i un suggeridor plantejament: un advocat pacta una pensió vitalícia amb una anciana a canvi d'heretar sa casa a la seua mort. 

Lluis Llort


El seu llibre desborda una mica els tòpics del gènere, no?


Era una de les meves intencions. Intento fer una cosa diferent de manera intuïtiva. Però tinc clares coses, com ara que no faré mai una sèrie protagonitzada per un policia. Per un detectiu, encara, però a un policia el mataria al segon paràgraf. Com a lector, és el gènere en què millor m'ho passo. I les novel·les que havia escrit o bé tenien pinzellades o eren totalment negres, però no n'era conscient fins que el Sebastià Bennassar em va incloure en un assaig sobre els darrers 10 anys de novel·la negra en català. Llavors, vaig pensar a fer una novel·la negra comme il faut, l'anterior, Si quan et donen per mort un dia tornes, de 2012. Però de seguida se'm va torçar cap al drama iniciàtic, familiar. Jo volia que fos així perquè enganxés, però una de les crítiques fou que era "poc negra" perquè no tenia un assassinat, ni una investigació. Aquí vaig fer igual: buscava una història que enganxés. Plantejo com algú normal, no dels baixos fons, pot arribar a pensar a matar una altra persona en fred. 

A banda d'això, hi ha jocs poc convencionals com ara un llarg flashback on es narren antecedents que un altre escriptor hauria contat abans o d'una manera més lineal.

Em baso prou en la intuïció. I això em funciona. No faig una escaleta, deixo que una cosa em porti a una altra. Volia contar la història de la vella i, una vegada escrita, l'editor em va recomanar que la segmentés i la repartís per la novel·la. Però em feia por que es perdessin molts matisos. Llavors, vaig decidir fer parada, ara us explico una altra història i ja reprendrem. Es trenca el ritme i canvia el registre lingüístic, però volia fer-ho així.

És una mena de micronovel·la naturalista. 

Això té a veure amb una de les meves obsessions, posar el focus en allò que m'interessa. Quan es conta que la vella volta món, podia haver explicat més històries, però m'agrada més anar a coses concretes, on puc traure'n més suc i enganxar més. Aquesta història hi arriba tard [pàgina 91 del llibre] però és el pal de paller de la novel·la.  

Hi ha també una voluntat estilística. Sense recargolament, fa ús de diversos recursos per fer que la lectura no siga plana i, al mateix temps, que no perda fluïdesa. Això ja no és tant intuïció com voluntat d'estil.

Clar. La intuïció actua a l'hora de crear. Jo escric molt ràpid, hi dedico un parell de mesos, però després estic un any fent i refent, que és quan m'ho passo bé. Des de la primera novel·la que tinc molta mania als usos convencionals del llenguatge. Que a una persona espantada se li posen els ulls com taronges això s'ha fet servir moltes vegades. Hom pot tenir un espant de moltes maneres. I d'una altra banda, la novel·la negra, sent una mica crític -i això no és una cosa que passi només en català- tendeix a valorar que el que importa és la trama i la resta és subjecte, verb i predicat. I a tirar milles. Alguna descripció amb gràcia, algun personatge cridaner... Potser els diàlegs són més ben cuidats que en les novel·les generalistes, però en general es tendeix a no cuidar l'estil, a no considerar-ho literatura del mateix nivell que unes altres. 

I dins d'aquesta voluntat d'estil, té vostè uns referents literaris clars o va traient de diferents lectures?

De diferents lectures. El que passa és que vas traient coses de manera inconscient. Per exemple, hi ha novel·les de l'Andreu Martín amb uns punts d'humor subtil que em funcionen. Referents clars, no, però hi ha lectures, el cinema, sèries de televisió, el còmic... I després combino la intuïció amb la imaginació. Em deixo dur, em recreo.

L'humor, tot i que siga negre, és una manera d'oxigenar la narració? Té alguna altra intencionalitat?
L'humor se m'escapa una mica de les costures, l'haig de posar de manera controlada. De vegades el gasto, per exemple, com a contraposició a una situació de violència. En aquesta novel·la, parlar de la vellesa, de la piràmide invertida, podia resultar molt sòrdid. Llavors, vaig voler suavitzar-ho amb humor. 



¡DESMONTANDO A “LA VAMPIRA DE BARCELONA”!

[Mucho + que un libro, 19 de octubre de 2014]


El sábado 18 de octubre Mucho Más Que Un Libro estuvo en la Ruta cultural por la Barcelona de 1912: la Vampira de la calle Ponent, organizada por la Biblioteca La Bòbila y guiada por Roger Bastida, licenciado en Historia del Arte y dinamizador cultural.
¿Cuánto hay de verdad y cuánto de leyenda en la historia de esta mujer conocida como la mayor secuestradora de niños, proxeneta y asesina en serie de Barcelona? Para desvelar el misterio iniciamos nuestro itinerario a las 11 h. en la calle Riera Baixa, donde Enriqueta Martí regentó una herboristería, su único negocio legal conocido. Nacida en Sant Feliu de Llobregat en 1868, Enriqueta se trasladó a la Ciudad Condal muy joven para trabajar en el servicio doméstico. Sin embargo, pronto decidió cambiar de oficio y convertirse en prostituta.
Nuestra futura “vampira” llegó a casarse con Joan Pujaló, un pintor vegetariano sin fortuna, pero la relación duró poco, quizás por la afición deEnriqueta por los hombres. Barcelona, entonces una de las capitales del cine porno, albergaba importantes bolsas de pobreza, abundaban los niños abandonados que mendigaban por las calles y se calcula que 10.000 habitantes -entre hombres, mujeres y niños-, de los 500.000 que entonces tenía la ciudad, ejercían la prostitución.

El avance de la tecnología durante los primeros años del siglo XX abrió también “el nicho de la superstición”, afirma Bastida,  y la práctica del espiritismo se convirtió en un negocio al alza. Es en este contexto donde empezó a fraguarse la leyenda negra de Enriqueta Martí. Se dice que preparaba “pociones” contra la tuberculosis con los restos de los niños a los que asesinaba y que estos “remedios” los compraba gente muy rica e influyente de la sociedad barcelonesa de la época, cuyos nombres figuraban apuntados en una libreta… negra, por supuesto, que nunca apareció.
La leyenda cuenta que Enriqueta lleva una doble vida. De día, disfrazada de mendiga, pide limosna acompañada de algún niño al que hace pasar por su hijo. De noche, se viste con ropas elegantes y marcha al Liceo o al Casino de la Rabassada en busca de clientes. Secuestra niños de la calle, huérfanos a los que nadie buscará, los rapa, los retiene en su casa, los explota y los obliga a prostituirse para, finalmente, asesinarlos para elaborar sus “pociones”. Pero, ¿cuántas de estas maldades se han conseguido probar?
 

Una demanda, en 1909, la acusa de incitar a la prostitución a una joven de diecisiete años. También parece fuera de toda duda que secuestra niños  y ejerce de proxeneta, aunque no se encuentra el rastro –ni vivos ni muertos- de ninguno de ellos, excepto de su última víctima, Teresita Guitart. No se puede probar que los huesos encontrados en la siniestra casa de la calle Ponent fueran restos humanos o que la acusada confeccionara ungüentos con los restos de niños asesinados y los vendiera a personajes poderosos, o que fuera responsable de todos los secuestros y asesinatos de niños en la ciudad o que existiera la famosa libreta negra…
El 10 de febrero de 1912, la “vampira” comete un error fatal: secuestrar a Teresita Guitart, una niña de ocho años, que vive en la calle Sant Vicens, 19, muy cerca de la calle Ponent, con sus padres y un hermano. No se trata, pues, de una niña abandonada. La familia denuncia su desaparición y la policía emprende la búsqueda. La prensa interviene, publica que han desaparecido más niños y arremete contra la pasividad de las Autoridades. Teresita ha sido arrastrada hasta la calle Ponent, número 29 (hoy Joaquín Costa) donde vive la secuestradora. Como es su costumbre, Enriqueta la rapa, le cambia el nombre -la llamará Felicidad- y la encierra en el piso donde ya se encuentra otra niña, Angelita,que podría ser su sobrina. Una feliz coincidencia permite a una vecina descubrir a Teresita y sospechar que se trata de la niña desaparecida.
“Aquí me llaman Felicidad“, responde Teresita a los policías que se presentan en la casa de la calle Ponent y le preguntan por su nombre. Inmediatamente, Enriqueta es detenida. Los policías se retratan con la niña rescatada y la prensa sensacionalista en pleno carga contra la“vampira” obviando los graves problemas sociales que padece Barcelona, como la existencia de un burdel ilegal infantil, tolerado por policías corruptos, la pobreza y el abandono de menores, el repugnante tráfico de niños y la desidia de las Autoridades.
 

La “vampira” de Barcelona ingresa en la prisión Reina Amalia y muere poco después en circunstancias no aclaradas. Se dice que se suicidó cortándose las venas con una cuchara, que fue linchada por otras reclusas cumpliendo órdenes de alguien que no podía permitirle declarar en un juicio que nunca se celebró o, incluso, que murió de muerte natural a consecuencia de un cáncer de útero que ya padecía cuando ingresó en la cárcel.
En abril de 1912, el interés de la prensa por la vida y milagros de la “vampira” se desplazó hacía el hundimiento del Titanic que le arrebató el protagonismo y pasó a ocupar las cabeceras de los diarios sensacionalistas. La historia de Enriqueta Martí cayó en el olvido hasta que, en 2006, un reportaje publicado en El País devolvió la actualidad a su leyenda.
Desde entonces, nuestra asesina en serie ha protagonizado artículos, libros, novelas, obras de teatro, películas e interesantes rutas literario-culturales como la que nos ocupa. Todo contribuye a alimentar el misterio o desvelar aspectos poco conocidos sobre Enriqueta Martí y la problemática social subyacente en la Barcelona de principios del siglo XX.
¡Una historia apasionante y aterradora que a nadie dejará indiferente!




19 octubre de 2014

Abans del silenci, d'Agustí Vehí


Agustí Vehí.  Abans del silenci. Lleida: Pagès, 2009. XIXè Premi Ferran Canyameres de Novel·la, 2009. ISBN: 978-84-9779-842-6

Abans del silenci és la crònica de tres crims passionals comesos en mig del caos dels darrers mesos de la guerra civil de 1936 a 1939. Un o dos dies per davant de les tropes del general Franco, dos policies de la República intentaran descobrir a l'autor dels crims i això els portarà, sota els bombardejos franquistes, a viure la retirada i el camí de l’exili. Enmig del desastre i dels horrors d’aquells moments, quan tot el seu món està a punt de desaparèixer, els dos agents mantindran el principi de legalitat que van prometre defensar i l’estat republicà que representen.



18 octubre de 2014

Le polar se met à table


Comité de Lecture Littérature Policière. Le polar se met à table: une sélection de romans noirs et policiers autour de la gastronomie. Paris: Mairie de Paris: Bibliothèques de la Ville de Paris, 2014 (Enquête spéciale; 8)








Con todo el odio de nuestro corazón, de Fernando Cámara


Fernando Cámara. Con todo el odio de nuestro corazón. Madrid: Rey Lear, 2013. ISBN:  978-84-940925-7-2

En un futuro que bien podría ocurrir mañana mismo, la corrupción política y económica ha destrozado a la sociedad civil, condenando a la clase media a vivir en asentamientos chabolistas del extrarradio. En este ambiente desolado y cruel, un profesor arruinado por la crisis, un joven desequilibrado y la directora de una sucu rsal bancaria obligada a vender falsos fondos de inversión a sus clientes, se conjuran para tomarse la justicia por su mano. Los tres deciden asesinar a un conocido político que también ha presidido uno de los bancos públicos más implicados en el desastre económico. El escritor y director de cine Fernando Cámara ha ganado por unanimidad el Premio García Pavón de Narrativa Policíaca con esta distopía sobre un futuro próximo. Una historia sobre el odio más profundo que se pueda llegar sentir, sobre personas que nada tienen que perder y eligen el crimen para justificar una existencia vacía y sin esperanza alguna de futuro.

17 octubre de 2014

Ponent 29






La muerte te espera, de Maria Lang


Maria Lang. La muerte te espera. Traducción de Sofía Pascual Pape. Barcelona: Bruguera, 2013. ISBN: 978-84-02-42139-5

Tove Monrad, famosa cantante de ópera y ex mujer del aclamado director de orquesta Mattias Lemming, es asesinada en el mítico teatro de la idílica ciudad sueca de Drotningholm. 

Puck Ekstedt, doctora en Literatura, hija de un prestigioso profesor y casada con Einar Bure, vive en la misma ciudad rodeada por sus amigos y amigas de la burguesía adinerada. Ante el asesinato de Tove, la curiosa Puck no podrá por menos de intentar desenmascarar al asesino, para lo que se aventurará en una investigación tan compleja como apasionante. Pese a empezar como una suerte de juego, Puck irá implicándose cada vez más en el caso, y en los secretos más oscuros que se esconden entre el ambiente cultivado de la ópera, la placidez de la ciudad y la impostura de sus habitantes, llevándonos como lectores, a través de un ácido sentido del humor y una ironía magistral, hacia un final brillantemente resuelto.

 
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