20 de juny de 2015

Una docena de autores españoles de bolsilibros que deberías leer

[Una docena de..., 1 de junio de 2015]

Carlitos Satan



En los días que escribo lo siguiente leo El Impostor de Javier Cercas en la que el autor, además de contar la historia de Enric Marco y la suya propia, reclama honor a los héroes olvidados de la dictadura franquista. Puede parecer que la novela, sin ficción, de Cercas no tiene mucho que ver con lo que sigue pero una frase que se me queda clavada y a su alrededor y sin saber muy bien porque se me construyo lo que sigue: “Honor a los héroes”.
Es cierto que Cercas reclama ese honor a personas que dejaron su sangre y, a veces, su vida contra la tiranía y aunque pueda parecer que equiparar la grandeza de aquellos con estos es de un prosaico que puede llegar a ser hiriente, ha de entenderse que a veces el numen inspira en contra de la razón.
Y es que los que siguen no son más que eso, un puñado de héroes. A su forma y en su terreno pero heroes. Adalides de una literatura extinta, el bolsilibro o la novela de a duro, que procuró solaz a un pueblo tan necesitado de evasión como lo fue el español durante la época de la dictadura, alargándose su vida hasta los primeros años de la transición y muriendo, aunque no de forma definitiva, en los ochenta.
Héroes que pasaron a mejor vida antes de tiempo gracias a la desmemoria que caracteriza muchas veces al pueblo español el cual jamás llegó a saber quien estaba realmente tras aquellas novelas de pequeño tamaño, portadas coloristas e impactantes historias en las que en la mayoría de las ocasiones el fondo primaba sobre la forma.
Héroes como digo que supieron colocarse a la altura de sus homólogos anglosajones pero que a diferencia de ellos no consiguieron el reconocimiento patrio y en cuyo rescate y de la forma más humilde que mi condición de simple lector me puede permitir, acometo este pequeño homenaje.
Honor a los héroes. Que comience la diversión.

1. Enrique Gaspar y Rimbau

varney
Cualquiera puede imaginar que el origen de nuestros bolsilibros está en los pulp, las dime novel, los folletines y los penny dreadfuls que hicieron acto de presencia en los panoramas editoriales de Francia, EEUU y Reino Unido allá por el siglo XIX. No obstante lo expuesto, antes del desembarco de este tipo de revistas en nuestro país ya hubo un visionario que adelantaría un importante genero que se trataría en este tipo de revistas a lo largo y ancho del tiempo y la historia.

 El estreno en Televisión Española de la serie El Ministerio del Tiempo ha sido para algunos una apuesta arriesgada para lo que viene siendo la parrilla del ente publico mientras que para otros es una reivindicación de algo tan español como es el viaje en el tiempo.
gaspar y rimbau
Si. Muchos pensareis que el Viaje en el tiempo es algo tan americano como la Coca Cola o que el creador fue H.G Wells o cualquiera de sus adlateres pero la realidad es bien otra y es que este concepto que tanto atrae a propios y a extraños nació en España, más concretamente en Madrid y de la mano del tipo con nombre catalán del titulo: Enrique Gaspar y Rimbau. Autor precoz, Gaspar y Rimbau comenzó su andadura literaria con la escritura de una zarzuela a la pronta edad de 13 años. A los 14 era redactor de una publicación y a los 15 estreno su primera comedia. A este ritmo pronto habría superado al propio Stephen King si no se hubiesen cruzado en su vida su mujer y su carrera diplomática. No obstante, y aunque en menor medida que lo apuntado por su carrera anterior, Gaspar y Rimbau continuaría su carrera literaria usando la inspiración que estas circunstancias le brindaron mediante colaboraciones en El Diario de Manila por un lado y por otro con la obra “La lengua” en la que obedeciendo al signo de los tiempos adoptaba una postura bastante machista en lo que se refiere a la educación de la mujer. 

e gaspar
En 1887 se publica El Anacronopete, novela en formato de Zarzuela que narra las vicisitudes a lo largo y ancho del tiempo de Sidulfo García, científico maño y su grupo de companions entre los que se cuenta parte de un regimiento de Usares de Pavía junto a los que llegaría, ni más ni menos, a los albores del tiempo. ¡¡¡Chúpate esa Doctor Who!!!

Gaspar y Rimbau jamás volvió a tocar el genero de la ciencia ficción pero El Anacronopete dio inicio a una corriente en el tiempo cuyas reminiscencias llegaron hasta nuestros días.

2. Jesús de Aragón

Considerado por el experto en Cultura Popular, cineasta y critico Jesús Cuadrado como “el genero popular por antonomasia” el folletín francés en el que durante años reinó Alejandro Dumas y Julio Verne, es otro de los géneros de los que beberían muchos de los escritores que terminarían desembocando en las novelas de a duro.
chemin de france
Cuarenta mil kilómetros a bordo del aeroplano “Fantasma”, Viaje al fondo del océano, Una extraña aventura de amor en la luna, Los cuatro mosqueteros del Zar… con estos títulos es comprensible que a Jesús de Aragon se le llegase a conocer como El Julio Verne Español o el Verne de Balsain , y aunque seria bonito decir que fue el francés quien plagio u homenajeo los títulos de nuestro patrio escritor, lo cierto es que fue este ultimo quien aprovecho el tirón de las obras de aquel para publicar las suyas.

Jesús de Aragon que publicaría parte de sus obras bajo el sobrenombre Capitán Sirius, tendría un inicio en la literatura digno de una novela. Su excelente caligrafía unida a las penurias que pasaba su familia de 9 hermanos huérfanos de padre provocó que para ganarse el sustento de los suyos, Jesús se pusiese al servicio de un rico hacendado a quien le hacia las veces de amanuense copiando los libros que eran de la apetencia del señor. Aquella actividad además de permitir que su familia tuviese un plato de comida en la mesa le supuso una amplia cultura que puso al servicio de sus estudios. 

jesus de aragon
Alumno aventajado y una vez acabados los estudios, trabajaba por las mañanas como Director Financiero de Gas Madrid y por las tardes ejercía de profesor en el Centro Español de Estudios por Correspondencia dejando las noches a su carrera literaria y robándole horas al sueño para escribir artículos de divulgación científica y geográfica en un periódico madrileño. Aquellos artículos ya presentaban el corte de anticipación que hiciera característica su obra emuladora de la de Verne y le pusieron en la mira de Manuel Palomeque encargado de la Editorial V.H. De Sanz Calleja. La editorial era el seno de la “Biblioteca novelesco-cientifica” primera colección española que estaría dedicada únicamente al género de la ciencia ficción y que dirigió el insigne José de Elola hasta que su abandono del barco por desavenencias con Palomeque hizo que este buscase un sustituto a la altura de su antecesor. Huelga decir que el digno sucesor sería Jesús de Aragon, pero antes de ver publicada ninguna de sus novelas debía pasar una prueba. Con anterioridad Palomeque había comprado los derechos de la próxima novela de un tal Emilio Carrere un escritor de cierto éxito en el momento y de una vida un tanto bohemia y disipada… tan disipada que cuando el editor recibió el manuscrito que habría de llevar a la editorial a unas cotas de éxito no conocidas hasta el momento, se encontró con un par de paginas escritas de puño y letra del autor seguidas de un buen numero de páginas en blanco. 
j de aragon
Para arreglar el desaguisado Palomeque le encargó a Aragón que diera fin al manuscrito que llevaba el titulo de La Torre de los Siete Jorobados algo que hizo de forma tan satisfactoria que años después de su publicación en 1920 vería su versión cinematográfica en la obra homónima de Edgar Neville a la par que le abriría la puerta de kioscos y librerías donde irían apareciendo las obras de Aragon hasta el estallido de la Guerra Civil durante la cual y tras su fin jamás volvería a publicar ninguna obra de ficción.
aventura en la luna
PS: Años después de la guerra, Jesús de Aragón entraría a trabajar en el departamento financiero de la Editorial Aguilar, lo que parece que fue uno de los motivos para dejar su carrera literaria. Dentro de la Editorial publicaría en los años cuarenta y sesenta una seria de manuales de contabilidad que terminarían siendo lectura obligada para los estudiantes de Comercio.
 3. Pascual Enguídamos
enguidamos
En España tenemos un problema. Lo cierto es que en España tenemos muchísimos problemas empezando por el olvido y terminando no saber valorar lo propio. Muestra de esto último es el presente texto. Y es que, si en un libro lees, o escuchas en una película que “el Profesor Tim Carmichael activó el protogenerador de partículas epsilon para dar inicio al viaje que le llevaría, por fin, a hacer realidad el sueño del hombre de viajar al pasado” tu incredulidad se suspenderá para dar paso al más puro disfrute. No has entendido una mierda, pero da igual; el concepto está claro y tu no eres quién para ponerlo en duda. Si en lugar de lo anterior lees que “el profesor Sidulfo activó el Fluido García para evitar el rejuvenecimiento propio del viaje en el tiempo” es más que probable que te eches una risotada y te preguntes qué es eso que estás leyendo. “¿El inventor de la maquina del tiempo se llama Sidulfo y es de Zaragoza? No hay dios que se lo crea”… Pues sí amigo lector, como has leido con anterioridad nuestro Enrique Gaspar la tenia más grande que Wells y fue Sidulfo García, astrónomo y maño quien inventaría el aparato antes que el hombre sin nombre de Wells, que al fin y a la postre era un sosáina y un triste como son casi todos los ingleses. ¿Que se puede esperar de un país que en lugar de tomarse un cortadito se bebe un te? Cuento todo esto porque corriendo los tiempos que corren si alguien te recomienda (y yo lo hago) que te leas una saga de 54 novelas que se llama “La saga de los Aznar” es probable que mires por encima del hombro buscando una cámara oculta y pases de la recomendación decidiéndote por cualquier de los pelotazos del momento. Craso error ya que te perderás una serie que fue premiada en el año 1978 como la mejor serie de europea de ciencia ficción además de un sinfín de galardones y honores que se le dieron y se le dan en nuestra piel de toro.

flash
El autor de esta saga, Pascual Enguidamos, escribió como mandan los cánones de la época bajo seudónimo anglofilo comenzando su andadura en la Editorial Valenciana desde donde pasaría a la ubicua y casi tan maléfica como la Wikipedia, Editorial Bruguera. En ambas casas y al igual que sus compañeros de profesión, escribió bolsilibros de la más diversa temática hasta que propone a la Editorial Valenciana la creación de una colección de ficción científica que se fundaría con el nombre de Luchadores del Espacio donde, desde 1953 a 1958 vería la luz la primera parte de su saga en un total de 32 novelas que el autor reescribiría y aumentaría hasta llegar a las 54 entre 1973 y 1978.

Con la aventura como leit motiv de toda la saga, la de los Aznar se inicia con la novela “Los hombres de Venus” donde Miguel Ángel Aznar de Soto, aviador y sin relación alguna con nuestro Ex-Presidente del Gobierno investigaría la aparición de unos supuestos platillos volantes en el cielo del Himalaya. A partir de ahí y a lo largo de todas las novelas que conforman la colección, los diferentes protagonistas, todos ellos familiares del primer Aznar, exploraran mil y un mundos en un estilo que se comparó y compara al Flash Gordon de de Alex Raymond. No en vano el autor de esta saga, Pascual Enguidamos, citaba a Raymond como su gran fuente de inspiración para la creación de su particular universo, universo poblado de planetas a cada cual mas variopinto y original y que no solo le valdrían los honores citados, sino que le erigirían como fuente de inspiración para postreras generaciones de escritores españoles de ciencia ficción. Conceptos como el Karendon,los Thorbod, las Ictionaves, el autoplaneta Valera serían desarrollados por Enguidamos para luego, quien sabe si casualidades del destino o plagio, ver su reflejo en otras series de ciencia ficción más afamadas. No hay que olvidar que la saga fue escrita durante los años de Dictadura Franquista que sufrió nuestro país y que aquella situación política y social obligó a Enguidamos a un complejo juego de malabares que le permitiese ver publicados sus escritos trufando los textos de referencias destinadas a la aprobación del censor. Es de esta forma que conocemos al Generalisimo Avila, o somos testigos de la cruzada cristiana de la Federación Ibérica contra La Horda amarilla que daría titulo a la 4ª novela y cuya explicación dejo en manos del propio Enguidamos
guerra autoplanetas
(…) A nuestros antepasados les debió costar mucho conformarse a la supresión de la personalidad y de la propiedad individual. Nuestra generación adaptada a este estado de cosas vive contenta y feliz.
—¿Comunismo?
—Cristianismo —dijo la coronela sonriendo—. Ésta y no otra es la diferencia existente entre Oriente y Occidente. Diferencia de ideologías que dan diferente modo de vivir. Aquí el orden, la paz y la felicidad. Allá el desorden, la lucha por sobrevivir sobre los demás y, por consiguiente, la inestabilidad e intranquilidad. La horda amarilla, sin los principios básicos cristianos de mutuo respeto, se agita arrastrada por sus malas pasiones como los gusanos sobre el cadáver de un ciervo. Todos quieren chupar más que el individuo inmediato, aunque ya estén hartos. No se conforman con lo que tienen. Propugnan la ley del más fuerte sobre el más débil, y sólo el temor y el castigo es capaz de hacerles retroceder. Por eso les llamamos la horda amarilla.

La revisión que el propio autor realizo de la Saga de los Aznar en los últimos compases de la Dictadura elimino gran parte de estas referencias evidenciando por un lado y tal y como defiende el especialista en Ciencia Ficción José Carlos Canalda la filiación del autor y por el otro haciendo la lectura de la obra más cómoda para el publico actual entre los que deberías contarte si de verdad te gusta la ciencia ficción.

4. Marcial Lafuente Estefanía

Si Corín Tellado lo fue todo para la novela rosa en la literatura popular española, Marcial Lafuente Estefanía hizo lo propio en la novela del oeste de la que se convirtió en el Rey con el permiso de su amigo y colega Silver Kane. A diferencia de muchos de sus coetáneos, Marcial creció en un hogar con la holgura económica y el ambiente cultural que le pudo otorgar un padre que además de escritor llego a ser magistrado del Tribunal Supremo. Se graduó como Ingeniero de Caminos y después de ejercer la profesión paso tres años recorriendo EEUU. A su vuelta vino aquella Guerra Civil que marco a todo nuestro país y en la que a Marcial le toco el bando republicano con el que comulgaba ideológicamente. Fue hecho prisionero y según cuenta la leyenda se libro del paredón gracias a una prostituta que se llevo al oficial que debía gritar “fuego”. Durante el resto de su reclusión y para ocupar el tiempo se dedicó a escribir rememorando sus años por los EEUU. Acabada la contienda y con un titulo de Ingeniero que dado su pasado republicano era papel mojado, envía sus escritos a una editorial que le contrata a tiempo completo para que escribiera más novelas del oeste.
lafuente estefanía
A finales de la década de los 50 Estefania era ya uno de los escritores más vendidos y para ello se valió de un estilo directo, sin concesiones al lirismo y basado en lo que el también escritor Eusebio Jardiel Poncela le dijo en la cárcel donde ambos se conocieron “Escribe para que la gente se divierta, es la única forma de ganar dinero con esto”. Y vaya si lo hizo, algo que avalan su más de 3.000 títulos publicados y 50 millones de ejemplares vendidos bajo su propio nombre aunque también y como era costumbre en la época, utilizando un buen numero de seudónimos: Arizona, Dan Luce y Tony Spring y el nombre de su mujer María Luisa Beorlegui para intentar hacerle la competencia a Corín Tellado en aquello de la novela rosa. En 1960 su hijo Federico Lafuente, apuesta con un amigo que es capaz de redactar una novela al estilo de su padre. Una vez finalizada se la entrega al progenitor para recabar su opinión la cual no obtiene. Semanas después Marcial le entregaría a su hijo el ejemplar publicado de “Diez muertos por un rancho” convirtiendo de tal forma el nombre de Marcial Lafuente Estefania en una suerte de franquiciado que duraría hasta años después de su muerte y al que se unirían el resto de sus hijos y alguno de sus nietos haciendo llegar su legado hasta nuestros días.
ley de la polvora

5. Francisco González Ledesma

De Marcial Lafuente Estefania diría en su momento Francisco González Ledesma que no le gustaba su forma de escribir por considerarla demasiado directa y elemental. Aquellas opiniones no impidieron una gran amistad ni que el propio González Ledesma se enfundara el traje de literato popular y bajo el seudónimo de Silver Kane publicase su buen número de novelas del oeste a las cuales sumaria otro montón de novelas rosas que escribiría como Rosa Alcázar A este par de alias se sumarían otros como el de Taylor Nummy, Silvia Valdemar, Fernando Robles y Enrique Moriel, aunque por aquello de mantener una cierta identidad publicaría también varias novelas con su propio nombre. Entre unos y otros la producción literaria de González Ledesma pasa sobradamente de los 1000 títulos desde aquellas primeras primeras historietas que guionizaría para la Editorial Bruguera hasta la actualidad y a diferencia de muchos colegas de profesión su obra si que encontraría el reconocimiento de la crítica, aunque lógicamente no en esa vertiente popular en la que sus personajes desenfundaban el arma a la velocidad del rayo.
sombras viejas premio
En 1948 su novela Sombras viejas ganaría el Premio Internacional de Novela pero la Dictadura que consideraba a González Ledesma un rojo y un pornógrafo impidió la publicación. Finalmente el manuscrito vio la luz en el año 2008 cuando el autor ya era sobradamente conocido en todas sus facetas y había sido premiado con el Premio Planeta de 1984 por su Crónica sentimental en rojo perteneciente a la serie de libros que contaban con el Inspector Méndez como protagonista. Y es que si hay un genero que por encima del western maneja González Ledesma es la novela negra de la que es considerado uno de los máximos exponentes junto al fallecido Manuel Vázquez Montalbán.
silver kane

6. Miguel Oliveros Tovar

Miguel Oliveros Tovar, o mejor dicho, Keith Luger que era el seudónimo con el que este escritor firmaba sus obras, no fue el prolífico escritor que fuera Corín Tellado. Tampoco se convirtió el indiscutible Rey de ninguno de los géneros que escribió como es el caso de Marcial Lafuente Estefania. No tenía una carrera paralela que, como a González Ledesma, le supuso premios y buenas criticas y tampoco contaba con la trepidante vida de Juan Gallardo Muñoz. A la luz de todas estas negativas se podría pensar que Keith Luger fue uno más de aquellos escritores de los bolsilibros que pasaran a la historia con poca o ninguna gloria y si bien es cierto que su producción de 915 novelas empalidece frente a las cifras de algunos de sus compañeros hay que hacer honor a la verdad y situar a Luger en el lugar que le corresponde de este particular altar. Quizá haya que hacerlo justamente por eso, porque no alcanzó jamás ninguna cota, ocupadas como estaban por el resto a pesar de lo cual persistió frente a una maquina de escribir que en sus primeros tiempos tenía que alquilar para poder seguir en el oficio. Quizá porque fuese un escritor tan anónimo que si buscas una fotografía suya solo encontraras la de un tipo que no es el (maravillosa anécdota contada por el columnista Francisco García Pérez) y solo en la contraportada de su “Muy alto, muy rubio, muy muerto” podemos encontrar un dibujo que nos haga imaginarnos al héroe de carne y hueso. Su vida resulta tan misteriosa que algunas fuentes como Wikipedia (recuerda, Wikipedia es el mal) desconocen su fecha de nacimiento y otras como la corta necrológica que El País hizo de su muerte reducen su obra a tan solo 500 títulos que según el diario fueron todas del oeste y eso que Oliveros toco ademas del citado, los géneros policíaco, rosa y una ciencia ficción que según su descendencia tenia bastante poco de ciencia y si mucho de fantasía.
mau mau

7. José Mallorquí

Sin lugar a dudas el nombre de José Mallorquí estará siempre íntimamente ligado al de su creación más popular, El Coyote, versión española del mito latino El Zorro, pero reducir la vida y obra de Mallorquí a unicamente este personaje sería poco menos que un insulto ya que el escritor abordaría la totalidad del espectro de la novela popular en todas sus facetas.
mallorqui
Su llegada a la literatura fue por la puerta de atrás. Lector empedernido vivió unos cuantos años de una herencia hasta que el fin de la misma le obligó a encontrar un trabajo. En el año 1933 comenzaría a prestar servicios como traductor de ingles para la Editorial Molino, siendo su absoluto desconocimiento del idioma un escollo que supo salvar contactando con un amigo británico que traducía del ingles al francés, idioma este que si dominaba Mallorquí. Para el segundo contrato de Molino, José prescindió de los servicios del intermediario realizando la traducción a golpe de diccionario aprovechando para aprender de paso el idioma.
botin del vampiro
Con el inicio de la Guerra Civil, Mallorquí comenzó a trabajar en sus propios textos que verían la luz en la misma Editorial en colecciones tan diversas como La Novela Deportiva dedicándose al finalizar la contienda a la coordinación de la publicación Narraciones Terroríficas también de la Editorial Molino. El contenido de esta publicación incluía un buen numero de cuentos de Weird Tales traducidos muchos por el propio Mallorquí y entre cuyos autores podía contarse a la flor y nata del pulp: Lovecraft, Derleth, Howard o Bloch nombres entre los que, aprovechando la coyuntura, Mallorquí colaría el suyo propio mediante la publicación de alguna de sus obras.

Durante el inicio de los años 40 probaría suerte con el genero policíaco y biográfico El primero no le salió nada bien mientras que con el segundo realizaría una incursión en la historia de la América Latina que según su hijo el también escritor Cesar Mallorquí forjaría la particular visión del western que caracterizaría su posterior obra. El estallido de la Segunda Guerra Mundial dificultó la compra de derechos de autor por lo que la Editorial Molino decidiría comenzar a publicar autores de habla hispana en su colección Hombres Audaces. Como Narraciones Terroríficas, Hombres Audaces sería la casa desde la que se darían a conocer en España héroes del pulp, en este caso los de la editorial estadounidense Street & Smith entre los que se contaban los protoheroes La Sombra y Doc Savage que compartirían cabecera con la serie Tres Hombres Buenos firmada por Mallorquí.
la sombra
Antes de que finalice la contienda nace la Editorial Clipper, antecesora de Plaza & Janés la cual encarga a José la colección Novelas del Oeste y ya nada volverá a ser lo mismo. En 1943 se publica la primera novela de El Coyote bajo el seudónimo de Carter Mulford y aunque no tiene especial relevancia, Mallorquí a base de insistencia y tesón logra que Cliper saque una colección dedicada al personaje. Y el resto como dice el hijo del autor ya es historia.

El Coyote puebla los kioskos durante 192 títulos y en el año 1953 es llamado a mejor vida lo que deja a Mallorquí el campo expedito para explorar otras tierras. Prueba suerte en el cine por donde sus guiones pasaron sin pena ni gloria y termina recalando en la Cadena SER donde resucitó en formato de radionovela a dos de los tres hombres buenos de su etapa en Hombres Audaces. Este serial de enorme éxito sería el primero de una larga lista que le haría merecedor de dos Premios Ondas y un Premio Nacional de la Radio creando a la vez una nueva forma de entender las radionovelas que seguiría vigente durante muchos años después de su triste muerte ocurrida en 1972 y de la que su hijo habla con insuperable belleza y desgarro en el texto “A José Mallorquí, mi padre, 40 años después”.
el coyote3 hombres buenos

8. Corín Tellado

Por lo leído hasta ahora puede parecer que nuestros bolsilibros siempre siguieron la dirección de las balas o de las naves espaciales, pero durante muchos años otro genero quizá menos atractivo para mi pero igual de importante, compartió kiosko con vaqueros y extraterrestres haciéndoles sombra y a veces superándoles en lo que a ventas se refiere.
Malditos besos, Tuyo es mi corazón, Quiéreme y olvídala, Te odio por ser de otro, Me da miedo tu amor, Quiero a tu mujer… Con esta suerte de títulos cualquiera pensaría que Corín Tellado fue una femme fatale en toda regla que transcribía al papel las vivencias amorosas de las que alimentaba sus noches y la parte del día que la escritura le dejaba libre. 
corin
Pero nada más lejos de la realidad, ya que María del Socorro Tellado tuvo siempre mas pinta de ser la abuela de cualquiera que de una devora hombres. Corín, cuyo sobrenombre deviene del Socorrín con el que la llamaban en su infancia, es, ha sido y será la reina indiscutible de la novela rosa en lengua española con un total de 4.000 títulos publicados y más de 400 millones de ejemplares vendidos que la colocan detrás del Quijote en el top ten de los autores patrios con más ventas. Nacida en 1927 su forma de escribir se vio directamente influida por la censura franquista que le enseño según sus propias palabras “a sugerir más que a mostrar”, lo cual no le evitó estar en el punto de mira de parte de la tradicional sociedad española de la época. Acabada la dictadura hizo sus pinitos en el erotismo bajo los seudónimos de Ada Miller Leswy y Ada Miller y llegó a hacer uso de las nuevas tecnologías para publicar por Internet alguna de sus ultimas obras. Trabajó gran parte de su vida para la tiránica editorial Bruguera. Hasta el año 1964 por decisión propia y desde 1973 hasta su cierre en 1990 por una decisión judicial que además de atarla a la editorial le obligo a pagar a esta un total de 365 millones de pesetas. 
no me pesa quererte
A pesar de que sus obras han sido catalogadas como literatura popular con las consecuencias de critica que este tipo de obras suelen propiciar, Guillermo Cabrera Infante dedico un estudio a la obra de Corín toda vez que fue el autor cubano quien oficiaría de corrector de pruebas de las obras de la española en el asalto que está hizo de los kioskos latinoamericanos en el año 1951. En 1981 otro insigne autor latinoamericano, Mario Vargas Llosa, rodó un reportaje sobre Corín atraído quizá por la leyenda que Carrera Infante creo sobre ella llamándola “inocente pornógrafa”.

En el terreno personal se llegó a declarar simpatizante del Opus Dei y lejos de la imagen de muchas de las mujeres que protagonizarían sus relatos Corín llevo una vida dentro de la más estricta normalidad que dictaba la época a excepción de un tempranero divorcio y un romance del que nunca llego a escribir y que terminó con el pretendido por la escritora casado con otra de la que Corín se convirtió en intima amiga. Luces y sombras de una escritora que poco podía imaginar que aquel Socorrín con el que le llamaba su familia se convertiría en el nom de plume de una autora que lo ha sido todo en este país a pesar del poco reconocimiento que se la ha otorgado.

9. María Victoria Rodereda

Al igual que la percepción engañosa de que el bosilibro es únicamente tierra de aventuras, disparos y viajes especiales, puede también parecer que la novela de a duro pertenece en exclusiva al genero masculino y que a excepción de la aportación de Corín Tellado el papel de la mujer en el medio quedó relegado a las funciones de secretariado o musa a tiempo completo. Nada más lejos de la realidad. Además de la citada Socorrín y de María Teresa Sese, conocida como “la otra Corín”, fueron muchas las mujeres que estamparon sus seudónimos en las portadas de las novelas de a duro, tantas que he tenido que desistir de mi ignorante intención inicial de transcribir sus nombres.
En representación del enorme listado de mujeres que dedicaron su vida a las novelas de a duro he escogido a María Victoria Rododera por la sencilla razón de haber sido la única de todas ellas, o al menos así me consta puesto que esto del bolsilibro es a veces tan complicado como los Manuscritos del Mar Muerto, en dedicar casi toda su producción a un genero tan supuestamente masculino como la Ciencia Ficción.
Las referencias que se encuentra de la escritora dice bien poco de ella, profesión, seudónimos, años de nacimiento y muerte y una pequeña muestra de su trabajo y si bien menciona su matrimonio con el también escritor Juan Almirall Erliso, pasa por encima de este sin darle el protagonismo que para la escritora mereció.
el dictador del espacio
La importancia del desposorio entre Almirall y Rododera por encima del amor que se debían profesar y de las hijas que nacieron del mismo estriba en que fue su marido quien animo a María Victoria a presentar sus primeros trabajos a las editoriales de la zona de Barcelona donde vivió durante toda su vida. Así mismo y comenzada esta carrera se inicio una colaboración entre ambos tan estrecha que a pesar de las obras acreditadas a la misma y según sus hijas era habitual que compartieran la escritura de los manuscritos a pesar de lo cual se ha dado por cierto que la inmensa mayoría de la producción en la ciencia ficción fuese obra de María Victoria. De la mano de Juan Almirall trascendería del genero citado para adentrarse en el resto de de temáticas habituales en estas novelas, bélica, policíaca, terror… y en solitario firmaría con su propio nombre guiones para unas cuantos cómics entre los que destacar “Hazañas bélicas” alcanzando en total una producción que nada tiene que envidiar al del resto de sus compañeros y para los que se valdría de un buen número de seudónimos que hacen todavía mas difícil cuantificar la obra de esta escritora.

10. Los escritores desconocidos

Es más que evidente el uso que los escritores de bolisilibros dieron durante toda la existencia del genero a los mas variopintos seudónimos todos ellos anglosajones. El motivo de esta “costumbre” era múltiple. Por un lado las editoriales se escudaban en que los autores extranjeros vendían más que los patrios. Aquello se caía por su propio peso al comenzar a leer cualquiera de las novelas que expelían un tufillo patrio que tiraba para atrás. Otro de los motivos que movían a las editoriales a obligar a sus trabajadores a usar seudónimos en detrimento de los propios nombres era un tanto distinto y lo que se buscaba era básicamente dar la sensación de que las colecciones tenían en nomina a un buen montón de escritores cuando realmente se trataba solo de dos o tres que usaban varios nom de plume. Para aparentar también que los escritores de las editoriales trabajaban en exclusiva para estas cuando la realidad era que con las cuatro perras que pagaban no podían subsistir y se veían en la obligación de escribir para unas cuantas, impedían que se usasen los seudónimos de una editorial en otra de la competencia. Es este el momento en que se desvela el villano de la historia: Editoriales como Bruguera, Toray, Valenciana, Molino, Tor, Astri, Andina… fueron culpables de este trato a los artistas gracias al cual no solo se les robo el reconocimiento si no que hicieron complicado aun a día de hoy el establecer la obra completa de muchos de estos autores, apasionante ejercicio de investigación al que un puñado de locos dedican parte de su tiempo. Por último y en el fondo de un cajón quedan algunos seudónimos que han caído en el olvido más absoluto sin llegarse a saber quien era el escritor de carne y hueso que estaba detrás. Es el caso de Edric Ashton, Jack Storm, Louth Wendell, LyWard Fay, Meriol Payne y Skyes Cunliff que con una única novela en su haber esperan la hora de ser descubiertos para darles el agradecimiento que se merecen.

11. Juan Gallardo Muñoz

Curtis Garland, Donald Curtis, Javier de Juan, Adisson Star, John Garland, Elliot Turner, Mark Savage, Glenn Forrester, Frank Logan, Jason Monroe, Juan Viñas, ,Walt Sheridan, Lester Madox, Dan Kirby, Kent Davis, Martha Cendy, Jason Monroe son los nombres, y es más que probable que me deje alguno, que uso Juan Gallardo Muñoz a lo largo de su vida para publicar sus cerca de 2.000 obras. Y como la gran mayoría de sus compañeros tocaría con estos seudónimos todos los palos habidos y por haber en la industria del bolsilibro.
gallardo muñoz
La carrera de Juan comenzaría en la década de los 40 realizando reseñas cinematográficas para diferentes publicaciones. Fue gracias a estas colaboraciones que comenzaría a cartearse con figuras del mundo del cine, desde Judy Garland de quien tomaria prestado el apellido para uno de sus seudónimos más conocidos hasta el quizá menos conocido George Sanders que al fin y a la postre sería un elemento clave en la carrera del escritor al animarle a publicar su primera novela: El titulo era “La muerte elige” y fue publicada en el numero 41 de la Colección Detective. A partir de aquel momento ya nada volvería a ser lo mismo.

A lo largo de sus cincuenta años de carrera, Gallardo, o Curtis, o Garland pasaría por los géneros típicos de los bolisilibros pero sobre todo dedicaría gran parte de su producción al genero del western y a pesar de que su producción podía llegar a alcanzar los cinco o seis títulos mensuales, Gallardo tuvo tiempo para mas. Para mucho más. Fue dibujante durante un corto periodo de tiempo, atípico actor de teatro que aprovechaba las pausas para escribir y guionista de cine. Y lejos de lo que se pueda imaginar, no solo trabajo las temáticas habituales de la literatura popular sino que trascendiendo esos limites publicaría obras de divulgación sobre temas tan variopintos como el poker, la brujeria, medicinas indígenas y la novela histórica ¿Queréis más? Pues lo hay y ademas de alguna que otra considerada como “seria” (como si sus pastiches de Holmes no lo fuesen) Gallardo, o Monroe, o Sheridan, se marco un buen puñado de biografías de personajes de la historia de México y aun tuvo tiempo para publicar adaptaciones de clásicos juveniles que incluían el Quijote.
curtis garland
¿Más? Lo hay. Se adentraría en el terreno del pastiche sherlockiano, se atrevería con una segunda parte del Frankenstein de Mary Shelley y continuaría la saga del Hombre Invisible .

Y podría seguir pero llegado a estas alturas el mejor honor que se le puede hacer es leerle y es que sin demérito de sus compañeros, presentes o no en este post, hay que reconocer que probablemente Curtis o Gallardo o Donald, sea el más grande de todos y a la vez o quizá por ello el más olvidado. Murió como vivió, escribiendo y fe de ello da la leyenda, y el sin duda lo era, que cuenta que en la cama del hospital donde estuvo ingresado antes de morir escribió dos novelas en unos pocos días Pero no debemos caer en el error de medir al personaje por lo ingente de su producción y reconociendo que probablemente no fuera el mejor escritor de nuestra literatura hay que alabarle el merito de su capacidad, su tesón, su amor por las letras y las horas de diversión que dio, ha dado y esperemos que siga dando.
Y después de saber todo esto vete a la FNAC o a la Casa del Libro y pregunta por el.

12. Alberto López Aroca

Llegamos al final del viaje amiguitos. Dadas las fechas que hemos estado manejando podéis pensar que el pulp español es algo lejano en el tiempo que está destinado a terminar por desaparecer si no lo ha hecho ya. Podéis creer incluso y no sin cierta razón que todas las librerías están pobladas por los best sellers…
¿Todas? ¡No! Algunas editoriales pobladas por irreductibles escritores resisten, invictos siempre, al invasor, y si resulta difícil destacar a unos sobre otros cuando de autores de literatura popular se refiere, la empresa se vuelve casi imposible a la hora de hablar de sus defensores y de aquellos que se han erigido como guardianes de esta sagrada tradición
Lem Ryan autor puente entre la pasada generación del bolsilibro y la actuales, Raúl Montesdeoca escritor y alma mater de Proyecto Pulp, Carlos Diaz Maroto escritor todoterreno que lo mismo te escribe un weird western que te analiza la obra de Ray Harryhausen o te da una vuelta a la historia del “Cine del oeste: de la A a la Z”, Javier Jiménez Barco editor y director de la imprescindible revista pulpera Barsoom, José Luis González experto en mil cosas que molan y persona a la que te tienes que dirigir para saber cualquier cosa sobre vampirismo… son solo unos pocos de los nombres de esta Liga de Verdaderos Hombres Extraordinarios, algunos de los cuales forman el Circulo Holmesiano que se reúne de vez en cuando en Madrid alrededor del pulp, el bolsilibro, la cerveza y la tapa mientras se habla en términos de canónico, pastiche , mitos y radio serial.
lopez aroca
Entre ellos brilla con luz propia pero sin eclipsar al resto Alberto López Aroca quien como muchos otros niños creció con la nariz metida en las paginas de las novelas de Lovecraft y de Sherlock Holmes pero a diferencia de la mayoría y como los anteriores no pasó al reverso tenebroso que supone pensar en estas obras de infancia como obras infantiles. Haciendo de su vicio virtud emprendió una carrera polifacética como ensayista, escritor, mitografo creativo y editor y entre sus obras se cuentan el excelente Sherlock Holmes en España, un exhaustivo viaje a través del pastiche Holmesiano o Necronomicon Z, novela que reinterpreta el horror cósmico de Lovecraft.

Actualmente y en un necesario ejercicio de reivindicación, López Aroca, tiene entre manos el proyecto de publicar “Monstruos en el oeste”, una antología de novelas cortas de Curtis Garland enmarcadas en el subgénero del weird western, subgénero que, en palabras del propio López Aroca no es más (ni menos) que el “híbrido de western con otros géneros”. El genero hibridado en esta ocasión es el de una literatura de terror a la que podemos considerar clásica en tanto en cuanto los Monstruos del titulo son de sobra conocidos por todos y de lo que a su vez dan fe los títulos de las obras seleccionadas:
sherlock holmes en españa
  • Drácula en el Oeste,
  • Estampida fantástica,
  • El Destripador viajó al Oeste,
  • Drácula West,
  • Terror en el río Dorado,
  • El monstruo va al Oeste o
  • Luna de sangre y muerte
Podéis encontrar más información sobre López Aroca en general y este libro en particular en la web abierta al respecto.  Como podéis imaginar, detrás de este ejercicio de justicia poética que intenta poner a Juan Gallardo en el lugar que le corresponde, no hay una gran editorial, sino y como si de un bolsilibro del oeste se tratase, solo un tipo y un buen puñado de fans que conocen, miman y trabajan para evitar que caiga en el olvido aquello de lo que siempre debimos estar orgullosos y en la que cualquier ayuda es bien recibida.

En este post más que nunca no están todos los que son. Faltan los nombres del resto de esta compañía de heroes: Luis Bayarri Lluch, Jose Luis Bernabeu Lopez, Francisco Caudet Yarza, Jose Caballer Caballer… Y como sería injusto no acordarse de todos os invitó a visitar los listados que el sitio Dreamers y el de Jose Carlos Canalda han confeccionado como antídoto contra el olvido.
Y sobre todo faltan los otros grandes olvidados, aquellos portadistas a los que se homenajeará a su debido tiempo pero de los que no está de más al menos la mención de Emilio Freixas, Angel Pardo, Vicente Roso Mengual, Angel Badia Camps, Antonio Bosch Penalva, Antonio Bernal Romero, Salvador Fabá y Alberto Pujolar cuyos dibujos a veces demasiado parecidos a la cartelería de cine estadounidense fueron el primer contacto de lector con las novelas de a duro.
Honor a los héroes.
Fin.
Fuentes:
Para la redacción de este posts ha sido de ayuda inigualable los escritos y la luz vertida a través de ellos por José Carlos Canalda, investigador de, entre otras cosas, ciencia ficción así como la consulta indiscriminada del sitio Bolsilibros Bruguera y otras webs dedicadas al genero como El desván del abuelito. Mi enorme agradecimiento a ellas, a Miguel Angel Wolfville por obrar de corrector y a Alberto Lopez Aroca y el grupo de Facebook Proyecto Pulp por mantener viva la llama.




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