29 de maig de 2018

Siete ‘thrillers’, dos ensayos y cuatro joyas de novela negra para la Feria del libro

[Elemental, 29 mayo de 2018]

Juan Carlos Galindo

Autores potentes, clásicos y alguna sorpresa para disfrutar del lado criminal del gran encuentro literario en Madrid


Ya estamos en plena Feria del Libro de Madrid que sí, lo sé, no es la única de España pero sí la más grande en España y un lugar muy especial al que el año pasado fueron dos millones de personas. Un festín para amantes del libro, un momento perfecto para dejar unas cuantas recomendaciones de lo que para mí es de lo mejor que ha salido este año. Como siempre, hay más, claro, pero o no lo he leído o no me ha gustado. Pasen y lean. 

Thrillers y espías

  • Casa de espías, Daniel Silva (Harper Collins, traducción de Victoria Horrillo). Hay una cosa que se puede comprobar de las novelas de Silva solo con leer las de otros que no llegan a su nivel: parecen historias sencillas sin más, pero ahí subyace algo que funciona. En este caso, de nuevo, una trama con Saladino como malvado y Gabriell Allon, gran espía israelí, como héroe siempre al borde de la caída. El mundo en el que vivimos, los atentados del ISIS, su financiación a través del narcotráfico, la connivencia de ciertos países, está en cada página de esta nueva entrega. Silva conoce de primera mano los servicios secretos de los que habla y sabe construir una narración en la que se pueden perdonar algunas fantasmadas y esa tentación de sentirte tan cerca de gente que hace cosas muy malas para evitar otras peores. Otro acierto: aquí no hay finales felices porque siempre se gestiona la catástrofe. Bienvenidos a la gran novela de espías del siglo XXI.
  • En su momento hablé de sus novelas en este post y en este otro.
  • La segunda vida de Nick Mason, Steve Hamilton (RBA, traducción de Ismael Attrache ). Nick Mason sale de la prisión donde cumplía pena por un delito que no había cometido. Bueno, no del todo. Para salir, vende su alma al diablo en forma de padrino mafioso y pronto se arrepiente. Hay tensión sin artificios en la primera novela de este maestro de los thrillers que se publica en España pero el autor lo consigue con sencillez, sin nada trepidante. También es una novela original pero con un planteamiento sencillo al que le buscas las vueltas sin conseguirlo. El final es abierto y queda para siempre la pregunta en el aire: ¿estamos de verdad ante un hombre bueno en una situación vital muy complicada?
  • Noche, Bernard Minier (Black Salamandra, traducción de M. Dollors Gallart). Uno de los mejores policías del género en la actualidad, Martin Servaz, contra un malo, Julian Hirtmann, que apela a nuestros miedos más interiorizados porque, y esto es lo complicado, se parece más a cualquier lector de lo que nos gustaría. Con estas premisas y un sentido del ritmo absolutamente admirable Minier pergeña esta cuarta aventura del comandante Servaz, que se ha convertido en un éxito absoluto en Francia. Y con razón. Hay en Noche trabajo detrás de cada personaje, amor por el género, influencias reconocibles y un gusto por las historias bien contadas.
    • Macbeth, Jo Nesbo (Lumen, traducción de Lotte Katrine Tollefsen). Una ciudad sin ley, aplastada por la violencia, la contaminación y las drogas. Un policía oscuro, drogadicto y megalómano. Muerte y destrucción, traiciones y alianzas, droga y sueños imposibles de cumplir. Con estos ingredientes, Jo Nesbo aparca a Harry Hole para meterse de lleno en el mundo de Shakespeare y traernos este Macbeth extraño y poderoso, adaptado a una época indeterminada y gris, y llevado por las tinieblas de la mano de la compleja Lady. Una joya.
    • Los falsificadores, Bradford Morrow (Siruela, traducción de Julia Osuna). Un asesinato bestial en la apacible y pija Montauk esconde todo un mundo de intrigas en el universo, siempre fascinante, de los coleccionistas de libros de alto nivel, los locos bibliófilos y, ay, los tramposos de siempre. El autor perteneció más de 20 años a este mundo, así que lo conoce e impregna el relato de amor por los libros y de fascinantes referencias que en ningún caso suenan pedantes. Pero además Morrow es un buen narrador que nos lleva de la mano por un thriller literario de ritmo pausado hasta un final que hace justicia.
    • La novia gitana, Carmen Mola (Alfaguara). Este libro supera de un plumazo todos los prejuicios con los que abordo siempre una obra vendida por tierra mar y aire como rompedora y absolutamente genial, sobre todo cuando hablamos de thrillers. Y encima con pseudónimo misterioso. Pero nada de eso importa cuando entro de lleno en el caso de la muerte de estas dos jóvenes gitanas a las que alguien ha metido gusanos en la cabeza y se ha sentado a ver cómo se las comían. Me fascina esta Elena Blanco que es un repaso saludable a la figura del agente de la ley que está de vuelta de todo. Hay algún reproche menor que no detallaré por no destripar nada, pero es un thriller de altura, que abre frentes y los justifica y que lleva al lector por procedimental canónico.
    • Dulces mentiras, Caz Frear (ADN, traducción de Cristina Martín) Cat Kinsella es una agente de la policía de Londres que ha utilizado su carrera para salir de los ambientes turbios en los que se crió. De niña adoraba a su padre hasta que le vio coquetear con una chica que luego desapareció y a quien su progenitor negó conocer. Un mundo se derrumbó entonces y se puede volver a hundir porque han matado a alguien cerca de donde Cat vivió siempre y su padre no está descartado como sospechoso. Una primera novela que se publicó después de que su autora ganara un concurso de la televisión británica parecido a Operación Triunfo pero con novelas aspirantes a best seller. Un libro que si está en esta lista es porque acierta en el tono, es un buen procedimental apto para amantes del policial y recuerda, salven las distancias que quieran, a Tana French.
  • Ensayos y True Crime

    • La sangre no miente, Walter Kirn (Debate, traducción de Aleix Montoto). No estamos muy acostumbrados a este tipo de libros en España: ensayos sobre crímenes reales en los que el periodista o escritor es parte esencial del relato. La historia es oscura, turbia y triste pero tiene ese punto de fascinación que siempre generan los grandes impostores. Christian Karl Gerhartsreiter, alias Clark Rockefeller, alias Chip Smith, es uno de los mayores farsantes nunca vistos.En sus redes cayó, entre otros, el propio autor.
    Contarlo aquí sería desperdiciarlo, pero le dediqué un post para lo que quieran saber más.
    • Que nadie toque nada, Blas Ruiz (Oberon). Una vez que supero las reticencias que me produce el tono (sobre todo las alusiones a los lectores en segunda persona del plural) el libro tiene algunas virtudes propias de estos ensayos punkies. A saber: se puede leer a saltos, los capítulos son cortos y la información densa. El capítulo 8 sobre asesinos y el 10 sobre drogas que anulan la voluntad son dos buenos ejemplos de esto y donde el libro cumple con más acierto con esta misión desmitificadora.
  • Clásicos venerables

    • Los juicios de Rumpole, John Mortimer (Impedimenta, traducción de Sara Lekanda). Los casos de este abogado no pasarían de meras anécdotas si no fuera por el humor que todo lo impregna. Y si no fuera porque ese humor es británico y de la mejor escuela, todo sería un poco absurdo. Pero resulta que estos felices hechos se dan y Mortimer usa a un gran personaje para entretenernos y hablarnos de la sociedad británica de la época.
    Aquí les dejo el artículo que publicamos hace poco sobre el autor y su obra
    • ¿Acaso no matan los caballos?, Horace McCoy (Navona, traducción de Enrique de Hériz). La labor incansable del editor Pere Sureda nos regala maravillas como este título, incluido en su colección de Ineludibles, y tanto, y que tiene dos cosas que me pierden. Una, estética, la cubierta en tela; otra, literaria, la traducción del gran Hériz que completa una gran edición de un clásico noir de lo más iconoclasta. No se acerquen a ella si quieren una novela negra al uso.

    Dos predilecciones

    • 7-7-2017, Antonio Manzini (Black Salamandra, traducción de Julia Osuna). Cuando hablé con Manzini en la última edición del Quais du Polar de Lyonme dijo que Rocco Schiavone le estaba volviendo loco, que le llevaba de un sitio a otro, de una historia a otra. No sé cómo afectará eso a la salud del creador de uno de los grandes personajes de la novela negra europea contemporánea, pero con esta entrega de las desventuras de Schiavone, en la que se hunde en su pasado para explicar sus desgracias, tenemos a un autor en plena forma, un escritor que controla el género, al rey de la novela negra en Italia. Si no se han leído las anteriores, no se preocupen, pueden empezar por la poderosa y melancólica historia que les traemos hoy y engancharse para siempre al genial Rocco. 
    • Cuando sale la reclusa, Fred Vargas (Siruela, traducción de Anne- Hélène Suárez). Fred Vargas no da apenas entrevistas, no va apenas a festivales, habla poco, escribe genial. Y lo demuestra en cada nueva novela, en cada entrega de las aventuras del comisario Adamsberg, libros que le han elevado, por su originalidad y calidad literaria, a los altares de la novela negra mundial. Una prueba del tipo de historias cultas que puede producir un género a menudo menospreciado. 
    Aquí va un pequeño homenaje a una autora inigualable.  


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