2 de novembre de 2016

Pajares lleva a la novela negra la tragedia de los inmigrantes y refugiados

[El Diario, 1 de noviembre de 2016]


Tres historias de refugiados basadas en hechos reales han servido de base a Miguel Pajares para denunciar en su última novela, "Aguas de venganza", el "abuso policial" que a su juicio se produce a uno y otro lado de la frontera hispano-marroquí, un relato estremecedor de "la violencia contra los refugiados".
Esta es la tercera novela de Miguel Pajares. Con la primera, "Cautivas", ya logró ser finalista en la 68ª edición al Premio Nadal y premio a la mejor primera novela de género negro en la Semana Negra de Gijón de 2014.
Tras abordar el tema de la trata de mujeres en su primera obra y las cloacas de la ultraderecha en su segunda novela, "La luz del estallido", Pajares completa ahora una trilogía del género negro con "Aguas de venganza" (Ed. Alrevés), un relato estremecedor sobre el tema que más conoce y en el que lleva 25 años trabajando, la inmigración y los refugiados.
Miguel Pajares, doctor en Antropología Social por la Universidad de Barcelona, es actualmente presidente de la Comisión Catalana de Ayuda al Refugiado, y anteriormente trabajó en SOS Racismo y en el Centro de Información para Trabajadores Extranjeros (CITE).
Es un gran conocedor de las migraciones y de las dificultades de los refugiados. En esta novela utiliza tres historiales reales, las de Aminata Awa Diallo (Costa de Marfil), Lamine Diop (Senegal) y Taye Okeke (Nigeria) para reconstruir un cruel asesinato de un padre y su hijo marroquíes en Barcelona, una investigación que supone todo un reto para el cada vez más veterano inspector de homicidios Samuel Moncada, que le obliga a indagar los vericuetos de la seguridad en la frontera con Marruecos.
Para Pajares, "la frontera es territorio criminal o el límite del Estado de Derecho" -"jamás ha llegado a juicio un crimen en el control de fronteras", señala-, y es allí, sobre el terreno, donde se documentó para poder tener todos los mimbres de este apasionante relato.
En concreto estuvo en el Gurugú, el asentamiento de africanos en las montañas de Melilla, el lugar previo para dar el salto a la frontera y que Pajares recorrió de la mano del párroco jesuita Esteban Velázquez, "expulsado por Marruecos" y que mañana presentará la novela en Granada, antes de llegar a Madrid el 15 de noviembre.
"Velázquez y su parroquia de Nador sustituyeron a la ayuda humanitaria que daba antes de retirarse Médicos Sin Fronteras", recuerda Pajares, que también estuvo en Tánger y en las vallas de Ceuta, en donde varios subsaharianos murieron tras enfrentamientos con la policía española.
"Ningún muerto que se haya producido en la frontera ha pasado de la instrucción y ha llegado a juicio, como lo que sucedió en el Tarajal", donde el 6 de febrero de 2014 murieron 15 inmigrantes ahogados al intentar acceder a nado a Ceuta. Dieciséis guardias civiles fueron imputados, pero la juez del caso acabó archivando la causa.
Para Pajares, la crisis de los refugiados de Siria ha certificado el "carácter criminal de las políticas europeas porque no se respeta ni la Convención de Ginebra en materia de asilo".
Todas estas ideas sobrevuelan en una nueva novela negra de Miguel Pajares, que ha encontrado en una suerte de ficción de denuncia social el camino más apasionante y entretenido para que el lector devore páginas e historias hasta llegar a la resolución de un nuevo caso del inspector Moncada.



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