7 d’agost de 2016

Ladrón contra asesino, de Giorgio Scerbanenco


Giorgio Scerbanenco. Ladrón contra asesino. Traducción  Fernando Gutiérrez. Barcelona: Noguer, 1972 (Esfinge; 22)

Mario Marria, joven ladrón, sale de la cárcel de San Vittore, de Milán, en una lluviosa mañana. No sale ni arrepentido ni dispuesto a enderezar su vida por rectos caminos. Sus planes inmediatos se refieren al momento presente, a estrenar alegremente su recién recuperada libertad. El coche que le presta una amiga y la bien provista cartera de un alemán juerguista, que él se procura por su cuenta, van a proporcionarle este buen comeinzo... que tendrá un trágico final.

Va en busca de Caterina, una amiga a quien le une una amorosa inclinación. Un año antes, la víspera del día en que ingresara en la cárcel, ambos habían proyectado una excursión a Orvieto que la muchacha había preparado con mucha ilusión. Al encontrarse de nuevo, deciden llavarla a cabo como si aquel año no hubiese pasado. Y parten hacia Orvieto sin advertir que, a no mucha distancia, un Alfa Romeo les va siguiendo.

Al finalizar el largo paseo por las calles de la bella ciudad, Caterina se refugia en el coche fatigada, con los pies doloridos, pero feliz. Mario le pide disculpas por dejarla sola un instante, para entrar en un bar, y a la salida, horrorizado, se encuentra a la muchacha bañada en sangre, limpiamente degollada.

Aquí comienza realmente la acción, en la desenfrenada carrera de Mario huyendo de la policía --cuando es sorprendido junto a la muchacha ensangrentada dentro del coche-- con el único y obsesivo deseo de encontrar al culpable. Y aquí comienza también el brillante desfile de unas situaciones y unos personajes --prostitutas, ladrones, estudiantes, contestatarios...--, mosaico vivo de una sociedad sometida a una dolorosa y permanente situación conflictiva, tan caros a Scerbanenco, detector, como pocos escritores actuales, de las grandezas y miserias de los hombres de nuestra época.






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