27 de novembre de 2015

Un millón de Gotas elegido mejor novela Polar del 2015 en Francia. GRATITUD

[Víctor del Árbol, 27 de noviembre de 2015]

Queridos amigos/as, 
Este pasado miércoles 25 de noviembre de 2015 se ha efectuado en París la gala de los premios LIRE a los mejores libros publicados en Francia durante el año. 
Un Millón de Gotas ("Toutes les Vagues de l'Océan"), editada por Actes Sud/Act Noir y traducida por Claude Bleton, ha sido elegido como meilleur Polar 2015, lo que viene a confirmar la magnífica trayectoria que esta novela está teniendo en Francia, sumándose a otros premios como el Grand Prix de roman Policière.
Para mí ha sido un honor y un orgullo dicho galardón, teniendo en cuenta que viene avalado por un prestigioso jurado de críticos, periodistas y personas vinculadas al mundo de la literatura y que llega con el aval de la prestigiosa revista LIRE. 
Quiero aprovechar esta entrada para agradecer el esfuerzo continuado de muchas personas que desde el primer día confiaron en mí y me apoyaron simplemente porque creyeron que valía la pena hacerlo. Son agradecimientos que no tienen cabida en un discurso oficial de algo más de cinco minutos. Pero es justo entender que en este mundo nadie alcanza sus metas sin la ayuda de los demás. Me quiero acordar en primer lugar de Josep Forment, mi primer editor en Alrevés editorial. Él siempre me apoyó cuando todo era desierto e indiferencia, de su entusiasmo me contagié y aquí estamos. Sé que le haría feliz verme triunfar en el país que más amaba. 
Gracias a Gori, a Ilya, a Roger y a Marc. Ellos me ayudaron a creerme escritor, recorrimos juntos cada pueblo de España con nuestros libros bajo el brazo, entre recelos, desinterés, pero nunca dimos nuestro brazo a torcer. Ellos me dieron la oportunidad y nos queda una amistad por encima de lógicas comerciales. 
Gracias al gran Carlos Pujol. Él me ha hecho ver muchas cosas de mi narrativa, hemos compartido momentos entusiastas de descubrimiento mutuo. Suerte tendrán aquellos escritores/as que tengan la oportunidad de escuchar sus consejos. Ánimo Carlos.
Gracias también a Jordi Canal. He aprendido de su amistad sincera lo que es el valor de la modestia, el creer a pie juntillas en el camino que se escoge, el amor y la pasión por la literatura. Quien ama lo que hace no necesita demostrarlo a gritos. Basta con entregarse a ello.
Gracias a la agencia Antonia Kerrigan, antes a Víctor y Lola, siempre a Hilde, a Claudia y a Tonya y ahora a Karolina. Y por supuesto a Antonia. Ellos me han dado la dimensión internacional, han tenido paciencia cuando yo no la tenía y me han ayudado a vivir de mi pasión como escritor. He aprendido que importa más acertar en la editorial que los cantos de sirena.
Gracias claro, a la editorial Destino. Primero con Silvia Sessé, ahora con Ana, siempre con Emili y mi adorada Alba. Con todas las personas que trabajan en esa casa, a veces olvido los nombres, pero nunca los gestos, ni las sonrisas, ni los apoyos sinceros. Con ellos estoy aprendiendo a ser el escritor que quiero ser. Y hoy sé que más allá de cualquier estructura, por grande que sea, están las personas. Y si las personas creen en ti, en lo que haces, las cosas son posibles.
A mis amigos y amigas blogueros y blogueras desinteresados, que jamás me han impuesto nada, que no esperaban nada, que simplemente han creído y han amado lo que escribo. A los lectores y lectoras que nunca conoceré en bibliotecas, en librerías, en charlas de café donde suenan esas pequeñas gotas que ellos están haciendo océano. Y a los que conozco, amigos de siempre y nuevos, aquí, en Francia, en Colombia, en Argentina…Si un lector calla, la novela muere inexorablemente. Y ellos hablan, y gritan, y disfrutan tanto como yo. Me consta y si no lo digo, tened claro que lo siento siempre.
A periodistas justos e injustos, decididos o timoratos, vehementes y elusivos. De todo aprendo, de la aceptación y de la negación. Y mientras existan prescriptores honestos un libro siempre tendrá esperanza y un escritor siempre podrá mejorar.
Por último, gracias a Lola. A ella, que ha visto tantos años de pelea, de escritura, tantas horas perdido en mis mundos. La vida es injusta, pero nadie como ella estuvo ahí. Nadie como ella me sostuvo cuando tuve la tentación de abandonar. Sus palabras, su aliento, su fe me han traído hasta aquí.
A los amigos de Mossos en Sant Celoni que nunca tuvieron una mala palabra, que jamás dejaron de confiar en mí cuando les contaba con mirada ensoñada que quería vivir como estoy viviendo.
A mi madre. Por tantas cosas que no puedo contar.
Y gracias al futuro. Que empieza hoy.


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