9 de setembre de 2015

Manzini is the new black

LA RESSENYA, d'Emma Infante

En el frivolo mundo de la moda ya hace años que se ironiza sobre la necesidad de encontrar una alternativa al color negro. Nosotros, voyeurs enfermizos de los abismos del alma, también clamábamos por un detectective que, lejos de las brumosas e intangibles realidades nórdicas, nos devolviera la pasión persecutoria por un personaje lúcido y tenaz. 


La casualidad y el buen hacer bibliotecario hicieron que cayera en mis manos Pista negra (Salamandra, 2015). Un viaje sin retorno hacia un nuevo idilio negroliterario. No había leído ni treinta páginas que ya pude concluir que era él. Este tipo descarado, trapacero, ingenioso y obsesivo ya me podía contar entre sus fans. 

No sabía que su autor, un antiguo comediante bonito de ver, habia estado en Barcelona en la BCNegra 2015. Habría acudido entusiasmada como un adolescente acnéica, pero habría callado como petrificada en su presencia. De nuevo un alma negra se oculta tras un aspecto respetable.

La curiosidad por saber qué hay de Antonio Manzini en el vicequestore (se acabó la denominación comisario) Rocco Schiavone no creo que la tenga solo yo. Un tipo que hace coincidir el nombre de su protagonista con el de un mafioso bien conocido en Italia, desde el minuto uno enciende una mecha que irá alimentado capítulo a capítulo con peculiaridades caracteriales que hacen de Montalbano un monaguillo y de Brunetti un pusilánime.

No os perdais la axiologia schaviana sobre los tocaduras de lo que el querido Salvo de Camilieri llama "i cavasizzi". Sois lectores de novela negra, podeis adivinar a lo que me refiero, y me ahorrais usar un tecnicismo o una ordinariez.

Amor y desamor, nieve, cabreo, frio y los primeros focos de calidez. Un pez meridional perdido entre las sublimes y claustrofóbicas montañas alpinas.


En castellano está prometida la traducción al menos de La costilla de Adán (Salamandra, 2015), la siguiente investigación de nuestro entrañable Rocco. El personaje crece, un pelín más adaptado a su castigo en Aosta desde su añorada Roma. El amor particular a su mujer y a la marca de sus zapatos no le salvan de frustraciones. Ya en las prósperos valles saben de la genialidad del atípico sureño y la primera amistad norteña se combina con la de sus "hermanos" capitalinos. Rocco cayó en el lado de la ley como podría haberse labrado un buen futuro de buscavidas muy lejos de los que algunos llaman bien. Schiavone resuelve lo que parecía un suicidio y confirma que ciertas miserias no tienen nada que ver con la pasta.


La tercera entrega se tiula Non è stagione y Sellerio, la editorial italiana, ilustra la cubierta con un oso con esquís. No, descartado, nuestro Rocco sigue lejos de calzarse un mullido mono impermeable y de abandonar los Clarks por unos watterprooff. Un accidente de tráfico que requiere sus servicios. Un secuestro que no ha sido denunciado. Una vieja amiga que le pide ayuda. A Rocco le da tiempo para romper algún corazón, para aumentar el número de amigos y admiradores y para comprender que la ley no siempre es justa.

Rocco, no sabría que decirte si te tuviera delante, sólo sé que has venido a quedarte y que cada vez serán más los que sabrán que hay detectives italianos en el siglo XXI y que siendo policias no se llaman más comisarios.



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