15 de maig de 2015

Cristina Fallarás: “Una detective hembra me parece una doble subversión”

[Bearn Black, 14 de mayo de 2015]

Sebastià Bennasar


Barcelona ha celebrado entre marzo y abril un ciclo, Eixample Negre, en el que han participado Anna Maria Villalonga, Llort, Empar Fernández y Susana Hernández. Cristina Fallarás tiene un escenario privilegiado, el Hospital de Sant Pau, en su novela Las niñas perdidas (Roca, 2011), lo que motivó su inclusión en el ciclo, a pesar de que en esta obra es el conjunto de la ciudad el que sale reflejado. Hablamos con ella en una entrevista en la que se muestra comprometida como siempre y en la que nos descubre algunos de sus secretos vinculados con el género negro, entre ellos sus obras preferidas.
-¿Por qué escribes novela negra?
Por Prótesis de Andreu Martín, por Vázquez Montalbán en general, porque tengo miedo, mucho miedo, por rabia, más rabia que miedo, por matar al fin, por desclasamiento, por ser tan pobre, por ser tan rica, por usar un patrón, por no caer en la melancolía, por amortizar tantas horas rodeada de depravados…
-¿Cómo has utilizado la ciudad de Barcelona en tu obra y especialmente el Distrito del Eixample?
Mi obra es Barcelona. Llegué a la ciudad en 1986 y he vivido (por este orden) en: Sarrià, St Gervasi, St Andreu, Sants, La Barceloneta, l’Eixample (Dreta), El Raval, Poble Sec, l’Eixample (Esquerra). Mi detective, Victoria González, ha nacido en Nou Barris (“Viviendas Nuevas” en la primera novela), en el barrio de Roquetes. Su debate interno es una lucha de clases entre su barrio y la Barcelona del Eixample y Sarrià.
Pero mi obra es un retrato de Barcelona.
– ¿Por qué crees que hay pocas novelas que pasen en este distrito? Parece ser como si el Eixample fuese sólo un espacio de transición en las novelas negras y no un espacio de vida ni de crimen, cuando en la vida real sí que se producen…
Claro que se producen, pero está diseñado, es un distrito dibujado. Esto, que parece una evidencia sin más, resulta determinante en su posible disposición como mapa sentimental. Hay algo en ese detalle que empapa a los que allí residen y también sus actos. Por otra parte, l’Eixample representa en puridad el único distrito donde se da eso que los sociólogos llaman “la media”. Extraigamos el eje del Passeig de Gràcia: Ni entre los ricos ni entre los pobres; ni de inmigrantes ni antigua villa; ni estrictamente turístico ni “olvidado”. Sus crímenes son ajenos a estos tiempos hiperbólicos: serían llamémosles crímenes costumbristas. Muy, ¿cómo decirlo?, muy siglo XX primera entrega.
-En los últimos años te hemos visto moderar en BCNegra la mesa dedicada a las novelas negras barcelonesas. ¿Cómo crees que retratan la ciudad sus autores?
Poco. Creo que la retratan poco. Seguramente a mí me pasaría lo mismo de no haber pasado una década currando en Nou Barris y haberme echado, nada más llegar, un noviete de la Zona Franca/Seat. Si a Barcelona le rebanas los bordes (Barrio Chino, Nou Barris, montaña de Montjuïc, Barceloneta, Pedralbes y el extremo de St Martí), no te presta un escenario lo suficientemente radical. Y a decir verdad, la mayoría de los autores no conocen a fondo estas zonas. Retratan personajes en la ciudad, pero no la ciudad.
-En el mundo del libro has hecho un poco de todo: escritora, editora, asesora de prensa para editoriales… ¿qué es lo que más te gusta? ¿Piensas volver a ser editora en algún momento?
A mí solo me gusta escribir. Ahora me gano la vida de corista en debates televisivos de corte político. Las he pasado magras, así que si me toca hacer de lagarterana, pues eso. Pero a mí lo único que me gusta es levantarme antes de que amanezca, sentarme al ordenador rodeada de cuadernos y escribir hasta que alguien me obligue a hablar contra mi voluntad. Por lo visto, eso no me lo puedo permitir. No por ahora, pero no pierdo la esperanza. Sufro cuando no escribo, soy peor persona. En cuanto a ser editora, no volveré a hacerlo si puedo evitarlo. Pero te digo como con lo de lagarterana…
Las niñas perdidas te valió un premio L’H Confidencial y también el Hammet, ¿qué llena más de satisfacción, un premio a obra inédita o un premio de la crítica?
Uy, ¡me da igual! A mí la crítica no me importa un pimiento. Échate un ojo a los “top crítica” de la última década y comprenderás por qué. A mí me gustan los premios como a todo hijo de vecino. ¿Sabes qué pasa? Que me sigue impresionando que me publiquen lo que escribo. ¡Si yo soy una farsante, una poeta frustrada, una paletica de interior!
-Fuiste la primera mujer en ganar el Hammett, ¿el mundo de la novela negra todavía es machista?
TODO EL MUNDO, TODO TODITO EL MUNDO ES MACHISTA.
-En los últimos años hemos visto una proliferación de festivales negros de todo tipo en la geografía española. ¿Cómo lo valoras?
Cualquier convocatoria pública relacionada con los libros me parece un milagro en los tiempos que corren. Lo negro vende porque tenemos ganas de sangre. Ya, el común no está de acuerdo. Mira qué pena me da. Hubo una época en la que teníamos ganas de amor, hubo una época en la que teníamos ganas de risa, hubo una época en la que teníamos ganas de espías… Ahora queremos que nos cuenten la posibilidad de subvertir las normas/leyes de forma radical. Eso creo.
-Volvamos por un momento a tu obra. “Las niñas perdidas” ha sido calificada como una novela durísima. ¿Compartes la opinión?
Sí, por supuesto lo es, pero no creo que en el sentido en el que lo han dicho. Las niñas… es una novela sobre la maternidad. Estrictamente. Es una narración que describe la maternidad en mi generación (tengo 47), nuestra forma de ser madres y también nuestra forma de ser hijas. Nosotras, ay nosotras. Nos educaron para ser hombres; aplicaron sobre nuestro cuerpo el molde imposible del sueño de un enfermo químico; los majaderos 60s nos hicieron de padrinos; bebimos y nos drogamos como cretinas de baba; creímos que el sexo movía su culito en el porno… Todo eso aparece con dureza de diamante en esa novela, pero creo que les parece “durísima” por el lenguaje. Ah, y porque se nota que conozco todos y cada uno de los ambientes y a todos y cada uno de los personajes que aparecen.
-En un momento en el que abundan los personajes servidores del Estado (polis, guardia civiles, mossos…) optas por crear una detective, mujer, embarazada. ¿Por qué? Crees que el detective es todavía una figura vigente en el género negro?
El detective –luego voy a la detective, además embarazada— es el reverso del policía (o lo que ahora se llama Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado). Estos cuerpos están al servicio del llamémosleestablihsment. Cuando se corrompe, a ellos les sucede lo propio. Por eso nace el detective, y por eso el detective es una representación necesaria. En este sentido, una detective hembra me parece una doble subversión: Contra el poder establecido y sus fuerzas de represión, sí, pero además contra la idea de que la insurrección es cosa de machos. No hay mayor insurrección desde el siglo XX que la de la mujer. Y embarazada por tocar las pelotas a la estética/cosmética/episcopalía generalizada que cree que una hembra embarazada camina vestida de lino blanco por la orilla de un mar sin muertos.
-¿Tienes algún proyecto de escritura negra en marcha?
Escribí la siguiente aventura de Victoria González y está resultando difícil publicarla. La encuentran (cito): “fuera del género”, “demasiado culta”, “de un desarrollo y concepción culturalista e intelectual”, “ajena al género negro entendido como popular”… Hace ya un año que rueda por esos circuitos donde manda la tropa de comerciales. Ahora estoy en una novela bestia, una historia de mi familia que recuerdo haberle contado a Manolo Vázquez Montalbán. Él me dijo entonces: “Déjalo todo, porque solo esto vale tu pena”. La titulo LA COBARDÍA y narra la historia de España desde 1910 hasta hoy, tiempo de infames y silencios. No sé qué será de ella. Yo sangro.
-Participas habitualmente en tertulias televisivas. ¿Crees en el poder que pueda tener un tertuliano, o crees que es una fórmula que ya empieza a cansar?
¿Sinceramente, y ahora que nadie nos oye? Creo que me importa un comino. Ninguna fórmula cansa mientras la ofrezcas en vena, o sea en televisión. Las fórmulas se imponen. Pero debo admitirte, tras esteanarcmomentus, que hemos podido colar en tv ideas no dichas desde antes de la Guerra Civil. Yo digo que el PP viene por línea directa de Franco, fundado por Fraga, ministro franquista. Y gobierna con mayoría absoluta. Y con ellos pactó again and again Jordi Pujol, el encarcelado. Vomito.
-¿Por qué ningún partido político habla ni hablará nunca de cultura en sus programas electorales?
No han leído un libro en su puñetera vida. Hablando de España, son una horda de ignorantes orgullosos de serlo, como siempre ha sido la aristocracia ibérica, en oposición a la italiana, la alemana… Hablando de Cataluña, hace ya muchos años que se convenció a la población de que la Cultura era la Lengua. Nada que hacer, pelotón de avarientos ignorantes.
-Y ya para acabar, si nos tuvieses que recomendar cinco novelas negras, ¿cuáles serían?
Ni son cinco, ni todas exactamente ficción. Pero estas son las mías:
Prótesis. Andreu Martín.
El largo adiós. R. Chandler.
Réquiem por un campesino español. Ramón J Sénder.
Un día volveré. Juan Marsé.
Operación Masacre. Rodolfo Walsh.
El camino del tabaco. Erskine Caldwell.
¿Acaso no matan a los caballos? H. McCoy.
La familia de Pascual Duarte. Camilo J. Cela.
Los huesos del invierno. Daniel Woodrell.
1280 almas. Jim Thompson.


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