20 d’abril de 2015

¿Pero quién demonios era Charles Mitchell?

[Llegir en cas d'incendi, 19 de abril de 2015]

Sebastià Bennasar


La literatura popular, las famosas novelas de a duro, han llenado el imaginario de la postguerra española, pero en pocos casos ha merecido la atención de la crítica y de la academia. Tímidamente se han empezado algunos trabajos de recuperación de la obra de los autores más famosos, como por ejemplo el siempre fascinante Francisco González Ledesma, que durante mucho tiempo utilizó el pseudónimo de Silver Kane. Son miles las novelas escritas (especialmente para Bruguera) por hombres y mujeres que hicieron del western, la novela romántica y las policíacas un material de consumo y evasión de primer orden en aquella España franquista, una industria que sobrevivió hasta los años ochenta.
El profesor Andrés Peláez Paz, de la Universidad Rey Juan Carlos, llegó a Salamanca con el ánimo de provocar y abrir un debate intelectual de primer orden: ¿Por qué la literatura popular no se estudia en la academia?, y aseguró que “nos llenamos la boca hablando de Vázquez Montalbán, Juan Madrid y Andreu Martín como los padres del género negro, pero antes que ellos hubo muchos más. Sólo que firmaban con pseudónimo, escribían sus historias ambientadas fuera de España porque la censura no permitía que hubiese crímenes en el territorio nacional, y corre el falso mito que sus novelas eran malas, pero nadie se ha tomado la molestia de leerlas”.
Peláez explicó que “el resurgir de la literatura pulp y su estudio se debe directamente a Tarantino y la utilización del término Pulp Fiction para su aclamada película, que puso de nuevo en circulación el concepto de esa literatura en la que había surgido el género negro. En España lo pulp no circuló en forma de revista sino directamente en forma de libro y sobretodo en los Bolsilibros de Bruguera”. En este sentido, Peláez destacó la serie Servicio Secreto de esa misma editorial y descubrió para el gran público la figura extraña de Charles Mitchell, autor de sólo nueve obras y de un solo seudónimo, cuando lo normal era publicar muchísimo y tener muchos seudónimos.
¿Pero quién era ese escritor? En primer lugar deberíamos decir que es. Se trata de Carlos Miguel Martínez, nacido en 1925, y mucho más conocido como fotógrafo del grupo la Colmena, opuesto a los oficialistas del régimen. Según Peláez es esa mirada diferente la que otorga una gran calidad a sus obras, además del conocimiento enciclopédico y “la ironía y el sarcasmo”. Un conjunto de nueve obras perdidas en el conjunto de la literatura popular española, “con una gran mayoría de escritores condenados al ostracismo que forman una auténtica generación perdida de la novela negra en España”.



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