18 de desembre de 2014

La eclosión negra de la década Carvalho

[El Mundo / Tendències, 18 de desembre de 2014]

Matías Néspolo

La transformación de la Barcelona olímpica pilló con el pie cambiado, por no decir nostálgico o asombrado, al ya maduro Pepe Carvalho, pero lo cierto es que si aquel sabueso amigo de prostitutas y amante de la buena mesa se paseara hoy por la ciudad, la sorpresa sería mayúscula y no precisamente por los cambios urbanísticos. Sino más bien porque el inolvidable personaje de ficción creado por Manuel Vázquez Montalbán se vería convertido en toda una celebridad que, a fuerza de firmar autógrafos y atender a sus fans, ya no podría caminar por las amadas calles de su barrio chino. Y ni hablar de lo que le sucedería al autor de carne y hueso, a ese extraordinario poeta, periodista y prolífico autor que lo creara cuando intentara sentarse a la mesa de alguno de sus bodegones preferidos como Casa Leopoldo o Can Lluís.

Sin embargo, ese fervor por Carvalho como la popularidad y el prestigio del que hoy goza el género que lo vio nacer eran impensables hace poco más de una década. "Aquel desierto era este vergel", sintetiza uno de los mayores expertos de la novela policíaca, el librero y comisario del festival BCNegra Paco Camarasa. ¿Qué ha sucedido entre tanto? Pues pasaron muchas cosas, vayamos por partes.

Cuando el Tendències llegaba por primera vez al quiosco en diciembre de 2004 la ciudad aún estaba de luto por la inesperada muerte de Manuel Vázquez Montalbán en Bangkok de un ataque cardíaco en octubre del año anterior. Y a pesar de que aún quedaban en pie próceres de la novela criminal como Francisco González Ledesma, o se encontraban en plena forma primeras espadas como Andreu Martín o Alicia Giménez Bartlett --tres impagables que ilustrarían una de las primeras portadillas del suplemento--, lo cierto es que la orfandad del género negro barcelonés se respiraba en el aire.

Poco o ningún caso se le hacía a la novela policíaca --a la que aún se desprestigiaba como género menor-- en los suplementos culturales, sus lectores eran escasos y sus puntos de encuentro sólo dos: la pequeña librería de Camarasa en la Barceloneta, Negra y Criminal, y la biblioteca especializada La Bòbila de L'Hospitalet, comandada por Jordi Canal --otro de los sospechosos habituales, responsable junto con el librero de la eclosión negra--. Allí funcionaba el único club de lectura dedicado entonces al género, hoy son más de una quincena en la Xarxa de Biblioteques de todas el área metropolitana.

Por aquellos tiempos no había ni un solo premio a la novela negra, más allá de los de la Semana Negra de Gijón a obra publicada. Y la mítica colección La Cua de Palla era un recuerdo amargo que ponía en evidencia un desértico presente, porque entonces ningún sello dedicaba una serie específica al crimen literario.

Y sí de aquel desierto surgió este vergel, el primer brote fue la primera edición del festival de género BCNegra en 2005 y el Premio Pepe Carvalho a los grandes autores policíacos de cualquier nacionalidad. Galardón que abrió Paco González Ledesma en 2006 y que sellevarían Mankell, P.D. James, Connelly, Márkaris o Camilleri, entre otros, en sus ya diez ediciones hasta la de 2015 que le corresponderá con justicia a Giménez Bartlett.

A este galardón se le sumarían otros de obra inédita como L'H Confidencial que publica Roca Editorial, el Premio Internacional RBA de Novela Negra que lleva ocho ediciones o el catalán Crims de Tinta inaugurado en 2008. Y el estímulo de los premios, tanto para los lectores como para los nuevos autores de alma negra que vieron poco a poco brillar un merecido prestigio en aquel género antes ninguneado se hizo sentir también en lo editorial. Destino, Alfaguara, Alianza, Penguin Random House o recientemente Salamandra también en catalán; toda casa editora que se precie hoy cuenta con su colección policíaca particular. Y la que acaso se resista a dedicarle una serie específica, como la literaria Anagrama, no por ello deja de publicar novela negra y cada vez con más frecuencia. Por no mencionar algunos nuevos sellos independientes, como Alrevés Editorial, que han hecho de su cruzada a favor del género --con la publicación de autores noveles en castellano o las dos antologías del nuevo policíaco catalán de Sebastià Bennasar y Àlex Martín Crims.cat-- su particular seña de identidad.

En suma, los ya más de diez años de pesada ausencia del maestro del noir Vázquez Montalbán ha repercutido con fuerza en el género que supo cultivar como una suerte de acicate silencioso o detonante. Y lo mejor de la eclosión negra de la última década es que ya despuntan un puñado de herederos como Marc Pastor, Carlos Zanón, Teresa Solana o Toni Hill que aprendieron muy bien las lecciones del autor de Tatuaje y parecen que están dispuestos a ir más allá.





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