9 de juny de 2008

Retrato de familia con muerta, Raúl Argemí. Roca Editorial

[EiTB, Pompas de papel, 9 de junio de 2008]

Enrique Martín

Raúl Argemí es argentino, con una biografía que le acredita para ser escritor de novela negra. Según se apunta con mucha sorna en las solapillas de los libros de Roca Editorial, que le ha publicado sus últimas novelas, "asumió distintos oficios, desde guerrillero a periodista, pasando por preso político, vendedor de helados y camarero, antes de resumir todas las historias en la decisión de escribir". Vive en Barcelona y sus obras se editan habitualmente en Francia, Italia y Holanda. Es un escritor que escribe con dureza de lo que conoce: represión, tortura, asesinatos, delincuencia organizada desde el poder, pequeños delincuentes pringados, ricos inmorales, instituciones corruptas y vidas destrozadas de gente sencilla sin justicia que las redima. Su última novela Retrato de familia con muerta es magnífica. Todo comienza con la muerte de una mujer de la alta sociedad argentina. Su cadáver ha sido encontrado en su casa, sita en una urbanización cerrada y protegida por guardias jurados armados hasta los dientes, lo que se conoce en Argentina como un country. Sus allegados quieren dar carpetazo al asunto, pero unos sanitarios que llegan al lugar por error descubren que la muerte no es casual que a la mujer la han asesinado de varios balazos. Un juez contrahecho, Juan Manuel Galván, con graves problemas familiares y empecinado hasta la médula investigará a fondo. Sus reflexiones se entremezclan con las de un amigo de la juventud, el Ritter, metido en todo tipo de negocios sucios que le echa una mano con el embrollo, ¿ó no?. Además se nos da información, comentada, de los diferentes informes que se han ido haciendo sobre el caso y a los que ha accedido el juez de manera fraudulenta. Son impresiones de los peritos y diferentes declaraciones de los testigos. Incluso, a la manera de los coros griegos, escuchamos las voces de los "inocentes" ¿"los que no querían"-, los familiares y amigos que intentan ocultar la muerte para no perder sus privilegios, porque al parecer la muerta, metida en batallas para ayudar a los "pobres", estaba dispuesta a tirar de la manta de los negocios sucios que enriquecían a todos. Una historia fragmentada sobre la Argentina de hoy en día en la que todo va encajando como en un puzzle. Una novela amarga y triste, que da una visión desangelada de la sociedad, de los ricos y los pobres, de los culpables y los inocentes. Y que está escrita con una precisión de bisturí. El futuro de la novela negra ¿no confundir con la novela criminal ó de enigma- pasa por obras como ésta en las que no se ha perdido el sentido último del género: desvelar y desnudar la parte más oscura y corrupta de las mal llamadas democracias del siglo XXI. Cada vez estimamos más a Raúl Argemí, un escritor de raza, un digno sucesor de los maestros del género negro.

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