10 de juny de 2008

Entrevistamos al escritor argentino Raúl Argemí

[Best Seller Español, 10 de junio de 2008]

Entrevistamos al escritor argentino afincando en nuestro país Raúl Argemí. Con el hablamos sobre su última novela Retrato de familia con muerta, que ha sido merecedora del premio L´H Confidencial 2008.

BEST SELLER ESPAÑOL: ¿Alguien puede creerse que una mujer muera de una caída accidental con cinco balazos en el cuerpo?

RAÚL ARGEMÍ: No hay que ser incrédulo. Con varios tiros en la cabeza cualquiera se cae accidentalmente.

BSE: ¿Qué viste en el crimen real de María Marta García Belsunce para que inspirara este relato de familia con muerta para escribir una novela?

RA: Estaba de visita en Argentina cuando esto saltó a la luz, y lo evidente era la impunidad, y la cara de piedra de los que estaban implicados. Destilaban seguridad de que nos les pasaría nada. Un par de años después pude acceder a información de primera, judicial, y todo lo que hicieron con ese cadáver me dio vuelta el estómago. Comparado con el asesinato simple y puro, eso era un circo inmundo. Así que mi prioridad, mi interés se centró en la puesta en escena, en el juego macabro del encubrimiento.

BSE: Esta novela, ofrece, como indicas en el propio libro más preguntas que respuestas... una que se me ocurre, ¿Es imposible que haya justicia en un caso tan chapucero como este de la novela, donde todo el mundo parece intuir lo que ha pasado aunque no lo diga?

RA: Hay mucha gente que tiene mucho que perder: familia, prestigio, etc, etc, no van a abrir la boca, porque quedan pegados todos. Lo lógico era que el juez enjuiciara primero el encubrimiento. Del "¿usted a quien encubre y por qué?" salen todas las respuestas. Parece que se hizo al revés.

BSE: ¿Por qué hacer que el único interesado en saber la verdad, que en realidad no en hacer justicia, sea un juez aburrido y obsesivo?

RA: A ver... Hay dos clases de justicia. La de aplicación de las leyes, y la moral, la ética, que no siempre está de acuerdo con las leyes y es algo personal, incómodo. De vez en cuando puede ser que un juez, aplicado a aplicar las leyes, tenga un escozor de conciencia respecto de la otra justicia. Por eso me invento uno.

BSE: ¿Es más fácil escribir sobre los criminales habituales o sobre esos "inocentes" de aspecto intachable y con cadáveres en el armario? ¿Cuáles de ellos son más interesantes para un escritor?

RA: Siempre los segundos. Es mucho más interesante, como material de reflexión, un tipo que en un día de furia la caga para siempre, que un criminal habitual. Ese es tan aburrido como un dentista, por lo previsible.

BSE: ¿Qué simbolizan estas urbanizaciones privadas de lujo, estos countries en la Argentina contemporánea?

RA: Que la cosecha de idiotas nunca se acaba y el miedo al pobrerío la incrementa. Se encarcelan para sentirse libres y, además, triunfadores. La clase media alta, no los ricos de verdad, refugia su miedo en lugares similares en Brasil, México, Venezuela, Colombia, etc, etc. ¿Por qué no sucede en Europa, pongamos España? ¿Por qué no necesitan del lujito, cutre, berreta, de mostrar la piscina a los amigos y la custodia de vigilantes con uniforme?

BSE: Y si tuvieras que escribir una novela negra en España... ¿Qué es lo que más te atraería de de la actualidad o la sociedad española para ambientar una trama negra?

Creo que me centraría en Marbella. Porque es un sitio conocido, y algo así como Las Vegas. La colección de mafiosos tolerados que hay allí daría para la trama de superficie, "lo que se cuenta", pero el fondo -aquello de "lo que se habla"- sería los que no son culpables, pero tampoco inocentes.

Me refiero a una gran mayoría de los habitantes de esa ciudad. Los paletas, los camareros, los maestros de escuela, que no están integrados a las tramas mafiosas, pero las hacen posibles. Porque no olvidemos que, desde Jesús Gil y Gil, que Dios tenga en la gloria y no suelte nunca, todos los gobiernos corruptos de Marbella fueron elegidos democráticamente, no llegaron hasta allí por golpes de estado dictatoriales.

Alguien, muchos, los votaron sabiendo quienes eran. Esos votantes no son delincuentes, pero tampoco son inocentes. Son moralmente cómplices de los otros. Y la complicidad de este tipo es tan dañina como el crimen mismo. Parodiando a Mao, cuando decía que el revolucionario se mueve entre el pueblo como el pez en el agua, sin el agua de esos miles de votantes estos tiburones nunca hubieran nadado.

BSE: Entre la investigación más negra, el crimen chapucero también encontramos la tragedia griega en su novela... ¿Qué elementos había en esta historia que le recordaban a ese género teatral?

RA: No lo tengo claro. De pronto necesité otra voz, otro registro que contara con distinta profundidad, que opinara, y apareció el coro de Euménides. Feroces, intransigentes, esas diosas (mujeres) me dieron el punto de rabia que necesitaba la historia, y que ninguno otro personaje me podía dar. Al fin resultó que un coro griego funciona bien en una novela negra. ¡Caray, compañero! ¿A que se puede mezclar todo?

BSE: ¿Qué tal sienta llevarse un premio como el L`H Confidential? ¿Qué cree que ha visto el jurado en su obra?

RA: Creo que premiaron que es distinta. Que no se remite a las recetas al uso, al policía más o menos simpático o al sicópata horroroso. Los buenos lectores, yo por ejemplo, estamos hartos de leer siempre lo mismo.

BSE: Entre nuestros lectores hay muchos que se quieren iniciar en el mundo de la escritura y, concretamente en el de la novela negra y policíaca... ¿Les puede aconsejar algo? ¿Les da ánimos o desánimos?

RA: Copien. Uno de los mayores engaños es tratar de escribir "como uno" y no como aquel que me gusta. Todos los autores, al menos los que piensan, que la voz propia es la suma de las voces que nos formaron. Todos los autores que hemos leído están detrás de nuestras palabras. Es que, como decía un amigo, el que no es hijo de nadie es un hijo de puta.

Por eso digo: copien. Al autor que les guste más. Copien páginas enteras, para desentrañar como funcionan. Escriban su misma historia pero desde un personaje distinto. No traten de ser originales. Copiarán mal, porque nadie es perfecto, y entonces aparecerá el escritor.

BSE: Y sobre lo de intentar copiar a otros escritores... ¿A quién crees que merece copiar hoy en día dentro del género negro/policíaco?

RA: Creo que hay que copiar a cualquiera que escriba bien, según tu gusto, y no necesariamente autores de novela negra. Creo que sería mejor apuntar a Ambrose Bierce, Steimbeck, Bret Hart, etc, que cuentan historias sólidas y despojadas de artificios. Escritores con textos de una austeridad y eficacia notables. Pero eso es una cuestión de gustos.

BSE: ¿Estás trabajando en alguna otra novela?

RA: Sí, pero no te puedo contar nada, porque nunca hablo de lo que escribo hasta que no lo tengo cogido de las riendas. Es una manía, que a veces significa años de no contarle nada a nadie.

Te puedo adelantar que ya tengo contratada, para salir el año que viene, una novela coral, sustentada en una trama más o menos policial, que sucede en una ciudad de la Patagonia.

Resume, desde una historia de gente un poco loca, que fundan un partido más loco que ellos y quieren robar unbanco para financiarlo, unos quince años de historia argentina refundidos en un solo año. Desde el auge del neoliberalismo hasta la crisis del llamado "corralito". Cuando se ven todos esos años juntos, en cámara rápida, es un disparate para llorar y morirse de risa al mismo tiempo. Y ese es el tono.

Por otra parte ya trabajo en la tercera novela de una serie para niños, con aventura y muchísimo humor, que comenzará a salir en el 2010.

La primera, ni yo ni los editores sabemos cómo encasillarla, pero seguro que no es una novela negra. Y la serie, seguro que tampoco lo es.

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